Más allá de la zona turística de la Mesa de Jéridas, afamada por su clima y la belleza de sus paisajes, en Los Santos existen maravillas arqueológicas escondidas que se asemejan a las del antiguo Egipto. Vea este recorrido con destino directo a las raíces de la extinta cultura Guane.

Uno de los lugares predilectos para los turistas del área metropolitana de Bucaramanga es la Mesa de Los Santos: su clima templado, delicias gastronómicas, verde paisaje, asombrosas cascadas y la vista inigualable del Cañón del Chicamocha se convierten en atractivos que cautivan a los visitantes.
Sin embargo, a tan solo 30 minutos de este parador hay infinitas maravillas por descubrir. Se trata del municipio de Los Santos, una población enclavada en el Cañón del Chicamocha, de arquitectura colonial y en cuyos rincones, muchas veces infravalorados, habla a gritos la historia de las raíces de la idiosincrasia santandereana. Lea también: Parque Cultural Aldea Guane: así será la construcción del nuevo atractivo turístico de Santander
Precisamente allí, entre planicies y agrestes formaciones rocosas del cañón, habitaron los indígenas guanes, una etnia dedicada a la agricultura, al tejido del fique y el algodón, a la elaboración de cerámicas, a la exploración de cavernas, al culto a la vida y al más allá, pero también a defender con su vida el territorio que los arropaba.
Un viaje al ‘filo’ del Chicamocha
A lo largo de empinadas paredes de roca se abrieron paso los guanes, construyeron caminos al borde de la montaña para fortalecer sus actividades comerciales y afianzar sus relaciones sociales. Además, los abrigos rocosos les sirvieron para plasmar su lenguaje escrito y representar la realidad de su entorno. Asimismo, hicieron estas vías para llegar a cuevas que usaron como refugio y cementerio.
Con la compañía de Nelson Ramírez, experimentado guía de la región, un equipo periodístico de esta redacción llegó hasta el Sendero Arqueológico El Pozo–Tocaregua, ubicado en la parte alta de Los Santos, a cerca de 15 minutos de distancia del casco urbano. Este camino es conocido por tener las mejores pictografías de la zona y albergar la cueva La Antigua, de la que se extrajeron cuerpos momificados, además de objetos de alfarería y artesanía guane.
El recorrido arranca en un inmenso mirador con vista al Chicamocha y a un abismo de más de 1.000 metros. El guía señala con su dedo las aguas marrones del río y afirma que muy cerca de su cauce se encuentran el Valle de los Monos Aulladores y las cascadas Montegrande y Las Lajas.
Entre el revoloteo de mariposas blancas y corrientes de aire fresco que alivian las elevadas temperaturas del cañón, arranca el descenso por un sendero de tierra oscura, pastos empolvados y pequeños árboles que dan sombra al caminante. Le puede interesar: Arrancaron obras del proyecto turístico Parque Aldea Guane de Los Santos
Basta con descender 150 metros para que el paisaje cambie de manera vertiginosa: enormes peñas sostenidas una sobre la otra, un camino estrecho y formaciones rocosas planas, similares a un tablero, en las que los guanes representaron con colores rojo, blanco y ocre sus vivencias, el paisaje que los rodeaba y hasta su propia desgracia.
Publicidad

“La primera estación se denomina Los Zoomorfos. En esta roca los guanes pintaron figuras de pequeños animales. Hay figuras que tienen una cola muy larga y los abuelos nos decían que podrían ser de los monos aulladores que aún viven cerca del río Chicamocha. Estas figuras se conservan en el tiempo porque los indígenas buscaban lugares que tuvieran techo de roca para proteger sus creaciones de la lluvia. Las pinturas rupestres pueden tener hasta 1.000 años”, explicó el guía Nelson Ramírez.
Metros más adelante se encuentra uno de los lugares más fantásticos del recorrido. Se llama el Mundo Guane. En estas pictografías se representan las creencias sobre la vida y la muerte de estas tribus. “Ellos plasmaron un portal porque creían en el más allá. En los cementerios encontramos cuerpos enterrados con sus pertenencias. Si era alfarero, le ponían una cerámica; si era guerrero, le dejaban sus armas; incluso, a algunos les dejaban vasijas con comida para acompañar su ‘viaje’...”, narró Ramírez.
En la inmensa pared de roca los guanes también representaron uno de los capítulos más tristes de su historia: el saqueo, la masacre y la extinción de su pueblo por parte de los españoles. Hay tres pictogramas que llaman poderosamente la atención: uno corresponde a una figura de seis patas, otro a líneas paralelas y el último, el más escalofriante, a una figura humana de cabeza.
Según la explicación técnica, el animal de seis patas es como los guanes observaban a los invasores sobre los caballos (cuatro patas del animal y las otras dos del español); las líneas paralelas corresponden al río, y la figura humana de cabeza sería la de los indígenas lanzándose al vacío en el cañón. Al parecer, los indígenas preferían suicidarse antes que morir o ser esclavizados por los españoles. Vea además: Parque Aldea Guane de Los Santos, de ‘frente’ al Cañón del Chicamocha
En otro de los paneles ubicados sobre el sendero se encuentran pictogramas de color ocre con los que los guanes rendían homenaje a sus líderes. El guía explicó que hay una figura con los brazos y la cara mirando hacia el cielo y, en la parte posterior, tiene 14 líneas rodeándolo. “Este podría ser el cacique Guanentá y sus 14 pueblos. Está acompañado de figuras con penacho, que para la época solo vestían personas importantes dentro de la tribu”, indicó el experto.
Cabe decir que a mediados del siglo XVIII se estima que los guanes fueron reducidos de tal manera que se encontraban al borde de la extinción y que el cacique Guanentá fue uno de los más bravíos guerreros que trató de evitar, a toda costa, la masacre española. Guanentá murió en 1549 cuando era perseguido por españoles. Decidió lanzarse al precipicio antes que morir en manos de los invasores.
En un tramo del recorrido, denominado El Ritual, se hallan pinturas a medio terminar. Se presume que estas fueron las últimas que pudieron plasmar los indígenas antes de ser colonizados.
Publicidad
Las cuevas y las momias

Este histórico pero misterioso sendero lleva a grietas formadas entre las rocas en las que los guanes tenían sus refugios frente a las amenazas, pero que también se convirtieron en sus tumbas.
Una de estas cuevas, conocida como La Antigua, guarda muchos secretos. Para acceder hay que ingresar por una estrecha grieta que conduce al interior de la tierra. Luego de un difícil descenso entre rocas, tierra, arañas, serpientes y murciélagos, el equipo de expedicionarios llegó hasta un aposento en el que niños, mujeres y algunos hombres ingresaron para evitar ser masacrados por sus vecinos, los yariguíes, o por los españoles.
“Esta cueva fue encontrada cerca del año 1937. Fue la primera hallada del pueblo guane. Hay que bajar más de 10 metros para llegar al aposento en el que nos encontramos. Aquí se hallaron collares, cerámicas y cuerpos enterrados. Los historiadores dicen que muchos de los que se refugiaron en la cueva murieron de hambre o se suicidaron con venenos preparados en recipientes conocidos como poporos”, afirmó el guía del recorrido.
El aposento es caluroso y seco. Estas condiciones habrían facilitado que los cuerpos se momificaran. De esta cueva se habría extraído una momia que se encuentra actualmente en un museo de Bogotá.
Publicidad
Arqueólogos también coinciden en que, además de las condiciones climáticas de las cuevas, los guanes tenían técnicas para preservar los cuerpos: extraían las vísceras de los muertos, trataban su piel con sustancias vegetales y luego los envolvían en telas y numerosas capas de algodón antes de enterrarlos.
La riqueza de estas cuevas, pese a los saqueos, es inmensa. Si uno remueve piedras y tierra puede hallar vestigios de los cuerpos. Para nuestra suerte hallamos piezas dentales, huesos que hicieron parte de costillas humanas y piezas finamente talladas con las que la comunidad fabricaba sus collares.
El proyecto de rescate
El guía Nelson Ramírez, quien de niño visitaba estas cuevas, se convirtió en una de las personas que más conocimiento tiene sobre la cultura guane de Los Santos. Actualmente se desempeña como secretario de Cultura del municipio y, basado en sus conocimientos, aseguró que “cuando hubo una crisis económica en la población, a mediados de los años 70, habitantes de Los Santos se dedicaron a guaquear y por ello las momias de la región se encuentran repartidas en museos del país y en colecciones personales de coleccionistas fuera del país”.
Varias de las momias que se encuentran mejor conservadas se hallan en la Casa de Bolívar de Bucaramanga, donde sus directivos las tienen guardadas bajo condiciones especiales de luz y clima. Una de ellas se encuentra en posición fetal, agachada y como si estuviera recostada sobre alguna roca antes de ser hallada.
Publicidad
En el lugar también se conserva una pequeña momia, al parecer de un niño, que impacta por su grado de conservación.
Pensando en rescatar la memoria histórica de este ‘pequeño Egipto’ de Santander, la Alcaldía de Los Santos adelanta un proyecto conocido como Aldea Guane, que se edifica justo al lado del casco urbano del municipio y tendrá una vista privilegiada hacia el Cañón del Chicamocha.
La idea es construir en este Parque Cultural y Turístico un museo en el que reposen y se visibilicen los vestigios que se conservan de esta tribu indígena.
“Somos privilegiados. Aquí estuvo el segundo lugar del mundo en el que se practicó la momificación. La idea es que cuando el museo esté listo se puedan traer momias, herramientas y artesanías guanes que están en manos de habitantes del municipio, coleccionistas privados, universidades y sitios de exposición”, manifestó el alcalde de Los Santos, Diego Mendoza.

El mandatario local agregó que “esta será la puerta hacia el Cañón del Chicamocha. La idea es que los visitantes que llegan a Panachi sean direccionados hacia Los Santos y el resto de esta zona”.
La primera fase del proyecto avanza en cerca del 70 % y también contará con una zona gastronómica y un sector cultural construido en forma de sinfonía musical. La segunda fase del proyecto, en la que está contemplado el museo, será apalancada con recursos de la Gobernación de Santander.
Al respecto, el gobernador de Santander, Juvenal Díaz, anunció la garantía de recursos y aseguró que “el alcalde de Los Santos nos explicó de qué se trataba el proyecto y nos comprometimos a apoyarlo. La obra está conectada con la industria del turismo que queremos construir en Santander a través de Corsan”.

















