Vanguardia.com salió en busca del cóndor andino en las frías y majestuosas tierras del Cerrito, Santander, donde un grupo de campesinos y ambientalistas de García Rovira a establecieron un pacto para proteger a esta ave, insignia nacional, pero que está en vía de extinción.

Publicado por: MILTON VELOSA
Una alternativa turística y de transmisión de conocimiento busca aumentar la población de cóndores en la provincia de García Rovira, Santander, y convertir a los campesinos en protectores de esta ave insignia del país.
Se estima que los cerca de 20 cóndores que habitan el páramo del Almorzadero, constituyen cerca del 30% de la población de estas aves en el país.
Los riscos que anidan al cóndor

La vereda El Mortiño del Cerrito, es una zona que hace parte del páramo del Almorzadero, de clima ideal para la producción de papa, la cría de ovejas, cabros, vacas, de aguas cristalinas y cuyas montañas son el nido del cóndor andino, una de las aves más grandes que sobrevuela el país.
Los campesinos afirman que sólo durante la última década comenzaron a ver cóndores sobrevolando sus territorios, ya que “la formación de rocas de estas peñas son precisas para que estas grandes aves elaboren sus nidos”.
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Al ver que los cóndores, además de animales muertos también se comían pequeñas crías de ovejas y cabras, los campesinos optaron por colocar ‘cebos’ de carne con veneno para evitar que sus rebaños fueran devorados. Por tanto, la población de estas aves disminuyó y las corporaciones y organizaciones ambientales intervinieron para evitar su extinción.
Según cifras de biólogos, un cóndor puede ingerir hasta un kilo y medio de carne durante cada comida.
“Del machete a la cámara de fotos”

Desde hace varios años se estableció el refugio de Alta Montaña El Salto, un lugar en el que los campesinos y organizaciones que velan por el cóndor ‘firmaron un pacto’ para proteger al ave nacional y plantear alternativas para mantener el equilibrio con el pasteo de los rebaños.
Uno de quienes decidió convertirse en ‘guardacóndores’ es Gilberto Conde, un campesino que desde hace siete años reside en El Salto. Él afirma que “en el tiempo que llevo viviendo aquí he visto hasta 20 cóndores. A veces se mueven y uno ve por ahí cinco nada más. Ellos se desplazan pero en un tiempo vuelven y llegan”.
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Conde Antolínez conserva su atuendo típico de ruana de lana de oveja, sombrero de ala ancha y un machete en su pretina, pero desde que se convirtió en ‘guardacóndores’ es común verlo con una cámara de fotos semiprofesional colgada en el cuello. Él emprende recorridos hasta de una hora para retratar la vida del ave que sobresale en el escudo de Colombia.
El labriego expresó que se busca que todos los campesinos del Mortiño se unan a la causa ‘pro-cóndor’ ya que “aunque alguna gente está un poco molesta por los ataques a los animales, los integrantes de las organizaciones Neotropical y Jaime Duque nos han venido colaborando, nos han reconocido algo de los animales que los cóndores se han comido y así los pobladores de la zona se están ligando al acuerdo de no hacerles daño, de cuidarlos”.
Frente a esta situación, la docente de Zootecnia de la sede UIS Málaga, Shirley Andrea Flórez, propuso que una de las alternativas para evitar que los cóndores se alimenten de las crías de las ovejas y cabras. “Utilizamos residuos de matadero que se producen por el sacrificio de bovinos de la región y con ello abastecer el alimento que estas aves requieren”.
Los recorridos para conocer al cóndor

Una de las gestoras del ecoturismo en las zonas de influencia del cóndor es Adriana Hernández, gerente del operador turístico El Andinista, quien aseveró que “queremos concientizar a las personas de este proyecto de los habitantes de la zona del páramo del Almorzadero. Buscamos que los visitantes vengan hasta acá y conozcan a esta ave en vía de extinción. Aquí tienen su proceso de anidación, de reproducción, podemos verlos sobrevolar y alimentarse cerca del refugio de Alta Montaña”.
El coordinador de la Policía Ambiental de García Rovira, Ferney Barrios, añadió que “la idea es que quienes visiten estos lugares se preocupen por la protección de estos ecosistemas que son vitales para el abastecimiento de agua de las grandes ciudades y hábitat necesario para el cóndor andino”.
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Además de las visitas guiadas, los turistas pueden disfrutar de platos preparados por los campesinos como ovejo, cabro, chocolate y agua de panela para hacer frente a las bajas temperaturas del sector.
Así las cosas, se busca que todos los campesinos se capaciten como guías turísticos, reciban a los visitantes y con estos recursos puedan equilibrar la pérdida de sus rebaños a manos del cóndor.












