En Bucaramanga también florecen buenas noticias, y una de ellas es la reciente creación de la Fundación Escuela Norte, una interesante iniciativa que trabaja en favor de los jóvenes de las comunas 1 y 2.

En el corazón del barrio La Esperanza II, al norte de Bucaramanga, germinó una semilla de esperanza que empieza a florecer al ritmo de rebotes, pases y canastas. Se trata de la Fundación Escuela Norte, un proyecto que brota del compromiso comunitario y de la convicción de que el deporte puede transformar vidas.

Entre calles inundadas de retos, hoy los niños y niñas encuentran una alternativa que no solo los aleja de los peligros, sino que también les abre camino a los sueños.
Para nadie es un secreto que en Ciudad Norte los menores no disponen de suficientes escenarios para su recreación, y mucho menos para su formación deportiva.
Es decir, este proyecto nació de una necesidad urgente: garantizar escuelas deportivas y un espacio de formación para los menores del sector, entre otras razones porque las instituciones del Estado parecían mirar hacia otro lado.

Fue entonces cuando, gracias al respaldo de la Fundación Estructurar, se logró financiar el acompañamiento de un docente, quien cada viernes, entre la 1:30 p.m. y las 4:00 p.m., enseña a los pequeños los fundamentos del baloncesto. Una disciplina poco conocida en la zona, pero que ha encendido la ilusión en muchos corazones.
La cancha, antes gris y deslucida, fue transformada gracias al apoyo de docentes, vecinos y padrinos quienes, con brochas en mano y corazones comprometidos, la llenaron de color.
Hoy es un espacio digno, acogedor y alegre, donde los niños no solo practican deporte, sino que también fortalecen valores como la disciplina, la solidaridad y la perseverancia.
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Uno de los motores de esta iniciativa es el Plan Padrino, una propuesta que invita a ciudadanos de buen corazón a apoyar mensualmente a un niño, cubriendo materiales, uniforme, pago del entrenador y demás necesidades básicas de la escuela deportiva.

Gracias a este respaldo, muchos pequeños han podido sostener su proceso y soñar, incluso, con llegar a la Liga de Santander, representar al departamento y conseguir becas o beneficios que les permitan seguir estudiando.
La Escuela Norte no es solo un lugar donde se juega: es un espacio donde se construye futuro. Aquí, el baloncesto es una excusa para sembrar valores, para fortalecer el cuerpo y el espíritu, y para recordarle a cada niño que su origen no determina sus posibilidades y que también desde el norte se puede soñar en grande.
Gran inauguración

La gran inauguración será el próximo 28 de junio, a las 2:00 p.m., y los organizadores extienden una cálida invitación a empresas, instituciones públicas y privadas, y personas naturales que deseen apadrinar a un niño, donar uniformes (tallas 10 a 16), zapatos (tallas 30 a 37), balones o cualquier otro material que aporte al desarrollo integral de esta hermosa causa.
Si se anima a ayudar, basta con marcar la línea telefónica 313-4097712 y reportar su contribución. Recuerde: cuando un niño juega, sueña… y cuando un niño sueña, todo es posible.

















