Sobre la calle 37 de Bucaramanga.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Hay una enorme inconformidad en la capital santandereana por algunas obras de remodelación de las fachadas de varios predios, sobre la calle 37, entre carreras 11 y 13.
Se trata de los irregulares arreglos en las ventanas de casas históricas que, según ellos, “no cumplen con los requisitos e incluso van más allá de lo permitido por la ley”.
“Estamos aterrados con esos adefesios de ventanas, que van en contra de la norma del patrimonio. Esgrimiendo razones de seguridad, están quitando ventanas de madera para instalar estructuras de hierro, sin prever el daño que le hacen a la historia”, señaló el experto en el tema, Antonio José Díaz Ardila.
Es más, dijo que desde la Sociedad de Arquitectos enviará un oficio al Ministerio de Cultura “para elevar la respectiva queja”.
“Las ventanas de madera de estas casas evocan el pasado de Bucaramanga, son muestras tangibles del patrimonio cultural y le dan a nuestra ciudad un encanto especial por el legado que ellas conservan”, agregó.
Según argumentó, “los centros históricos representan una muestra tangible de la historia, e incluso son objeto de estudio e investigación, al estar sujetos a constantes cambios en su estructura urbana”.
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Las primeras ventanas de las que se tienen registro en la historia de Bucaramanga no eran más que huecos en fachadas que dejaban entrar luz y aire a las viviendas.
En la evolución de su diseño, en el caso de las primeras del centro histórico, todas fueron de madera. Ellas cumplieron y cumplen una función estética en las edificaciones, de la que se considera como la zona más vieja de la ciudad.

“Si bien estos predios necesitan labores de conservación, su transformación no puede ser un proceso complejo que vaya en contra de la norma”, argumentó.
“Sabemos que la modernización de los centros históricos genera nuevas dinámicas urbanas, porque se ejerce una fuerte presión sobre ellos”, agregó.
“Este tipo de atropellos no se ven solo en las ventanas de algunas edificaciones del centro de Bucaramanga, también en Girón algunos han dado al traste con estos bienes”, advirtió.
Es bastante usual recorrer las calles del centro histórico de Bucaramanga, así como de otros municipios del área, y encontrar ventanas o puertas que han dejado de ostentar el material de la madera, para ser un poco más exhibicionistas, con vidrios y verlas como una especie de ‘vitrinas comerciales’.

“Los cambios de algunas fachadas, de manera específica instalando ventanas de hierro, es una lección en negativo de este tema, que obliga a pensar en el respeto por la historia. Las leyes no son letras muertas”, esgrimió.
“Urge el planteamiento de una estrategia corresponsable de mantenimiento del patrimonio histórico del centro de Bucaramanga”, puntualizó el experto.













