En dicho puno de Bucaramanga varias viviendas literalmente cayeron al abismo, tras una emergencia registrada hace cerca de dos años. Las autoridades intervinieron dicho punto para estabilizar este terreno, ubicado en la escarpa occidental.

Seis casas destruidas por completo, tres más con colapso parcial de su estructura y decenas de viviendas en riesgo dejó un deslizamiento registrado en el barrio Cordoncillo II, en la Comuna 8 de Bucaramanga, a finales de 2022.
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Desde entonces miles de habitantes en esta zona de la capital santandereana esperaban una solución para estabilizar el terreno que resultó afectado, y el cual se ubica en un área crítica de la ‘Ciudad Bonita’: la escarpa occidental.
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Literalmente decenas de viviendas quedaron a escasos metros del abismo, expuestas a una inminente emergencia por deslizamientos. Varias familias tuvieron que ser evacuadas por las autoridades para prevenir posibles tragedias.

Listas las nuevas pantallas ancladas de Cordoncillo II
La Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, puso e marcha los trabajos de construcción para estabilizar este terreno en mención desde diciembre de 2022. En el área se levantó una gran pantalla anclada para prevenir posibles movimientos en masa.
Juan Carlos Reyes Nova, director General de la Cdmb, indicó que “con esta construcción se abarcó más de 4.172 metros cuadrados y contó con 1.054 anclajes de 15 metros de longitud. La comunidad, integrada por alrededor de 7.400 habitantes, recupera su tranquilidad frente a los riesgos asociados a procesos erosivos y deslizamientos en la escarpa occidental de la meseta de Bucaramanga”.
Como parte de las adecuaciones que se realizaron sobre este talud, también se instalaron drenes de penetración que disminuyen los niveles freáticos (presencia de agua subterránea), otro factor crítico en la generación de deslizamientos.
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Jesús Evelio Sánchez, coordinador del Grupo de Gestión del Riesgo de la Cdmb, explicó que “esta obra está diseñada para estabilizar y proteger a toda la comunidad frente al fenómeno de erosión y remoción en masa. Con la pantalla anclada logramos contener el terreno, proteger su superficie y reducir las fallas geológicas a través de la tensión de los anclajes”.
Ahora, la comunidad tiene la responsabilidad de proteger y conservar en buen estado las estructuras de mitigación del riesgo y las adecuaciones que se llevaron a cabo a lo largo y ancho de este talud.
Wilmer Duván Cárdenas, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal, JAC, del Barrio Cordoncillo II, destacó que “antes de esta intervención vivíamos en constante zozobra. Las grietas en el talud y las lluvias intensas nos mantenían en alerta permanente. Muchas familias no podían descansar con tranquilidad. Hoy podemos dormir seguros”.
















