Los siniestros del primer semestre se volvieron más letales en la capital santandereana, y motociclistas y peatones concentraron las víctimas.
Publicado por: Danilo Cárdenas
Durante el primer semestre del año hubo, en promedio, un muerto por cada 11,4 siniestros viales en Bucaramanga. El año pasado esa proporción fue de una víctima fatal por cada 12,9 accidentes.
Esto se traduce en que la mortalidad en las vías creció un 26 %, mientras que las multas y los sancionados por la autoridad de tránsito se redujeron casi una quinta parte.
Visto de otra manera, 53 personas murieron en siniestros de tránsito en la ciudad entre enero y junio de 2026, once más que las 42 registradas en el mismo periodo de 2025, según el informe ejecutivo semestral del Observatorio de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga (DTB).
La entidad precisó que esas cifras de mortalidad fueron validadas con el Instituto Nacional de Medicina Legal.
En total, la ciudad sumó 604 siniestros viales, un 11 % más que un año atrás. Además, 874 personas resultaron lesionadas, un incremento del 12 %.
La DTB advierte sobre la falta de agentes
En ese mismo semestre, la operatividad de la autoridad de tránsito se redujo.
Los agentes impusieron 12.281 comparendos, un 18 % menos que los 15.030 del año anterior, mientras que las inmovilizaciones cayeron un 23 %, al pasar de 10.648 a 8.170.
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Según el propio informe: “Se denota un alarmante quiebre en la legalidad documental de Bucaramanga. A pesar de la reducción general de controles, las inmovilizaciones netas de motociclistas que transitaban sin Seguro Obligatorio (SOAT) crecieron un 113%, alcanzando 1.273 motocicletas inmovilizadas en el periodo. Esta variable genera un estado de desprotección social crónico, saturando el sistema hospitalario regional sin coberturas financieras previas”.
En sus conclusiones, firmadas por el director general de la DTB, Jahir Andrés Manrique Bautista, y por el comandante del Grupo Control Vial, Alonso Arenas Pérez, la entidad atribuye la reducción de los operativos de control a un factor operativo: el limitado número de agentes de tránsito frente al crecimiento sostenido del parque automotor del área metropolitana.
Con ese diagnóstico, la autoridad de tránsito solicita recursos para el pago de recargos y horas nocturnas, la realización de estudios técnicos de movilidad y la calibración y certificación legal de sus radares de velocidad y alcoholímetros.
Para el exdirector de la DTB y experto en movilidad Héctor Cáceres, el problema no sólo está en el número de agentes, sino en cómo se emplean.
“El cuerpo motorizado dedica más tiempo buscando pico y placa que en hacer la gestión que tiene que hacer”, señaló, al advertir que esos operativos “no generan ningún control y sí causan mucha congestión”, mientras que los puntos críticos quedan sin vigilancia.
Cáceres sostiene que el control debería ser más efectivo antes que más numeroso. En ese contexto, propone identificar, con estadística, los puntos de mayor accidentalidad e instalar allí cámaras de fotodetección, las llamadas “cámaras salvavidas”.
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Estos dispositivos ya se usan en varias ciudades del país, como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Villavicencio y La Dorada. Estas estarían ubicadas únicamente donde la causa del siniestro lo justifique, y los agentes se destinarían a verificar en vía documentos, licencias y revisión técnico-mecánica, en lugar de montar retenes.
Para el experto, el aumento del parque automotor en la ciudad obliga a revisar si los organismos de tránsito cuentan con las unidades suficientes para cubrir la vigilancia y el control del tránsito.
Ese desajuste que describe el exfuncionario aparece en las propias cifras de la DTB. La infracción más sancionada del semestre no tuvo relación directa con las causas de los siniestros mortales, sino con el pico y placa: 4.842 comparendos, el 39 % del total.
Le siguieron en su orden la falta de revisión técnico-mecánica (2.048), el estacionamiento en sitios prohibidos (1.613) y circular sin SOAT (1.475).
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Motociclistas y peatones, quienes ponen los muertos
De las 53 víctimas fatales del semestre, 28 eran motociclistas: el 53 % del total. Los peatones fueron el segundo grupo más afectado, con 17 muertes (32 %). Juntos concentran 8 de cada 10 fallecidos en las vías de la ciudad. Los motociclistas, además, representaron el 79 % de los lesionados, con 694 casos.
El tipo de siniestro más frecuente fue el choque, con 499 casos y 35 muertos. Pero el atropello, pese a ser mucho menos común, con 101 casos, resultó proporcionalmente el más letal: dejó 18 muertos. Es decir, uno de cada tres fallecimientos del semestre se produjo por el atropello de un peatón.
El control sobre las motocicletas, que concentran el 82,5 % de todas las sanciones, se intensificó en algunos frentes: las infracciones por circular sin SOAT crecieron un 106 %, al pasar de 652 a 1.344, y las sanciones por no usar el casco reglamentario aumentaron un 84 %.
Preguntas
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¿Cuántas personas murieron en accidentes de tránsito en Bucaramanga en 2026?
En el primer semestre de 2026 murieron 53 personas en siniestros de tránsito en Bucaramanga, un 26% más que en el mismo periodo de 2025, según el balance del observatorio de la Dirección de Tránsito. La cifra fue validada con Medicina Legal. A esto se suman 604 siniestros y 874 personas lesionadas, con accidentes cada vez más letales: hoy muere una persona por cada 11,4 siniestros, cuando un año atrás era una por cada 12,9.
¿Cuáles son las vías más peligrosas de Bucaramanga?
La Autopista a Girón fue el corredor más peligroso del primer semestre de 2026, con 30 siniestros y seis fallecidos, seguida por la Autopista Norte (22) y el Anillo Vial (21). Por zonas, la Comuna 1, en el norte, fue la más letal del semestre, con ocho víctimas fatales, mientras que la Comuna 3 (San Francisco) concentró el mayor número de incidentes.
¿Por qué aumentaron los accidentes de tránsito en Bucaramanga?
La Dirección de Tránsito atribuye el panorama a la falta de agentes frente a un parque automotor que sigue creciendo, y reporta una reducción de las sanciones en el semestre. La causa más registrada en los siniestros fue desobedecer las señales de tránsito, por encima del exceso de velocidad.













