Bucaramanga
Lunes 14 de septiembre de 2026 - 08:05 AM

Buscan prohibir las redes sociales para menores en Colombia: ¿Es la solución?

El Congreso de Colombia vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de restringir el acceso a redes sociales para los menores de edad, impulsado por la creciente preocupación sobre la adicción y la salud mental digital. Esto es lo que dicen los expertos. Un texto que deben leer los padres de familia.

El Congreso de Colombia vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de restringir el acceso a redes sociales para los menores de edad, impulsado por la creciente preocupación sobre la adicción y la salud mental digital. Esto es lo que dicen los expertos. Un texto que deben leer los padres de familia.
El Congreso de Colombia vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de restringir el acceso a redes sociales para los menores de edad, impulsado por la creciente preocupación sobre la adicción y la salud mental digital. Esto es lo que dicen los expertos. Un texto que deben leer los padres de familia.

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El debate sobre la adicción que pueden o no generar las redes sociales en las personas, pero sobre todo el impacto negativo en los menores de edad, alcanza un nuevo nivel con el reciente juicio que enfrentó Meta en Estados Unidos y las propuestas en Colombia para regular su uso. Le contamos.

Con un nuevo proyecto que busca prohibir el acceso a las redes sociales en el país para menores de 16 años, el Congreso suma varios intentos para regular el acceso y uso de estas plataformas. A la fecha, ningún proyecto ha tenido éxito en esta materia en Colombia.

Mientras esto sucede, en el país nuevamente se abre el debate sobre los riesgos que conllevan las redes sociales para los menores de edad y, sobre todo, las medidas en los hogares para protegerlos, así como la responsabilidad del Estado y las plataformas.

¿Qué pasó con Meta en Estados Unidos?

A finales de agosto, la multinacional tecnológica, propietaria de Instagram y Facebook, enfrentó acusaciones de diferentes Estados por demandas sobre seguridad y adicción de las plataformas en menores de edad. Aunque Meta no aceptó su responsabilidad, acordó pagar un monto de hasta US$18 mil millones como parte de un acuerdo que implica nuevas medidas de protección para menores de edad en las plataformas.

Las redes sociales fueron diseñadas para conectar, informar y entretener, pero detrás de sus algoritmos también existe una batalla por captar y retener la atención. El reciente acuerdo de Meta en Estados Unidos y un nuevo proyecto en Colombia para restringir su uso entre menores de 16 años reabren una pregunta urgente: ¿cómo proteger a niños y adolescentes de plataformas que también pueden generar dependencia?

Las acusaciones giran en torno a la misma premisa: las aplicaciones fueron diseñadas con funciones para generar adicción en los consumidores, con elementos como recomendaciones, sugerencias y notificaciones. Según los Estados denunciantes, aunque Meta conocía los riesgos, no protegió a los niños, niñas y adolescentes de estos efectos.

Para Carolina Charry, rectora del New Cambridge y columnista de este medio, este caso recuerda no solo la responsabilidad de los padres en el manejo o el uso de las redes para sus hijos, sino que pone el foco en un nuevo protagonista: las plataformas.

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El Congreso de Colombia vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de restringir el acceso a redes sociales para los menores de edad, impulsado por la creciente preocupación sobre la adicción y la salud mental digital. Esto es lo que dicen los expertos. Un texto que deben leer los padres de familia.
El Congreso de Colombia vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de restringir el acceso a redes sociales para los menores de edad, impulsado por la creciente preocupación sobre la adicción y la salud mental digital. Esto es lo que dicen los expertos. Un texto que deben leer los padres de familia.

“Es muy importante empezar a hablar de las responsabilidades que tienen las plataformas tanto en el contenido como en la elección. No podemos pedirle a un niño o adolescente que tenga el mismo nivel de autocontrol que un adulto frente a las plataformas cuando, además están diseñadas para captar la atención y prolongar su permanencia en ellas”, sentencia Charry.

El debate no se concentra solamente en si hay efectos negativos en los menores de edad, sino en cómo protegerlos cuando son las mismas plataformas las que generan estos efectos.

¿Cuáles son los efectos de las redes en los menores de edad?

Dependencia, adicción y ansiedad son algunas de las consecuencias que expertos asocian con el uso intensivo de las redes sociales en todas las poblaciones. Sin embargo, en los menores de edad estos efectos son más graves.

Según Carlos Caldas, psicólogo educativo de la Universidad Manuela Beltrán, la población adolescente es especialmente vulnerable a las redes sociales debido a su etapa de formación. La pertenencia a un grupo, la construcción de redes de apoyo y la interacción con sus compañeros tienen un papel importante, por lo que una dependencia excesiva de las plataformas digitales puede tener repercusiones en esas dinámicas.

“Podemos hablar de un uso problemático o incluso de adicción cuando identificamos que el adolescente excede el uso de redes y se presentan afectaciones en la vida cotidiana”, explica. Entre las señales de alerta menciona cambios en actividades cotidianas como comer o asearse, modificaciones en la interacción social y con los pares, e incluso comportamientos reactivos cuando el adolescente no puede estar conectado.

A esto se suman posibles afectaciones relacionadas con la autoestima, el sueño y otros aspectos de la salud física y emocional. De hecho, dentro de los procesos judiciales contra Meta se señaló que algunos de los efectos asociados al uso de estas plataformas en menores de edad están relacionados con situaciones como ansiedad y depresión, además de alteraciones en el sueño.

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Caldas también advierte que el impacto puede alcanzar las habilidades y competencias sociales de los adolescentes. El aislamiento de la interacción con otras personas y las modificaciones en la manera de relacionarse con sus pares pueden convertirse en señales de alerta cuando el uso de las redes comienza a desplazar otros espacios de interacción.

El Congreso de Colombia vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de restringir el acceso a redes sociales para los menores de edad, impulsado por la creciente preocupación sobre la adicción y la salud mental digital. Esto es lo que dicen los expertos. Un texto que deben leer los padres de familia.
El Congreso de Colombia vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de restringir el acceso a redes sociales para los menores de edad, impulsado por la creciente preocupación sobre la adicción y la salud mental digital. Esto es lo que dicen los expertos. Un texto que deben leer los padres de familia.

Colombia quiere restringirlas

Ante estos escenarios, diferentes países han tomado acciones para la regulación del uso de redes sociales en menores de edad. En Australia, por ejemplo, ya es un hecho que la edad mínima para acceder a las redes es de 16 años, y en Francia se establecieron restricciones para menores de 15 años.

Además, en otros países como España, Indonesia o Portugal, avanzan propuestas similares. En esta línea, Colombia también busca establecer una restricción al uso y acceso en menores de 16 años. La nueva iniciativa es impulsada por el Centro Democrático y fue radicada en julio de 2026, e iniciará el debate para definir si se puede convertir en ley.

Sin embargo, en el país ya se han tomado otras medidas para proteger a los menores de edad, como la iniciativa en 2023 sobre salud mental y violencia digital, que se convirtió en la Ley 2564 de 2026.

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¿Prohibir las redes es la solución?

Estas propuestas cambian el foco de la discusión. Más allá de la responsabilidad de las plataformas y las medidas que toman los padres, ¿prohibir su uso en los menores de edad es la solución?

Según la UNICEF, la preocupación por la seguridad y bienestar de los niños y niñas es legítima, por los riesgos a los que se enfrentan, que incluyen acoso, explotación y efectos negativos sobre la salud mental. “Lo cierto es que las restricciones de edad por sí solas no garantizan la seguridad de la infancia”, precisa.

Lo anterior, teniendo en cuenta que en muchos escenarios las redes sociales son una alternativa de aprendizaje. Así coincide Charry. La experta cuestiona si la restricción apunta al foco correcto o solo pone una barrera y no corrige el problema de fondo.

“¿Realmente estamos modificando eso que vuelve adictos a los niños a las plataformas o solo estamos poniendo un límite alrededor del sistema que está diseñado para maximizar la atención de los niños?”, cuestiona.

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Colombia vuelve a discutir cómo proteger a niños, niñas y adolescentes de los riesgos asociados al uso de las redes sociales. Un nuevo proyecto busca prohibir el acceso de los menores de 16 años a estas plataformas, mientras expertos advierten que el desafío va mucho más allá de fijar una edad mínima: implica responsabilidad de las familias, el Estado y las propias compañías tecnológicas.

En este sentido, la discusión sobre el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales debería ir más allá de establecer un límite de tiempo frente a las pantallas. Se debe centrar más bien en construir entornos digitales seguros y preparar a los menores para relacionarse de manera crítica y responsable con la tecnología, especialmente durante las etapas en las que están desarrollando su identidad y capacidad de autorregulación.

Este punto lo complementa la UNICEF, que ratifica que, más allá de restricciones, los gobiernos deben trabajar en crear entornos digitales que respeten los derechos de niños y niñas.

En esta tarea, la experta precisa que el rol de las familias es fundamental. Aunque los colegios tienen la responsabilidad de acompañar y formar a los estudiantes, no pueden sustituir a los padres.

Considera necesario que las familias conozcan herramientas como los controles parentales y las configuraciones de privacidad, establezcan horarios de uso y aprendan a identificar señales de alerta, así como a abordar conversaciones difíciles cuando un niño se encuentra con contenidos para los que todavía no está preparado.

Para el psicólogo Caldas, uno de los errores más comunes de los padres al momento de regular el uso de las redes sociales es recurrir a la prohibición absoluta. A su juicio, esta medida no es recomendable durante la adolescencia, debido a que las plataformas también funcionan como espacios de interacción social.

Otro error frecuente, según el psicólogo, es permitir que los adolescentes naveguen libremente por cualquier tipo de contenido sin contar con un adecuado control parental. Caldas señala que, independientemente de si se trata de un menor de 14 o de 18 años, los padres y acudientes deben tener en cuenta el nivel de madurez y el criterio psicológico y emocional de cada menor para determinar el acompañamiento que necesita.

En ese sentido, considera fundamental que los adultos desarrollen también sus propias competencias digitales y conozcan los riesgos asociados al uso de las redes sociales. “Los padres y acudientes deberían tener una competencia digital adecuada, formarse en torno a los riesgos y desafíos que tiene el uso de redes sociales”, afirmó.

El especialista insiste en que la supervisión no debe limitarse al control tecnológico, sino que debe permitir mantener abierto el diálogo entre padres e hijos. “Tener conversaciones bajo el marco del respeto y del acompañamiento” es, según explicó, una de las claves para que los menores puedan acudir a sus adultos responsables ante cualquier eventualidad relacionada con el uso de las redes sociales.

Child Using Smartphone at Night - Digital Age and Screen Time Concept
Child Using Smartphone at Night - Digital Age and Screen Time Concept

¿Cómo proteger a niños, niñas y adolescentes?

Para la rectora Charry, una de las estrategias clave debe ser la educación socioemocional. Para ella, los niños necesitan desarrollar herramientas que les permitan regular sus emociones, manejar la frustración, pedir ayuda y construir una autoestima que no dependa de la aprobación externa que reciben en las redes sociales. Esta formación, sostiene, debe darse tanto en los colegios como en los hogares.

Según explican los expertos, cuando existe una alta desregulación emocional y las redes sociales se convierten en el único mecanismo para regular lo que siente el adolescente, pueden verse afectadas sus estrategias de afrontamiento. Por ello, el psicólogo Caldas señala que hacer de las plataformas digitales el principal o único recurso para manejar las emociones puede generar repercusiones importantes durante esta etapa del desarrollo.

No se trata solamente de cuánto tiempo pasan los niños frente a una pantalla. Detrás del debate sobre las redes sociales existe una discusión más profunda sobre plataformas diseñadas para captar la atención, menores de edad que aún desarrollan su capacidad de autorregulación y adultos que muchas veces desconocen sus riesgos. Colombia vuelve a discutir si prohibirlas es la respuesta.

En paralelo, Charry plantea que la educación digital debe comenzar desde edades tempranas. Entre los conocimientos que considera fundamentales están la comprensión de la huella digital, la privacidad en redes sociales, el consentimiento, la exposición de imágenes, la identificación de publicidad y el reconocimiento de contenidos que han sido intervenidos mediante inteligencia artificial. A esto se suma la necesidad de educar a los estudiantes frente al ciberacoso y otros riesgos propios del entorno digital.

Los desafíos de la tecnología

Los expertos advierten que el país enfrenta amplios desafíos para acompañar a los niños en el mundo digital. No solo existe una diferencia en el acceso a la tecnología entre distintas regiones y sectores educativos, y aunque se ha avanzado en materia de regulación, las herramientas existentes todavía resultan insuficientes frente a la velocidad y dimensión de los cambios en el mundo digital.

Por ejemplo, el ciberacoso es uno de los desafíos que más requiere atención. Para la rectora, las instituciones educativas deben contar con protocolos y rutas claras para actuar cuando se presenta una situación de este tipo, determinar quién interviene, cómo se protege al estudiante y de qué manera se acompaña a la familia.

A esto se suma una brecha en la preparación de las instituciones, las familias y los docentes. El gran interrogante es cómo pasar de una educación en los colegios y una formación en el hogar que únicamente reacciona cuando aparece un problema, a una formación que prepare a los niños para habitar el mundo digital de manera crítica.

En esa tarea, insisten, la responsabilidad debe ser compartida entre las familias, las instituciones educativas, el Estado y las propias plataformas tecnológicas.

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