Canchas ‘en fuera de juego’ por falta de mantenimiento en diferentes barrios de Bucaramanga.

Las canchas de fútbol y microfútbol de numerosos barrios de Bucaramanga atraviesan por un preocupante estado de deterioro que pone en riesgo la integridad de quienes las utilizan y limita la práctica deportiva de cientos de niños, jóvenes y adultos. Aunque estos escenarios representan espacios fundamentales para la recreación y la integración comunitaria, la falta de mantenimiento se ha convertido en una constante que hoy genera inconformidad entre los habitantes de distintos sectores.

Uno de los casos más representativos se encuentra en el barrio 23 de Junio, al occidente de Bucaramanga. Allí, la cancha tiene profundas grietas en la superficie que dificultan el desarrollo de los partidos y aumentan el riesgo de caídas y lesiones. Los vecinos aseguran que el deterioro ha sido progresivo y que, pese a las solicitudes elevadas a las autoridades, no se han ejecutado obras de reparación que permitan recuperar ese escenario.

La situación no es mejor en el barrio Buenos Aires, al oriente de la capital santandereana. En este sector, la cancha de microfútbol carece de las medidas reglamentarias, lo que impide la realización de competencias en condiciones adecuadas y afecta el normal desarrollo de escuelas deportivas y torneos comunitarios. Los habitantes consideran que la infraestructura nunca fue ajustada a los estándares mínimos exigidos para la práctica de este deporte.


Al norte de la ciudad, en el barrio La Juventud, el abandono resulta evidente en la cancha de ‘La Bombonera’. La maleza invade parte del escenario, la pintura prácticamente ha desaparecido y varios elementos requieren reparación urgente. Los residentes manifiestan que el lugar ha perdido su atractivo y que cada vez son menos los jóvenes que lo utilizan debido a las malas condiciones en que se encuentra. (Lea además: Lluvias provocan caída de bambúes y daños en vivienda de la avenida El Jardín)

Sin embargo, estos tres casos no son hechos aislados. El panorama se repite por doquier en diferentes barrios de Bucaramanga, donde numerosas canchas muestran pisos deteriorados, porterías averiadas, iluminación deficiente, cercas incompletas y escaso mantenimiento. Lo que alguna vez fueron puntos de encuentro para la comunidad hoy reflejan años de descuido y una preocupante falta de inversión en infraestructura deportiva de carácter barrial.
La desidia hacia estos escenarios trasciende el aspecto físico. Cada cancha en mal estado representa una oportunidad menos para que niños, adolescentes y jóvenes ocupen su tiempo libre en actividades saludables.

La práctica del deporte no solo fortalece la salud y promueve valores como la disciplina, el respeto y el trabajo en equipo, sino que también constituye una herramienta efectiva para prevenir el consumo de sustancias psicoactivas, la vinculación con la delincuencia y otras problemáticas relacionadas con la inseguridad.
Publicidad
Por ello, resulta indispensable que la administración municipal priorice la recuperación y el mantenimiento permanente de las canchas de los barrios. No basta con construir nuevos escenarios si los existentes permanecen abandonados o se deterioran hasta quedar inutilizables.
La inversión en infraestructura deportiva debe entenderse como una estrategia de desarrollo social y de prevención, capaz de generar bienestar en las comunidades y ofrecer alternativas reales para la juventud.

Las comunidades esperan que las denuncias sobre el estado de estos espacios no queden únicamente en el papel. Recuperar las canchas de Bucaramanga significa devolverles a los barrios lugares de convivencia, integración y esperanza.
Garantizar escenarios deportivos dignos no es un lujo, sino una responsabilidad pública que contribuye a formar ciudadanos, fortalecer el tejido social y ofrecer a las nuevas generaciones oportunidades para construir un mejor futuro lejos de las adicciones y de los problemas de inseguridad.












