Pese a que la Alcaldía de Bucaramanga afirma que ha liderado campañas para reducir el ruido en la zona, los ciudadanos alegan que cada día aumenta más la contaminación acústica.

Ni con tutelas, ni con acciones populares, ni con otras demandas legales, la comunidad del barrio Mejoras Públicas ha logrado “bajarle el volumen” a la contaminación auditiva que invade la zona. Mucho menos ha logrado garantizar una convivencia pacífica.
Los fines de semana, los escándalos y, en general, la contaminación acústica proveniente de bares, discotecas y demás establecimientos nocturnos se toman las calles, generando desesperación entre los residentes.
Esa es la denuncia que hacen los vecinos de este barrio, situado estratégicamente cerca del centro de Bucaramanga, a pocas cuadras de la carrera 27, entre la avenida La Rosita y la calle 33.
“El barrio está sitiado por el ruido. Las casas están rodeadas de negocios que no respetan a los vecinos, sin hablar de los prostíbulos camuflados como salas de masaje. Aquí nadie duerme tranquilo”, asegura Julián José Sánchez, habitante del sector.
Sánchez recuerda que, incluso, dos acciones populares interpuestas hace tres años y falladas a favor de la comunidad no han sido suficientes para recuperar la calma.
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Problema de vieja data
Desde hace décadas, la expansión del comercio nocturno ha reducido progresivamente los espacios residenciales del barrio, hasta poner en riesgo la identidad misma de Mejoras Públicas. Sin embargo, sus moradores se resisten a abandonar la historia de un vecindario que lucha por mantenerse en pie, a pesar de la invasión de locales.
Frente a las denuncias, la Secretaría de Medio Ambiente informó que, en coordinación con la Policía Metropolitana, se vienen realizando operativos de control para sancionar a los establecimientos que exceden los límites permitidos de ruido. Aun así, los vecinos insisten en que las medidas han sido insuficientes.
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La comunidad espera que, esta vez, no solo se escuchen sus quejas, sino que también se tomen decisiones efectivas que devuelvan la paz a un barrio que, aunque acosado por el ruido, se niega a desaparecer.

Nota de la Redacción: Si tiene inquietudes de la ciudad o necesita solucionar problemas que afecten al barrio o a la comuna en donde usted vive, denúncielos a través de la columna del ‘Defensor de la Comunidad’, por intermedio del siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com














