El monitoreo con cámaras ‘trampa’ en este tesoro natural de Santander permitió la identificación de un cóndor pionero en la conformación de la manada de aves que hoy reina en los riscos del páramo del Almorzadero.

Frente a la amenaza crítica de extinción que ha enfrentado el cóndor en Colombia, hace cerca de tres décadas surgió una iniciativa para tratar de aumentar la población de estas aves.
La propuesta, en teoría, sonaba sensata: cerca de 71 cóndores rescatados fueron reintroducidos en la zona de la Sierra Nevada del Cocuy y la Cordillera Oriental para que allí armaran sus nidos y se reprodujeran. Sin embargo, muchos de ellos murieron y otros migraron hacia la zona del páramo del Almorzadero y de la Reserva Piedra del Cóndor, en San Andrés. Lea también: Nació un cóndor en las montañas de Santander: se ‘anida’ esperanza de vida para la especie
Cuando en el páramo del Almorzadero arrancó el programa de conservación de cóndores, se implementaron monitoreos con cámaras trampa para determinar cuántos individuos habitan en la zona.

Precisamente, en el conteo de 2022 se observó a un cóndor adulto con una cicatriz en el ala izquierda. La información se envió a los expertos del Parque Jaime Duque, encargado del programa de protección de la especie, y se determinó que esta marca es la que queda luego de que un cóndor ha sido marcado con un rastreador satelital.
“Este cóndor parece ser de los que fueron traídos desde Estados Unidos y liberados en la zona en los años noventa. Logró sobrevivir. Es uno de los más longevos y quien ha ayudado a mantener estable la población en el Almorzadero”, explicó Carlos Andrés Suárez Grimaldos, especialista en monitoreo del Cóndor de los Andes del Parque Jaime Duque. Le puede interesar: ¿Qué pasó con los cóndores del páramo del Almorzadero que vencieron a la muerte?
Esta ave fue bautizada como Sinchi, que en lengua quechua significa caliente, fuerte o poderoso, y cuyo nombre se asocia con liderazgo y coraje.
Suárez Grimaldos afirmó que, además del páramo del Almorzadero, a Sinchi se le ha visto en la Reserva Piedra del Cóndor y ha habido registros suyos en la Laguna de Ortices. “Cada vez que lo observamos está en compañía de una hembra y en actitud de cortejo”, dijo el especialista en monitoreo del Cóndor de los Andes del Parque Jaime Duque.

El registro más reciente del cóndor patriarca fue el pasado 29 de abril en una de las plataformas de alimentación instaladas en el páramo del Almorzadero. Allí estaba junto a una hembra devorando carroña.
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Una de las imágenes que más recuerdan los expertos es la de Sinchi junto a una hembra adulta y una hembra juvenil, por lo que no se descarta que la joven sea su hija.
“Tenemos esperanza porque vemos que la especie se está reproduciendo”, destacó Carlos Suárez.
La cóndor salvada de las aguas

Hace cerca de 13 años, en una vereda del municipio de Carcasí, Santander, los habitantes de una finca se alertaron porque un ave de gran tamaño cayó cerca de donde pastaban algunas cabras. Un joven, habitante del predio, tomó una escopeta y se dirigió al lugar en el que se encontraba el animal para verificar si les estaba haciendo daño a las cabras. Cuando se acercó, se sorprendió con su hallazgo. Se trataba de una hembra joven de cóndor que no podía volar.
El joven buscó atraparla, pero la cóndor voló hacia la quebrada La Honda, en donde quedó atrapada. El hombre soltó el arma, se metió a las caudalosas aguas, rescató al ave y la llevó a su casa para cuidarla. Vea además: Los guardianes del cóndor del páramo del Almorzadero en Santander
Los habitantes de la finca dieron aviso a la Policía, pero la noticia también llegó a oídos de Orlando Feliciano, un experimentado veterinario que recorría la zona. El experto se dirigió a la finca en la que se encontraba el ave, la transportó, la cuidó y le puso unas marquillas con el número uno para identificarla. Cuando llegó el momento, la liberó.

Tiempo después, el animal regresó al lugar donde cayó por primera vez y allí estableció su lugar de descanso. Esta situación habría hecho que nuevos cóndores se atrevieran a volar en estas zonas, donde históricamente no se tenía noticia de su presencia.
Como su liberación se produjo a corta edad, la cóndor estableció un vínculo cercano con gallinazos que sobrevuelan la zona, por lo cual es común verla alimentándose con ellos. Los habitantes del sector también generaron cercanía con el ave y, cada vez que un animal muere, se lo arrojan para que se alimente.
Actualmente, el ave puede tener cerca de 15 años y ayudó a expandir la especie más allá de la zona del municipio de Cerrito, donde se concentra la mayor cantidad de estos animales.

















