No es la primera vez que este barrio sufre los estragos de un incendio. Este es el recuento de las tragedias que han sacudido a esta comunidad.

Zarabanda no solo es el nombre de una vieja telenovela colombiana. También es el de un barrio de Bucaramanga que, como aquel pueblo ficticio de la serie televisiva, perdido entre los matorrales, carga con una historia marcada por la adversidad.
Enclavado en la escarpa del barrio La Feria, en la Comuna Occidente de Bucaramanga, este vecindario se ha convertido en sinónimo de resistencia. Cada tragedia lo ha golpeado, pero también lo ha obligado a reinventarse para no desaparecer del mapa.

El incendio más reciente es solo el capítulo más nuevo de un libreto escrito a punta de fatalidades. No es la primera vez: en noviembre de 2002, en enero de 2007 y en mayo de 2010, otras deflagraciones arrasaron con buena parte de los ranchos levantados a pulso por sus habitantes. Le puede interesar: Incendio destruyó 15 casas y dejó 2 heridos en Bucaramanga

Como si fuera poco, cada vez que llueve en serio se desprende un pedazo de tierra de la escarpa occidental, poniendo en riesgo no solo las viviendas sino también la esperanza de quienes allí residen. (Vea además: Desgarradoras imágenes del incendio en el barrio Zarabanda de Bucaramanga)
Algo de su historia
El origen de Zarabanda es, en sí mismo, un relato de supervivencia. Sobre la zona conocida como Los Papayeros, terrenos que pertenecieron a la Gobernación de Santander y a la CDMB, decenas de familias humildes decidieron levantar sus hogares a comienzos de los años 70.
Sin escrituras, sin apoyo estatal, sin más recurso que la autogestión, construyeron lo que hoy es su barrio. Medio siglo después, aún no se consolidan las legalizaciones ni se completan las redes públicas: el riesgo geológico sigue siendo la barrera invisible que les impide formalizar su territorio. Lea aquí: “Nos estábamos quemando”: el desgarrador relato de las familias del incendio en Bucaramanga
La precariedad es visible en cada calle. De las 140 casas que componen el barrio, solo algunas cuentan con la totalidad de los servicios públicos. Las redes de agua y alcantarillado son provisionales, levantadas por los mismos vecinos “a la brava” y de manera antitécnica. Las pocas obras de infraestructura que existen fueron construidas con las manos de quienes las usan, porque el Gobierno Local apenas se asoma.
Las tragedias no se limitan al fuego o al barro; también están hechas de pequeñas violencias diarias, de promesas incumplidas y de la sensación de que esta comunidad ha sido olvidada por completo por las autoridades.
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Y sin embargo, Zarabanda no se rinde. Como en anteriores ocasiones, después del incendio los vecinos ya hablan de reconstrucción. Se organizan, buscan apoyo, apelan a la solidaridad de la ciudad. Más allá de la tragedia, se espera que el barrio renazca, una vez más, como el ave fénix. Porque Zarabanda, aunque golpeada, sigue en pie; y su historia es también la de un pueblo que insiste en existir pese a todo.
Para tener en cuenta

- A partir de las 8:00 a. m. de este lunes, 6 de octubre, la Secretaría de Desarrollo de la Alcaldía de Bucaramanga recibirá donaciones humanitarias para quienes deseen aportar su granito de arena y apoyar a las familias que perdieron sus viviendas en el barrio Zarabanda, al occidente de la ciudad. De manera paralela, la administración local ya adelanta acciones para atender a los damnificados con ayudas alimentarias y no alimentarias, según informó el alcalde encargado, Eduard Sánchez. Entre los artículos que se priorizan para su recolección y entrega se encuentran alimentos no perecederos, ropa, colchonetas y frazadas.















