El programa Prensa Escuela completó trece años transformando la lectura y el periodismo escolar en Bucaramanga; además hizo el ‘salto’ de las aulas a las redes sociales y revolucionó el pensamiento crítico entre los jóvenes.
Hace 13 años, en las aulas de la Institución Educativa José Celestino Mutis, comenzó a gestarse un sueño que transformaría la manera en que sus estudiantes se acercaban a los libros. Con el respaldo de Vanguardia y la dedicación de docentes y directivos del plantel, nació Prensa Escuela, un proyecto que pronto se convirtió en el alma de la lectura crítica y del periodismo escolar en la institución.

Al principio fue solo una iniciativa para fomentar el hábito de la lectura entre los alumnos; sin embargo, evolucionó hasta convertirse en una plataforma de expresión, análisis y reflexión sobre la realidad local y global.
Vanguardia, a través de sus ediciones, llegó a las aulas de la institución para lograr que los jóvenes disfrutaran del arte de leer, vivieran experiencias enriquecedoras con cada registro noticioso y, lo más importante, incorporaran la información diaria en sus agendas académicas.
Pero la iniciativa no se limitó al periódico impreso, pues mucho antes de que la pandemia impulsara la educación virtual, los estudiantes de este plantel ya se autonombraban “reporteros escolares de la era digital”. Con sus smartphones, producían y editaban videos que luego publicaban en redes sociales.
Desde entonces, generación tras generación ha encontrado en Prensa Escuela un espacio para desarrollar su pensamiento crítico, perfeccionar su escritura y descubrir el impacto del periodismo en la comunidad. Así lo confirma Duwier Rodolfo Mateus, exalumno que actualmente estudia Historia en la UIS.
Con reportajes, crónicas, videos, noticieros y análisis que han amplificado las voces de los jóvenes, Prensa Escuela no solo ha enaltecido el nombre de la institución, sino que también ha reafirmado el papel de la educación como motor de cambio.
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En su momento, la docente y líder del proyecto, Ana Mercedes Ortega, del área de Ciencias Sociales, señaló que el colegio tenía claro que “los alumnos debían asumir la lectura como un diálogo entre ellos y el universo del texto. Y lo mejor es que ese noble propósito se cristalizó”.
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Junto con su equipo de profesores y con el respaldo de la rectora de la época, la inolvidable licenciada Esperanza Toloza, así como de los periodistas de Vanguardia, trabajaron para incentivar el valioso hábito de la lectura.
La exrectora Toloza, una de las grandes impulsoras del proyecto, afirma hoy que “esta herramienta pedagógica contribuye al mejoramiento de la calidad educativa. Sus actividades dinamizan procesos, estimulan la lectura y la escritura, fortalecen la creatividad, la comunicación y el trabajo colaborativo, y, a su vez, generan espacios lúdicos de aprendizaje que potencian el conocimiento y desarrollan habilidades y competencias en los estudiantes”.

Lo mejor es que el compromiso con el proyecto se mantiene. La nueva rectoría, bajo el liderazgo de Dalgy Esperanza Ortega, considera que “leer el periódico, ya sea en las ediciones impresas o digitales, les permite a los estudiantes acceder a la información del acontecer diario, adquirir nuevos conocimientos y disfrutar de la buena escritura y la lectura”.
Este año, el programa Prensa Escuela llega con nuevas actividades, como talleres, jornadas de lectura, concursos de crónicas, de oratoria y deletreo, e incluso el registro del ya tradicional Congreso de Filosofía, entre otras iniciativas.
Hoy, más de una década después, el legado de Prensa Escuela sigue vivo, recordando que leer, escribir y cuestionar son herramientas fundamentales para la construcción de un futuro mejor.














