Bucaramanga
Jueves 17 de agosto de 2023 - 07:05 PM

Vecinos de Bucaramanga reclaman mayor seguridad en sus barrios

Las autoridades les hacen un llamado a la cordura e invitaron a los vecindarios a seguir trabajando en equipo con la fuerza policial para contrarrestar la acción de los vándalos y garantizar la seguridad en los barrios.

 / VANGUARDIA
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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

Tras la ola de inseguridad que afecta a los vecinos de los barrios de Bucaramanga y del área metropolitana, los habitantes de algunos sectores, como los de Ciudad Norte y los que residen en la parte inferior del viaducto García Cadena, denuncian que las ‘ollas’, los jíbaros y los delincuentes siguen haciendo de las suyas.

Tales vecindarios, que se sienten desprotegidos ante el hampa, están tomando sus propias medidas de precaución: unos lo hacen de la mano de los frentes de seguridad de sus barrios; y otros, por ‘su propia cuenta’.

Las medidas individuales de la gente para proteger sus hogares van desde asegurarse de cerrar puertas y ventanas, instalar sistemas de seguridad adecuados y hasta mantener una buena comunicación con los vecinos.

No obstante, en otras zonas, están adecuando unos singulares avisos en las fachadas de sus casas para ‘espantar a los ladrones’, advirtiéndoles que sus predios están resguardados, con el objetivo de disuadir a posibles delincuentes de entrar.

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¡No es la primera vez que esto ocurre! Hace algunos años, los residentes de un barrio de Bucaramanga también tomaron una iniciativa extrema: se armaron de garrotes, bastones e incluso de machetes para ahuyentar a los ladrones. Es más, se organizaron en cuadrillas para vigilar sus predios y calles en turnos diurnos y nocturnos, tras los continuos asaltos de los que son víctimas.

El tema tomó por sorpresa hasta a las mismas autoridades. La verdad es que la inseguridad se ha venido apoderando de sectores como Cabecera del Llano, García Rovira, La Joya, Alfonso López, Girardot y Alarcón.

En síntesis, los vecindarios pretenden mostrar que los residentes están vigilantes y comprometidos con la seguridad de sus sectores. Además, intentan servir como una forma de comunicación entre los vecinos, alertándose mutuamente sobre situaciones sospechosas o recordándose unos a otros la importancia de tomar precauciones.

“Al mostrar signos visibles de vigilancia, como sistemas de alarma, creamos la percepción de que estamos bien protegidos y menos propensos a ser blanco de robos. Esto puede hacer que los ladrones opten por buscar objetivos más fáciles y menos riesgosos en otros lugares, distintos a nuestras casas”, dijo un líder del Norte, quien solicitó la reserva de su nombre.

Reacciones

Para Julio Cesar Acelas, experto en temas urbanos y de seguridad, “los avisos en estos barrios y las medidas extremas de los vecindarios son nuevos síntomas de la pérdida sistemática de confianza y credibilidad ciudadana en las autoridades”.

“La gente se siente sola y está presa del miedo y del temor. Como respuesta a esa realidad, se ha consolidado una tendencia muy peligrosa, que no resuelve para nada el problema, que es confundir venganza con justicia, o tomar justicia por la propia mano. El país tiene experiencias y hay antecedentes negativos, con las Convivir y los paramilitares”, añadió.

Como si fuera poco, en todas las mediciones, la credibilidad ciudadana a las autoridades es muy baja: el 71 % desaprueba al alcalde y el 75 % cree que las cosas van mal”, añadió.

“El ciudadano de a pie, sencillamente, se da cuenta todos los días en sus barriadas que el hampa está identificada, sabe que las autoridades saben, pero no pasa nada”, argumentó.

“Desde hace años existen sitios u ‘ollas’ de microtráfico donde la Policía no entra ni opera permanentemente; esto porque es rechazada por la comunidad o es atacada por los delincuentes”, explicó Acelas.

“Nos referimos, en Bucaramanga, al barrio Claveriano, donde la Policía solamente llega hasta el colegio, pero no a las invasiones; Villas del Girardot, donde la policía sólo opera hasta la entrada. Lo propio pasa en los barrios El Nogal, El Cinal adyacente a San Rafael, el barrio Zarabanda y en algunos asentamientos de Los Colorados”.

“En Floridablanca, todos conocen la invasión El Páramo, en la transversal entre El Carmen y Bucarica, donde la autoridad no entra libremente. En todos estos lugares mandan grupos de jíbaros”, precisó.

Y en Piedecuesta, según el experto, la delincuencia impera alrededor del Cerro de la Cantera, por citar sólo un sector del municipio ‘garrotero’.

Habla la Alcaldía

El secretario del Interior, el general en retiro Manuel Antonio Vásquez, desmintió el tema de los avisos que se están poniendo en las fachadas de las casas para espantar supuestamente a los delincuentes: “Hacemos rondas y no hemos detectado ni un solo aviso al respecto”.

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Agregó, eso sí, que “las amenazas se enfrentan desde la institucionalidad con estrategia; por eso es que en lo corrido de este año superamos los 4.000 capturados, cifra superior a lo registrado en el año anterior. Al respecto, tenemos que cooperar con la administración de Justicia a través de la denuncia formal y con testimonios y el aporte de elementos materiales de prueba que permitan fundamentar las decisiones de los jueces y enfrentar con argumentos los delincuentes que representan una amenaza para la sociedad”.

“Difundir mensajes para no contar con las autoridades puede promover acciones en donde personas de bien resulten inmersas en un hecho punible y terminar purgando penas que coarten derechos como la libertad, el trabajo, y el impulso al desarrollo de la familia como núcleo fundamental de la sociedad”, puntualizó el Secretario del Interior.

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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

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