Bucaramanga
Martes 22 de julio de 2025 - 10:53 AM

Los vendavales más fuertes que han ocurrido en la historia de Bucaramanga

Por las calles de algunos barrios de Bucaramanga, aún hay ramas caídas y tejados desprendidos. El eco de la borrasca del pasado domingo 20 de julio no solo dejó escombros, sino también una sensación conocida, casi familiar.

Borrascas en Bucaramanga.
Borrascas en Bucaramanga.

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La noche del pasado domingo se sentía extraña. Primero fue el murmullo de los árboles, luego las puertas que crujían solas, y más tarde, un estruendo de cielo abierto. Truenos iluminaban el cielo de Bucaramanga y varias ráfagas levantaban tejas, avisos y ventanas, y sacudían los techos de casas, de colegios y de negocios.

Pero no ha sido la única vez que ha ocurrido. A través de la historia nos han sacudido borrascas de manera inesperada. La del domingo pasado es como si el viento hubiera decidido hacer un ‘recorderis’ de un pedazo de nuestra historia.

Y ha sido así. Buscamos en los archivos, en esas páginas en blanco y negro que guardan la memoria de los días difíciles y nos encontramos con varios registros noticiosos. Y ahí estaban: los vendavales, los vientos huracanados, las tempestades con nombre propio que han marcado la historia de Santander.

El viento no olvida

Archivo / VANGUARDIA
Archivo / VANGUARDIA

El 7 de agosto de 1956, Bucaramanga amaneció como zona de desastre. Hasta se habló de ciclón, al menos así tituló la prensa de entonces. Las ráfagas superaron los 130 kilómetros por hora, levantaron tejados como si fueran de cartón y causaron pérdidas por más de $100 mil, una cifra que, en su época, pesaba como un terremoto en la economía local.

Y ese no fue un caso aislado. El 23 de octubre de 1940, en Rionegro, un vendaval se llevó tres vidas. Sabana de Torres también fue golpeada por los aires violentos un 2 de agosto de 1950, dejando una víctima mortal. En Barrancabermeja, el 3 de septiembre de 1932, la borrasca arrasó un caserío entero y dejó ocho muertos. Charalá no escapó a esta furia invisible: el 27 de abril de 1942, una tormenta dejó sin vida a tres niños.

Archivo / VANGUARDIA
Archivo / VANGUARDIA

El patrón se repite. Las fechas varían, los pueblos también, pero el viento casi siempre llega de noche, sin pedir permiso, sin dejar mucho margen para reaccionar. Un ruido sordo, un crujido, una ráfaga que se convierte en tragedia.

Porque las borrascas no solo levantan polvo y tejas. También remueven el ayer. Nos recuerdan que, aunque nos creamos inmunes, la naturaleza siempre tiene la última palabra. En Bucaramanga, que cada tanto se ve sacudida por ráfagas intempestivas, vale la pena preguntarse: ¿qué tanto hemos aprendido del viento?

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Recordemos que cada vez que el viento sopla con furia, él solo está tratando de decirnos que no olvidemos ni el pasado, ni las precauciones.

¿Y ahora qué?

Los árboles y un poste se cayeron durante la noche del pasado domingo en la calle 37 con carrera 3. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
Los árboles y un poste se cayeron durante la noche del pasado domingo en la calle 37 con carrera 3. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

El Ideam ya lo advirtió: estos episodios podrían volver a sentirse con fuerza en la segunda quincena de agosto, particularmente en los cerros orientales y en las zonas veredales del Área Metropolitana. Aunque el calendario indique temporada seca, el viento no siempre respeta las estaciones.

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Por eso, las recomendaciones suenan a sabiduría de abuela: no deje cosas sueltas sobre los tejados, asegure bien las tejas, mantenga las ventanas cerradas y las cortinas corridas. Si está en la calle y el viento arrecia, aléjese de estructuras altas, postes, andamios o árboles.

En las obras de construcción, más que nunca, el orden y la seguridad deben ser prioridad. A mayor altura, más fuerte el viento. Y si algo nos ha enseñado el pasado, es que basta un mal cálculo para que todo se venga abajo.

Teléfonos que pueden salvar

Defensa Civil: 6428434 y 114.Bomberos: 119.Centro Regulador de Urgencias: 125.Número Salvavidas: 9800-941414.

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