De un terreno abierto junto a una capilla, a un punto de paso diario: así se consolidó un espacio clave del centro a lo largo de un siglo.
Publicado por: Danilo Cárdenas
Lo que inicialmente fue avaluado en 1.700 pesos oro terminó siendo negociado por la Gobernación de Santander en 700 pesos oro, moneda en circulación en Colombia a comienzos del siglo XX.
Ese fue el valor que le costó al municipio el terreno donde hoy se levanta el Parque Santander, inaugurado hace cien años. Desde entonces, el espacio ha funcionado como punto de referencia del centro de Bucaramanga, articulando la vida cívica, religiosa y comercial de la ciudad.
Antes de convertirse en parque, el terreno estuvo ligado al proyecto de construcción de la iglesia de la Sagrada Familia. A finales del siglo XIX, allí se celebraron las primeras misas en una casa adaptada como capilla, y desde ese punto se inició un proceso de urbanización que transformó una zona poco habitada en un sector central de la ciudad.
Con el paso de los años, el uso del terreno comenzó a cambiar. En 1912, el municipio adquirió el predio que entonces era conocido como Plaza Belén y lo incorporó al espacio público. Dos años después, el Cabildo autorizó que la plaza llevara el nombre de Santander, en referencia al general Francisco de Paula Santander.
En ese momento, el lugar funcionaba como un terreno abierto, utilizado para reuniones ocasionales y actos cívicos, mientras avanzaban las obras de la iglesia ubicada frente a él.
De plaza a parque: la inauguración del Parque Santander en 1926
Durante esa etapa inicial se instaló un busto del general Santander, que permaneció en el sitio hasta que se proyectó la construcción de un monumento de mayor escala. La decisión coincidió con un periodo de reorganización urbana de la ciudad, en el que el centro empezó a consolidarse como espacio administrativo, religioso y comercial.
El 6 de enero de 1926, en el marco de las ferias y fiestas de Bucaramanga, fue inaugurado el parque junto con la estatua en bronce de Francisco de Paula Santander, realizada por el escultor francés Raoul Verlet, sobre un pedestal diseñado por Pedro Colón Monticoni.
Para ese acto se importaron desde Francia nueve candelabros, que aún hacen parte del mobiliario del parque. Con esa inauguración, la antigua plaza quedó formalmente integrada al trazado urbano como parque republicano.
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Parque Santander hoy: tránsito, entorno y vida diaria en Bucaramanga
Hoy, el Parque Santander funciona como un punto de paso constante. Personas lo atraviesan para llegar a la Catedral de la Sagrada Familia, a oficinas del sector o a locales comerciales ubicados en las calles que lo rodean.
Frente al parque se encuentra la Catedral de la Sagrada Familia, cuya construcción comenzó a finales del siglo XIX y se extendió durante varias décadas. El templo fue levantado en un terreno adquirido en 1895 y su edificación estuvo marcada por interrupciones causadas por la Guerra de los Mil Días, hasta su posterior designación como catedral en 1953.
En la esquina de la calle 35 con carrera 19 se levanta el Edificio La Triada, construido a mediados del siglo XX, en un periodo de expansión comercial del centro de Bucaramanga. Desde allí operan oficinas, consultorios y negocios que atienden público a diario.
Alrededor del parque se mantienen los puestos de embellecedores de calzado, un oficio presente en el lugar desde hace décadas. Clientes se detienen por pocos minutos antes de continuar su recorrido. Dentro del parque, el uso es breve y funcional: personas esperan, cruzan el espacio o hacen pausas cortas entre diligencias.
El parque mantiene su cobertura vegetal con croto y cintas ornamentales, especies utilizadas desde su diseño inicial. Y espera ser testigo del avance de la ciudad por cien años más.














