Cada aguacero es un recordatorio del abandono y de la falta de previsión que pone en riesgo a toda la ciudad: cables sueltos, postes caídos, calles convertidas en charcos de lodo y vías inundadas.

Los aguaceros de los últimos días han evidenciado aún más las trampas urbanas que tiene la capital santandereana y han sumado otras tantas.
Las arremetidas de las lluvias ‘desnudaron’ realidades incómodas: las del abandono, la de la falta de previsión y las de los constantes peligros que cada aguacero deja al descubierto, las del deterioro de los canales de desagüe, en fin...
Tras varios días de intensas precipitaciones, las redes eléctricas cuelgan como serpientes vencidas por el peso del agua y el viento. En algunos barrios, como el sector de Campohermoso y el de la calle 36 con carrera 2A, los cables se soltaron aún más, como si la tensión del tiempo les hubiera ganado la batalla.

En otros sectores, los postes de energía no resistieron: cedieron, se desplomaron y, con ellos, también se apagaron las calles y los hogares. Algo de eso ocurrió en el barrio La Joya, llevándose de paso árboles y cayendo sobre viviendas.

Las calles, que ya estaban maltrechas por el paso del tiempo, se han convertido en auténticos ‘cráteres’. Los huecos ahora son cráteres llenos de barro y lodo; piscinas fangosas donde han quedado atrapadas llantas, zapatos y hasta ilusiones.
Transitar se ha vuelto un deporte de alto riesgo, especialmente para quienes dependen del transporte público o caminan por las aceras rotas.
En algunos sectores de escarpa, los derrumbes han sido noticia diaria. En cuestión de minutos, toneladas de tierra han caído sobre carreteras, viviendas y escuelas, dejando a comunidades aisladas y a familias en vilo, entre la espera de una retroexcavadora y el miedo a una nueva lluvia. Tal es el caso del barrio Villa Helena, en donde una calzada completa se hundió.
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Y, tapadas por basura, hojas secas y tierra, algunas vías han colapsado, provocando inundaciones que han convertido avenidas principales en auténticas piscinas urbanas. Allí, en algunas zonas de la autopista y en el barrio Provenza, flotan desde bolsas plásticas hasta botellas, mientras los carros abren surcos en el agua sucia, levantando olas que terminan por empapar a quienes aún se atreven a caminar.
Bucaramanga, esa que presume modernidad en campañas publicitarias, hoy muestra su cara más vulnerable. Si algo han dejado claro estas lluvias, es que las verdaderas tormentas no siempre están en el cielo. Muchas veces, están bajo nuestros pies, colgando sobre nuestras cabezas o atrapadas en una alcantarilla olvidada.
Pronóstico del Ideam
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, advirtió sobre un aumento en las precipitaciones para este fin de semana en el área metropolitana. Se esperan lluvias de variada intensidad, aunque no tan fuertes como las dos últimas.
Se recomienda a la ciudadanía tomar las debidas precauciones y adoptar medidas de prevención, especialmente en zonas propensas a deslizamientos e inundaciones. También se hace un llamado para mantener monitoreado los puntos críticos.
El invierno apenas comienza y los pronósticos no son alentadores. Por ahora, la recomendación para quienes transitan por estas vías es clara: evite salir en medio de las lluvias fuertes y, si lo hace, prepárese para sortear más de un obstáculo en el camino.


















