El retroceso en el servicio es evidente. Durante las horas valle, los usuarios no pueden recargar sus tarjetas en estaciones debido a que las taquillas permanecen cerradas. Múltiples vagones están inhabilitados y los buses no paran en estaciones como La Isla y La Rosita.










Publicado por: José Luis Pineda
Mientras Metrolínea trata de subsistir ante una significativa pérdida de pasajeros e intenta mantener la continuidad del Sistema Integrado de Transporte Masivo, los usuarios cuya alternativa de movilidad es el Sitm continúan expuestos a múltiples fallas y problemas en la prestación del servicio.
Vanguardia realizó un recorrido por diferentes estaciones de Metrolínea y evidenció tanto el panorama desolador que existe en la infraestructura, así como el inconformismo manifestado por quienes utilizan el Sitm.
A pesar de la suspensión de múltiples rutas alimentadoras en los barrios y de los problemas que persisten en la frecuencia de los recorridos, las estadísticas oficiales indican que diariamente en promedio más de 20.000 ciudadanos utilizan el Sistema Masivo para llegar hasta sus destinos.
Estos miles de usuarios, muchos de ellos nuevos o que desde hace poco comenzaron a usar el Sitm, actualmente están expuestos a múltiples riesgos, fallas y deficiencias en la prestación del servicio de transporte público por parte de Metrolínea.
Hablamos de muchos estudiantes escolares y universitarios, trabajadores y ciudadanos de escasos recursos cuya opción de transporte es el Masivo, pese a sus falencias y limitaciones.
“Desmejoró mucho
en horas valle”
Entre las 5:00 a.m. y las 8:30 a.m. el Sistema opera en su ‘mejor versión’, tal y como lo pudo comprobar Vanguardia, y así mismo lo reconocen los usuarios. En este horario, entre semana, las frecuencias de las rutas troncales y pretroncales oscilan entre los 10 minutos y los 15 minutos. Es decir, en una hora se pueden registrar hasta cinco despachos de una misma ruta.
Pero una realidad muy diferente se registra durante las horas valle. Después de las 9:00 de la mañana, existen rutas que pueden demorar hasta 30 y 40 minutos en pasar.
En tales horas, mientras los usuarios deambulan y se impacientan al interior de las estaciones a la espera del arribo de sus rutas, también crece la confusión y el desespero entre los nuevos pasajeros.
“Es la primera vez que lo uso. Me tocó dejar mí vehículo por el pico y placa metropolitano. Tomé el RDU que iba por la carrera 27 y preciso se varó. Ahora no sé cuál debo abordar. Me dijo el conductor del bus que cruzara el túnel para tomar un articulado y luego otro hacia la UIS. Falta personal que brinde información”, manifestó Jeyson Rojano, pasajero de Metrolínea.
En la Estación Provenza Central, tal y como sucede en la mayoría de estaciones, durante las horas valle no existen trabajadores del Sitm que atiendan a los usuarios en sus inquietudes. De hecho, ni si quiera está disponible el servicio de recarga de tarjetas.
Otra falla evidenciada por Vanguardia en su recorrido, es que todos los sistemas y páneles de información, en donde se precisan los recorridos de las rutas, están desactualizados o fuera de servicio.
Incluso, mientras realizamos el ejercicio de reportería en Provenza, un par de usuarios se acercaron en busca de información y con el fin de despejar dudas, justamente ante la falta de personal por parte de Metrolínea.
En la Estación Provenza Central, una de las más concurridas del Sistema, la recarga de tarjetas en taquilla está disponible solamente entre las 5:00 a.m. y las 9:00 a.m., y entre las 4:00 p.m. y 8:00 p.m., de lunes a domingo, incluyendo festivos.
Es decir, cada día los usuarios tienen menos opciones y acceso a la recarga de tarjetas. También vale la pena señalar que, los dispositivos que anteriormente permitían consultar el saldo de las tarjetas al interior de las estaciones están averiados en la mayoría de estaciones.
Cerca del 90 % de rutas, con buses convencionales
Rutas como el P10, que anteriormente operaban con padrones verdes, ahora se prestan con buses convencionales de las empresas tradicionales de transporte urbano. Este tipo de ajustes también ha dejado ‘desubicados’ a muchos usuarios.
En este caso en puntual, por ejemplo, los usuarios en el Centro de Bucaramanga ahora deben esperar el P10 por fuera de las estaciones, sobre la carrera 15, y no al interior de la infraestructura del sistema.
Como ahora esta ruta opera con buses convencionales, las paradas se realizan en el costado derecho del carril vehicular, y no en el izquierdo como ocurría con los padrones.
Este tipo de cambios y la falta de información al respecto también han generado confusión en miles de pasajeros.
De acuerdo con los datos más recientes de Metrolínea, actualmente se disponen alrededor de 20 buses verdes, y el resto de la demanda de rutas se cubren con buses convencionales, cerca de 200.
Es decir, alrededor del 90 % de las rutas del Sistema Masivo en el área metropolitana de Bucaramnaga operan con buses del Sistema Colectivo.
“Uso Metrolínea desde que inició. Ahora no se ve ni personal en las taquillas, y de vez en cuando es que ve una gente barriendo las estaciones. No sé por qué no acaban con esto y de una vez dejan las rutas de buses que habían antes. El servicio se dañó mucho”, manifestó Orlando Méndez, pasajero del Sitm.
Los informes del Gobierno Nacional indican que Metrolínea tuvo una disminución del -31,8 % en el número de pasajeros movilizados en el último años. En 2022 el Sistema transportó a a cerca de 2’636.000 viajeros, en comparación con los 1’799.000 viajes reportados en 2023.
Mientras Metrolínea trata de subsistir ante una significativa pérdida de pasajeros e intenta mantener la continuidad del Sistema Integrado de Transporte Masivo, los usuarios cuya alternativa de movilidad es el Sitm continúan expuestos a múltiples fallas y problemas en la prestación del servicio.
Vanguardia realizó un recorrido por diferentes estaciones de Metrolínea y evidenció tanto el panorama desolador que existe en la infraestructura, así como el inconformismo manifestado por quienes utilizan el Sitm.
A pesar de la suspensión de múltiples rutas alimentadoras en los barrios y de los problemas que persisten en la frecuencia de los recorridos, las estadísticas oficiales indican que diariamente en promedio más de 20.000 ciudadanos utilizan el Sistema Masivo para llegar hasta sus destinos.
Estos miles de usuarios, muchos de ellos nuevos o que desde hace poco comenzaron a usar el Sitm, actualmente están expuestos a múltiples riesgos, fallas y deficiencias en la prestación del servicio de transporte público por parte de Metrolínea.
Hablamos de muchos estudiantes escolares y universitarios, trabajadores y ciudadanos de escasos recursos cuya opción de transporte es el Masivo, pese a sus falencias y limitaciones.

“Desmejoró mucho en horas valle”
Entre las 5:00 a.m. y las 8:30 a.m. el Sistema opera en su ‘mejor versión’, tal y como lo pudo comprobar Vanguardia, y así mismo lo reconocen los usuarios. En este horario, entre semana, las frecuencias de las rutas troncales y pretroncales oscilan entre los 10 minutos y los 15 minutos. Es decir, en una hora se pueden registrar hasta cinco despachos de una misma ruta.
Pero una realidad muy diferente se registra durante las horas valle. Después de las 9:00 de la mañana, existen rutas que pueden demorar hasta 30 y 40 minutos en pasar.
En tales horas, mientras los usuarios deambulan y se impacientan al interior de las estaciones a la espera del arribo de sus rutas, también crece la confusión y el desespero entre los nuevos pasajeros.
“Es la primera vez que lo uso. Me tocó dejar mí vehículo por el pico y placa metropolitano. Tomé el RDU que iba por la carrera 27 y preciso se varó. Ahora no sé cuál debo abordar. Me dijo el conductor del bus que cruzara el túnel para tomar un articulado y luego otro hacia la UIS. Falta personal que brinde información”, manifestó Jeyson Rojano, pasajero de Metrolínea.
En la Estación Provenza Central, tal y como sucede en la mayoría de estaciones, durante las horas valle no existen trabajadores del Sitm que atiendan a los usuarios en sus inquietudes. De hecho, ni si quiera está disponible el servicio de recarga de tarjetas.
Otra falla evidenciada por Vanguardia en su recorrido, es que todos los sistemas y páneles de información, en donde se precisan los recorridos de las rutas, están desactualizados o fuera de servicio.
Incluso, mientras realizamos el ejercicio de reportería en Provenza, un par de usuarios se acercaron en busca de información y con el fin de despejar dudas, justamente ante la falta de personal por parte de Metrolínea.
En la Estación Provenza Central, una de las más concurridas del Sistema, la recarga de tarjetas en taquilla está disponible solamente entre las 5:00 a.m. y las 9:00 a.m., y entre las 4:00 p.m. y 8:00 p.m., de lunes a domingo, incluyendo festivos.
Es decir, cada día los usuarios tienen menos opciones y acceso a la recarga de tarjetas. También vale la pena señalar que, los dispositivos que anteriormente permitían consultar el saldo de las tarjetas al interior de las estaciones están averiados en la mayoría de estaciones.

Cerca del 90 % de rutas, con buses convencionales
Rutas como el P10, que anteriormente operaban con padrones verdes, ahora se prestan con buses convencionales de las empresas tradicionales de transporte urbano. Este tipo de ajustes también ha dejado ‘desubicados’ a muchos usuarios.
En este caso en puntual, por ejemplo, los usuarios en el Centro de Bucaramanga ahora deben esperar el P10 por fuera de las estaciones, sobre la carrera 15, y no al interior de la infraestructura del sistema.
Como ahora esta ruta opera con buses convencionales, las paradas se realizan en el costado derecho del carril vehicular, y no en el izquierdo como ocurría con los padrones.
Este tipo de cambios y la falta de información al respecto también han generado confusión en miles de pasajeros.
De acuerdo con los datos más recientes de Metrolínea, actualmente se disponen alrededor de 20 buses verdes, y el resto de la demanda de rutas se cubren con buses convencionales, cerca de 200.
Es decir, alrededor del 90 % de las rutas del Sistema Masivo en el área metropolitana de Bucaramnaga operan con buses del Sistema Colectivo.
“Uso Metrolínea desde que inició. Ahora no se ve ni personal en las taquillas, y de vez en cuando es que ve una gente barriendo las estaciones. No sé por qué no acaban con esto y de una vez dejan las rutas de buses que habían antes. El servicio se dañó mucho”, manifestó Orlando Méndez, pasajero del Sitm.
Los informes del Gobierno Nacional indican que Metrolínea tuvo una disminución del -31,8 % en el número de pasajeros movilizados en el último años. En 2022 el Sistema transportó a a cerca de 2’636.000 viajeros, en comparación con los 1’799.000 viajes reportados en 2023.

Reportan aumento de los ‘colados’
En la infraestructura del Sistema Masivo tampoco se volvieron a observar los policía y vigilantes que custodiaban portales y estaciones. Ni siquiera se cuenta con la presencia de las personas que daban indicaciones en los torniquetes de ingreso.
Esta falta de vigilancia y de personal ha propiciado, según lo reportado por los mismos usuarios, un incremento en la evasión del pago de pasajes. En pocas palabras, muchas personas aprovechan la falta de controles y se ‘cuelan’ en el Sistema.
“En Provenza Central, de dos vagones que había en servicio ahora solo abren uno. El otro vagón permanece cerrado, está abandonado. Actualmente no existe ningún control sobre la infraestructura. Los usuarios estamos como a la deriva, desprotegidos. Ayer, en la estación del Centro, se colaron cerca de 20 personas en un solo momento. Cada día es peor”, indicó Andrés Arenas, profesional en ingeniería y usuario de Metrolínea desde hace más de una década.
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Opinan los usuarios
Clara Sánchez:
“Uso Metrolínea desde hace más de 10 años y cada día está peor el servicio. Los buses se demoran mucho, y si uno debe hacer algún trasbordo más se demora en el recorrido. Entre Bucaramanga y Piedecuesta uno se demora una hora y media o hasta más. También estamos en completa inseguridad, no se ve ni un policía”.
Andrés Arenas:
“Hay algunas taquillas que aún funcionan, como en el Centro, pero la mayoría permanecen cerradas. Cada día está pero la infraestructura del sistema y el estado de los buses, están terribles; se nota que no existe un mantenimiento adecuado”.
Luis Alfredo Concha:
“Para recargar y consultar el saldo de la tarjeta ahora toca ir hasta la estación principal el Provenza. Se debe recuperar toda la infraestructura que está dañada para mejorar el servicio”.
Orlando Méndez:
“Soy usuario desde que empezó Metrolínea, pero el servicio cambió mucho y ya está muy malo. Ya deberían acabar con esto y volver a poner las rutas de bus que existían antes. No es justo que uno tenga que esperar más de 30 minutos. Veo muy difícil que el sistema siga de esta forma, la crisis es terrible”.
Diego Peinado:
“La calidad del servicio cayó mucho. No hay alimentadores para los barrios. Por ejemplo, Piedecuesta se quedó prácticamente sin alimentadores para el barrio El Refugio. El APD1 comenzó a pasar cada hora y la gente dejó de usarlo. En ese sector también creció mucho la ‘piratería’.
Jeyson Rojano
“Es la primera vez que uso Metrolínea y justamente el bus en el que me subí quedó varado. Salí hace cerca de una hora de mí casa (Piedecuesta) y hasta ahora voy en la mitad del camino. Se ven muy pocos buses en servicio. Las autoridades deben revisar el sistema e incrementar la flota”.













