Bucaramanga
Miércoles 06 de mayo de 2026 - 01:06 PM

El cuidado no remunerado: una carga que recae principalmente en las mujeres

La carga invisible: hay desigualdad en el trabajo del cuidado de personas en Bucaramanga y el área metropolitana. Las mujeres son las que más tiempo le dedican a este tipo de labor no remunerada.

En el área metropolitana de Bucaramanga, las mujeres dedican más tiempo que los hombres al cuidado de los demás, realizando un trabajo esencial, y necesario que, lamentablemente, no es remunerado.
En el área metropolitana de Bucaramanga, las mujeres dedican más tiempo que los hombres al cuidado de los demás, realizando un trabajo esencial, y necesario que, lamentablemente, no es remunerado.

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Este es el caso de Josefa, una mujer que reside en el área metropolitana de Bucaramanga y quien, en su vida cotidiana, además de desempeñar un trabajo informal, dedica una parte considerable de su tiempo a actividades como preparar alimentos, lavar ropa, cuidar de sus hijos o acompañar a un familiar mayor. Aunque su pareja también participa en estas tareas, el nivel de dedicación de su esposo suele ser menor. Esta diferencia, que a menudo pasa desapercibida en la rutina diaria, se hace evidente al analizar los datos disponibles.

De acuerdo con la encuesta realizada a 1.547 personas en la capital santandereana, Girón, Piedecuesta y Floridablanca por el Programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, BMCV, la distribución del tiempo destinado a labores de cuidado no remunerado presenta una clara desigualdad de género.

Encuesta
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Resultados

En los niveles más altos de dedicación, la participación de las mujeres es ampliamente predominante. Por ejemplo, el 83,0 % de quienes dedican más de ocho horas diarias a estas actividades son mujeres, mientras que solo el 17,0 % corresponde a hombres.

Esta tendencia se mantiene en otros rangos de alta intensidad. Entre quienes dedican entre siete y ocho horas al día, el 70,9 % son mujeres y el 29,1 % hombres.

De igual forma, en el rango de cinco a seis horas, las mujeres representan el 71,0 %, frente al 29,0% de los hombres. Estos datos evidencian que, a medida que aumenta la carga de cuidado, la participación femenina crece de manera significativa.

En contraste, cuando se observan los niveles más bajos de dedicación, la brecha se reduce e incluso se invierte. En el rango de una a dos horas diarias, los hombres constituyen el 57,0 %, mientras que las mujeres representan el 43,0 %.

De igual forma, entre quienes no dedican ninguna hora a estas labores, los hombres son mayoría con el 64,1 %, en comparación con el 35,9 % de las mujeres. Esto indica que los hombres no solo tienden a participar menos en tareas de cuidado intensivo, sino que también tienen mayor probabilidad de no involucrarse en absoluto. (Le puede interesar: ¿Cómo vamos en calidad de vida? Así respondieron ciudadanos del área metropolitana de Bucaramanga)

El análisis de estos resultados permite identificar una distribución desigual del trabajo de cuidado, en la que las mujeres asumen la mayor carga, especialmente en los niveles más exigentes en términos de tiempo.

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Esta situación tiene implicaciones importantes en distintos ámbitos de la vida. ¿Cuáles?

Por un lado, limita las oportunidades de las mujeres para participar plenamente en el mercado laboral o progresar en sus trayectorias profesionales, ya que una mayor dedicación al cuidado reduce su disponibilidad de tiempo. Por otro lado, incide en su bienestar físico y emocional, al enfrentar con frecuencia dobles o incluso triples jornadas que combinan trabajo remunerado, labores domésticas y responsabilidades de cuidado.

Adicionalmente, esta desigualdad contribuye a reforzar roles de género tradicionales, en los que se asigna a las mujeres la responsabilidad principal del cuidado del hogar y de las personas dependientes. Esta situación no solo perpetúa las brechas de género, sino que también invisibiliza el valor económico y social de estas actividades, fundamentales para el sostenimiento de la vida cotidiana.

En resumen

  • La información analizada en esta encuesta muestra que la carga del cuidado no remunerado recae de manera desproporcionada sobre las mujeres en el área metropolitana estudiada. Esta realidad no solo genera desigualdades en el uso del tiempo, sino que también afecta sus oportunidades, su bienestar y su autonomía, lo que plantea la necesidad de avanzar hacia políticas públicas y transformaciones culturales que promuevan una distribución más equitativa de estas responsabilidades.

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