Bucaramanga
Lunes 03 de agosto de 2026 - 10:35 AM

Bucaramanga, Ayer y Hoy: la calle 36 que el tiempo cambió

Dos miradas, a través de registros gráficos de la calle 36, captados en distintas épocas. Vea la transformación urbana a lo largo de las últimas siete décadas.

El paso del tiempo sobre la calle 36: una historia en dos fotografías. Vale aclarar que la foto superior, dado el deterioro del registro original, fue retocada con IA.
El paso del tiempo sobre la calle 36: una historia en dos fotografías. Vale aclarar que la foto superior, dado el deterioro del registro original, fue retocada con IA.

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En nuestra sección de Ayer y Hoy volvemos la mirada a una de las transformaciones urbanas más significativas de Bucaramanga: la calle 36, cuyo nombre oficial es la Avenida Rafael Uribe Uribe, una vía que con el paso de las décadas dejó de ser el límite de la ciudad para convertirse en una de sus arterias más emblemáticas. Su historia está ligada al crecimiento de la capital santandereana y a los recuerdos de varias generaciones que vieron cómo, poco a poco, el paisaje cambiaba para siempre.

Presentamos dos fotografías que permiten recorrer más de siete décadas de historia. La primera inmortaliza la avenida recién inaugurada en 1952, cuando se abrió su primer tramo entre las carreras 15 y 19. La segunda fue tomada recientemente por nuestro reportero gráfico Jaime Moreno, desde un punto muy similar, permitiendo un contraste que revela cómo el tiempo ha moldeado este rincón de la ciudad.

Esta imagen de la calle 36, captada en 1952. (Archivo/ VANGUARDIA)
Esta imagen de la calle 36, captada en 1952. (Archivo/ VANGUARDIA)

Las diferencias saltan a la vista. Tanto ha cambiado este sector que, de no ser por la estructura que identifica la avenida y el separador central, sería difícil creer que se trata del mismo lugar. Incluso ese separador cuenta su propia historia: las antiguas bahías desaparecieron para dar paso a varios árboles que hoy ofrecen sombra y color, transformando un espacio que en sus primeros años lucía amplio, despejado y con el aire de una ciudad que apenas comenzaba a expandirse.

La calle 36 hoy: foto tomada por nuestro reportero gráfico Jaime Moreno.
La calle 36 hoy: foto tomada por nuestro reportero gráfico Jaime Moreno.

El contraste no solo está en la vegetación. Las edificaciones, el paisaje urbano, el flujo permanente de vehículos y la misma proyección de la vía evidencian el crecimiento de Bucaramanga. Donde antes predominaban construcciones de baja altura, lotes abiertos y un ambiente tranquilo, hoy se levanta un corredor rodeado de edificios, establecimientos comerciales y una intensa actividad que refleja el ritmo de una ciudad moderna.

La historia de esta arteria comenzó en la década de 1950, cuando fue concebida como la Avenida Roberto Urdaneta Arbeláez. Su primer tramo, entre las carreras 15 y 19, fue inaugurado en 1952, marcando el inicio de una obra que impulsó la expansión urbana y comercial de Bucaramanga hacia el oriente. En aquella época, la nueva avenida representaba el progreso y abría las puertas a una ciudad que empezaba a crecer más allá de sus límites tradicionales.

En la fotografía histórica sobresale un detalle que hoy pertenece únicamente a la memoria. Al fondo se distingue el antiguo edificio de Correos y Telégrafos, una construcción que durante años fue referente para los bumangueses y que posteriormente fue demolida para permitir la prolongación de la avenida hasta el Parque García Rovira y el centro histórico. Aquella decisión urbanística cambió para siempre la fisonomía del sector y consolidó una conexión vial que aún hoy es fundamental para la movilidad de la ciudad.

Esta fotografía nos traslada al año 1952, el día de la inauguración de la calle 36, entre carreras 15 y 19. (Foto suministrada por Gavassa)
Esta fotografía nos traslada al año 1952, el día de la inauguración de la calle 36, entre carreras 15 y 19. (Foto suministrada por Gavassa)

Con el paso del tiempo, la avenida cambió de nombre y pasó a llamarse Rafael Uribe Uribe. Bajo el asfalto también quedó oculta otra parte de la historia de Bucaramanga: antiguos cauces de agua como las Chorreras de Don Juan y la quebrada Quebradaseca fueron canalizados a medida que la ciudad avanzaba sobre ellos, dejando bajo el concreto vestigios de un paisaje natural que pocos alcanzan a imaginar.

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Quienes conocieron la calle 36 en sus primeros años recuerdan una avenida amplia, despejada y elegante, por donde transitar era casi un paseo. Hoy el panorama es muy distinto. El constante movimiento de vehículos, los edificios que se elevan a ambos lados y el intenso comercio hablan de una ciudad dinámica y en permanente transformación. Sin embargo, basta observar con detenimiento las dos imágenes para descubrir que, entre tantos cambios, aún sobreviven algunos elementos que sirven de puente entre el ayer y el presente. (Le puede interesar: el edificio que nos ‘embriaga’ de nostalgia)

Las dos fotografías son mucho más que un ejercicio de comparación. Son un viaje a la memoria de Bucaramanga y un homenaje a quienes fueron testigos de su crecimiento. En ellas se encuentra el relato silencioso de una ciudad que ha sabido reinventarse sin borrar del todo las huellas de su pasado.

Porque la calle 36 no solo une sectores de la capital santandereana: también conecta generaciones, recuerdos y la certeza de que cada rincón de la ciudad guarda una historia que merece ser contada.

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