La UDES y la DIAN realizaron ‘Rally Educativo’ para enseñar impuestos y ciudadanía en el Colegio María Auxiliadora de Bucaramanga.

El timbre no marcó el inicio de una clase cualquiera. En el colegio María Auxiliadora de Bucaramanga, los cuadernos cedieron su lugar a la curiosidad y los pupitres a un recorrido inesperado. Setenta estudiantes de noveno y décimo grado se alistaban para aprender sobre impuestos y ciudadanía, pero no desde la rutina, sino desde el movimiento.
En los pasillos y espacios del plantel, diez estaciones temáticas esperaban como pequeñas islas de conocimiento. Allí, el lenguaje técnico se transformó en dinámicas, preguntas, retos y conversaciones.
¿De qué hablamos?
Se trató del ‘Rally Educativo’, una apuesta conjunta de la Universidad de Santander y la DIAN, enmarcada en el programa Cultura de la Contribución en la Escuela (CCE) y articulada con los Núcleos de Apoyo Contable y Fiscal (NAF).
No había un único profesor al frente. En su lugar, estudiantes del programa de Contaduría Pública de la UDES -integrantes del NAF del periodo 2026/1- asumieron el rol de guías.
Bajo la coordinación de la profesora Carolina Martínez Herrera y con el acompañamiento de los funcionarios Diana Carolina Figueroa Vásquez y Carlos Augusto Niño Mora, cada estación se convirtió en una oportunidad para traducir conceptos complejos en experiencias cercanas.

El recorrido no era lineal ni silencioso. Había discusión, risas, dudas y descubrimientos. En una base se hablaba del Estado Social de Derecho y la corresponsabilidad; en otra, del presupuesto público y los planes de desarrollo.
Más adelante, los estudiantes se enfrentaban al ciclo de vida de los impuestos, a la lógica de la factura electrónica o a los desafíos del contrabando y la evasión fiscal.
Cada parada sumaba una pieza a un rompecabezas mayor: entender cómo funciona el país y cuál es el papel de cada ciudadano en su sostenimiento. (Le puede interesar: La UDES, entre las 10 mejores universidades de Colombia en Proyección Internacional)
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El tiempo avanzó casi sin notarse. Cuando el último grupo completó el circuito, no hubo examen tradicional. En su lugar, llegó el reconocimiento por la participación y, de manera casi invertida, los estudiantes evaluaron a quienes les habían enseñado.
Ese ejercicio, más que un cierre, fue un espejo: permitió a los universitarios medir su impacto y fortalecer habilidades que no siempre se aprenden en los libros: comunicar, conectar y escuchar.
La jornada dejó algo más que conceptos claros. Dejó preguntas sembradas, miradas más críticas y una noción distinta de lo público. Porque entender los impuestos dejó de ser una obligación lejana para convertirse en una herramienta de transformación.

Así, fuera del molde del aula, el ‘Rally Educativo’ se consolidó como algo más que una actividad pedagógica: fue una experiencia que mostró que el aprendizaje puede ser vivo, participativo y significativo. Y, sobre todo, que cuando instituciones como la DIAN y la UDES se encuentran con la escuela, no solo transmiten conocimiento, sino que contribuyen a formar ciudadanos capaces de asumir, con conciencia, el país que habitan.















