El fortalecimiento de los trabajos de investigación, así como de las labores de vigilancia, control y preservación, permitieron consolidar esta red de 56.000 hectáreas protegidas en Santander.

La riqueza natural que alberga Santander abarca una extraordinaria variedad de ecosistemas y biodiversidad, en una gran extensión de terrenos clave para la conservación, desde los bosques de alta montaña hasta sus ciénagas.
Toda esta riqueza en términos de agua, suelo, aire, fauna y flora también representa un importante reto y responsabilidad para las autoridades ambientales, encargadas de ejercer la vigilancia, la protección y la preservación de nuestra naturaleza.
Como resultado de estos esfuerzos realizados durante los últimos años, fruto de las labores de investigación, conservación y sanción, en Santander se logró consolidar una red de áreas protegidas cuya extensión es de 56.000 hectáreas.
Esta red de ecosistemas claves para la sostenibilidad ambiental, el desarrollo de la región y la calidad de vida de miles de santandereanos está bajo el cuidado y gestión de la Corporación Para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb. Lea también: En Bucaramanga se dispara la cantidad de asentamientos: zonas de reserva están en riesgo

Protegidos 11 de los ecosistemas más importantes de Santander
Uno de estos ecosistemas de especial importancia en Santander es El Rasgón, un bosque húmedo andino comprendido entre la parte oriental de Piedecuesta (96 %) y el sur de Tona (3 %), localizado en alturas entre los entre los 2.250 y los 3.900 metros sobre el nivel del mar. Le sugerimos: Nuevos casos de presunto maltrato y tratos crueles contra animales en la UBA de Bucaramanga
De acuerdo con las investigaciones desarrolladas por la autoridad ambiental, en este ecosistema se evidenció la presencia de tres de los seis felinos de fauna silvestre que existen en Colombia.
El trabajo acucioso y silencioso de los biólogos e investigadores que forman parte de la Cdmb, quienes recorren estas áreas de protección para recopilar datos y registrar información detallada sobre los diferentes componentes ambientales, es una es parte fundamental de las estrategias de cuidado y conservación que se adelantan en 13 municipios santandereanos, en donde la Corporación tiene jurisdicción.
“Venimos desde 2020 construyendo y creyendo en que la biodiversidad también se enlaza con ese eje articulador que tenemos, que es el agua (...). No es obtener datos para guardarlos o tenerlos para nosotros. Es que esa información sirva para la comunidad, para la ciencia y para la toma de decisiones. La biodiversidad debe conocerse, manejarse y usarse con responsabilidad”, indicó Jasmilly Benavides Céspedes, bióloga de la Cdmb.
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Esta red de 56.000 hectáreas protegidas en Santander alberga los siguientes 11 ecosistemas:
- Distritos Regionales de Manejo Integrado, Drmi, en Bucaramanga (escarpa occidental, cerros orientales, entre otros).
- El Aburrido (entre Bucaramanga, Rionegro y Matanza).
- Honduras (Suratá, Matanza, Bucaramanga y Rionegro).
- Ciénagas de Papayal (Rionegro).
- Humedal El Pantano (Girón).
- Páramo de Berlín (Tona).
- Distrito de Conservación de Suelos Umpalá – Cañón del Chicamocha (Piedecuesta).
- Parque Natural Regional Páramo de Santurbán (Tona).
- Parque Natural Regional Bosques de Misiguay (Rionegro y Matanza).
- Parque Natural Regional Cerro La Judía (Floridablanca y Piedecuesta).
- Parque Natural Regional Bosques Andinos Húmedos El Rasgón (Piedecuesta y Tona).

Bocas, otro ecosistema de Santander en proceso de recuperación
En zona rural de Girón, otro equipo de la Cdmb trabaja en Bocas. Los expertos tienen clasificado este ecosistema como “bosque subandino seco”, el cual ha sufrido múltiples afectaciones naturales y graves daños por parte de humanos.
Ludy Yaneth Archila Durán, bióloga de la Cdmb, señaló que “es un área degradada alrededor de la represa. Pero observamos que la vegetación secundaria se está recuperando, ya está bastante alta, y eso ha traído de vuelta a la fauna”.

En sus labores técnicas y científicas, los investigadores se apoyan de diferentes tecnologías, herramientas y métodos tanto de observación como de registro de la información. Este trabajo permite que el resto de la población y ciudadanía en general pueda conocer detalles sobre nuestra riqueza natural.
“Vamos a tener consolidado el primer balance de resultados de Bocas y El Rasgón a finales de este año. Y en enero de 2026 podremos mostrar los hallazgos, con material audiovisual, fotografías, videos y una cartilla didáctica elaborada junto a la Oficina de Gestión Social Ambiental de la entidad”, agregó esta bióloga de la Cdmb.
Juan Carlos Reyes Nova, director General de la Cdmb, resaltó sobre el programa de monitoreo de biodiversidad que “la Cdmb reafirma su compromiso con la generación de conocimiento científico para la toma de decisiones en materia ambiental, siempre con el objetivo de conservar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que sustentan la vida en la región”.












