El Presidente había declarado objetivo militar al jefe regional de “los Pachenca”, quien lo venía desafiando en redes sociales. El apoyo del FBI fue clave para localizarlo en Riohacha, tras la difusión de un rumor que lo obligó a utilizar su celular. Esta es la historia de un joven enceguecido por la fama y el crimen.
Publicado por: El Colombiano
El rumor de una traición interna en su organización, el uso de un dron extranjero de alta tecnología y la participación de una agencia estadounidense en la búsqueda, fueron los factores determinantes para darle fin a la cacería del escurridizo Naín Andrés Pérez Toncel (“Bendito Menor”), el jefe de la organización criminal “Los Pachenca” en La Guajira.
Fuentes cercanas a la Operación Centinela de la Patria, como fue bautizada por el Gobierno, le contaron a EL COLOMBIANO que la Dijín y la Dipol de la Policía estaban tras la ubicación del delincuente gracias a una fuente humana, que lo localizó en una zona urbana de Riohacha compuesta por varios vecindarios.
Desde hacía dos meses los agentes tenían desplegados en la ciudad un par de drones VTol Vector, para tareas de reconocimiento desde el aire, pero todavía les faltaban las coordenadas exactas de la vivienda, lo que podría facilitar el escape de su objetivo si se arriesgaban a incursionar en un cuadrante tan amplio.
Después de que el presidente Abelardo de la Espriella lo hubiera declarado objetivo militar el pasado 9 de julio, Pérez Toncel se volvió más cuidadoso con sus telecomunicaciones. Esporádicamente salía en redes sociales, con un corto video desafiando a las autoridades, y luego apagaba su celular y su radio la mayoría del día, lo que dificultaba triangular su posición.
En este punto de la búsqueda, el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la principal agencia policial de Estados Unidos, se unió a los esfuerzos por ubicarlo.
La cooperación se dio gracias a la recomposición de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, en especial para el combate a los carteles transnacionales de cocaína.}
Fueron los norteamericanos, según las fuentes, los que diseñaron el plan para obligar a “Bendito Menor” a que usara su celular el tiempo requerido para rastrearlo, difundiendo en los bajos fondos de La Guajira el rumor de que sus propios hombres lo habían matado.}
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Incluso se distribuyeron los alias de los presuntos asesinos y traidores de “Los Pachenca”, lo que provocó decenas de cruces de mensajes entre los integrantes de la organización.
El chisme empezó a rodar a principios de esta semana, llegando a oídos de los amigos y familiares, quienes activaron su red de contactos para confirmar si aquello era verdad o mentira.
La noticia apareció en varios portales de noticias de la región, y luego en la prensa nacional, lo que obligó a ese grupo criminal a emitir un comunicado: “Negamos de manera categórica y tajante la información divulgada”, indicaron.
No obstante, Pérez Toncel y su pareja Rosa Angélica Tarazona (“la Bebecita”) ya habían mordido el anzuelo.
Hicieron varias llamadas a sus allegados para informarles que estaban vivos, incluso redactaron otro comunicado y lo subieron a las redes desde su guarida, y este fue el momento que aprovecharon los agentes para triangular su posición.
En ese momento tenían en el aire un nuevo aparato, con más autonomía de vuelo y capacidad de interdicción tecnológica: el dron MQ-9A Reaper, una poderosa máquina de guerra prestada a Colombia por el Comando Sur de las Fuerzas Militares de EE. UU.
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Así lograron establecer que “Bendito Menor” y “la Bebecita” estaban en una residencia del barrio Los Olivos, que en el pasado había ocupado su madre y ahora se rentaba con una plataforma de alquiler.
Aunque el dron Reaper tiene la capacidad de disparar misiles, esta opción se abortó desde el principio por tres razones: la presencia de civiles en la vivienda, observada por el monitoreo de las cámaras térmicas; el hecho de que estuviera en un área residencial urbana; y la cercanía de unos tanques de almacenamiento de combustible del aeropuerto de Riohacha.
Así que optaron por allanar la propiedad con hombres en tierra. Para la misión fueron seleccionados 30 policías del comando élite de Operaciones Especiales conocido como “los Lobos”, la Dijín y la Dipol, que incursionaron al anochecer del jueves 3 de septiembre.
En el asalto fueron dados de baja “Bendito Menor”, “la Bebecita” y dos acompañantes apodados “el Tío” y “Casiloco”, encargados de operaciones logísticas y financieras. De acuerdo con la versión de los comandos, usaron fuerza letal porque los delincuentes los recibieron a bala.
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En el lugar fueron incautadas tres pistolas y una granada. Los demás civiles, incluyendo menores de edad, fueron reseñados por los agentes y dejados en libertad, dado que no había órdenes de arresto en su contra.
La Policía anunció que los cuatro cuerpos serían llevados a la sede de Medicina Legal en Barranquilla, para establecer su plena identidad. La medida fue rechazada por Rosa Pérez Toncel, hermana de “Bendito Menor”, quien solicitó que los dejaran en su tierra para adelantar las honras fúnebres.














