La acumulación de basura en las calles de Cabecera preocupa a sus residentes, quienes denuncian malos olores, inseguridad y desorden en el sector.

Publicado por: Valentina Castro
Residentes del barrio Cabecera aseguran que las calles del sector están invadidas de basura, lo que genera malos olores. A la acumulación de residuos en horarios inadecuados se suma, advierte la comunidad, la presencia de recicladores informales y habitantes de calle. Este hecho incrementa la inseguridad y la preocupación en esta zona de Bucaramanga.
Según denuncian algunos residentes, cada mañana las calles aparecen con bolsas, botellas y desechos. Al respecto, César Niño Sanabria, líder del Frente de Seguridad de Cabecera, explicó que los puntos más críticos son las carreras 33, 34 y 35, entre calles 46 y 49; la calle 48 entre carreras 32 y 36; la calle 52 desde la carrera 33 hasta la 36; así como el parque Las Palmas y el parque San Pío.
Al respecto, el gerente de la Empresa de Aseo de Bucaramanga (EMAB), Helbert Panqueva, aseguró que en los últimos meses no han recibido quejas formales, aunque reconoció la importancia de la voz ciudadana. “Hemos estado presentes en mesas de trabajo comunitarias, ajustando nuestras frecuencias de recolección y barrido según la dinámica del sector”, indicó.
La EMAB explicó que en zonas de alta actividad nocturna se realizan dos jornadas de recolección: la primera entre las 12:00 a.m. y las 2:30 a.m., tras el cierre de establecimientos, y otra alrededor de las 5:00 a.m., con el fin de evitar que los residuos permanezcan en la vía pública. Además, señalaron que la correcta gestión de las basuras es una responsabilidad compartida entre la empresa, los ciudadanos y las autoridades de control.
Pese a ello, los residentes piden acciones más concretas, como la regulación de horarios para sacar la basura, el refuerzo de las rutas de recolección y una mayor presencia de la administración municipal. También reclaman atención articulada de la Secretaría de Desarrollo Social y de las autoridades ambientales para atender la situación de los habitantes de calle. Por su parte, comerciantes de bares, discotecas, restaurantes y hoteles aseguran que la falta de control afecta no solo la convivencia, sino también sus ventas.















