Bucaramanga
Miércoles 02 de julio de 2025 - 10:46 PM

Después de 50 años, El Pablón tiene por fin su ‘cédula urbana’

Este sector se encuentra en la Comuna Norte de Bucaramanga.

Panorámica del barrio El Pablón, de Bucaramanga.
Panorámica del barrio El Pablón, de Bucaramanga.

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A comienzos de los años setenta, cuando la violencia empujaba familias enteras a abandonar sus raíces, un puñado de ellas encontró refugio en un rincón del norte de Bucaramanga.

Allí, sobre una loma solitaria y olvidada, comenzaron a levantar con tablas y latas los primeros ranchos que darían origen al barrio El Pablón.

Medio siglo después, ese asentamiento improvisado deja atrás el anonimato y se incorpora de manera oficial al mapa urbano de la ciudad.

El anuncio lo hizo la Alcaldía de Bucaramanga en un acto cargado de memoria, rodeado de vecinos que han resistido décadas sin agua potable, gas domiciliario, pavimento ni alcantarillado.

La entrega de la resolución que formaliza su existencia como barrio legal dentro del Plan de Ordenamiento Territorial fue, para muchos, una noticia esperada.

“Nos decían que no podían invertir porque no existíamos legalmente. Ahora podremos tener vías, servicios públicos, mejoramiento de vivienda. Todo eso que parecía tan lejano”, expresó Juan Carlos Plata, presidente de la Junta de Acción Comunal.

Comunidad beneficiada

Su voz sintetiza el sentir de las más de 3.000 familias que han sembrado su vida sobre esa meseta. La legalización de 478 predios y 810 viviendas abre las puertas a la inversión pública y a la dignidad.

En total, más de 9.000 personas podrán acceder, por fin, a los beneficios que brinda la formalidad: titulación de tierras, subsidios de mejoramiento, y la posibilidad de ser parte activa del desarrollo urbano.

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Hoy, El Pablón deja de ser solo un lugar en la memoria de sus habitantes, para convertirse en un barrio reconocido, con identidad, derechos y futuro. Un acto de legalización que, más que un trámite, es un reconocimiento a la resistencia silenciosa de quienes, durante medio siglo, construyeron sin permiso lo que ahora se les reconoce como hogar.

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