La gente no sabe que los dueños de esos predios están obligados, por la Justicia, a garantizar mantenimiento de sus casas.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
En guaridas de raponeros, de habitantes de calle, de invasores, de ladrones y hasta de violadores están convertidas las casas abandonadas que se detectan en varias zonas de la ciudad. Muchas de estas edificaciones, que se ven como ‘lotes de engorde’, hoy representan focos de inseguridad y también de contaminación.
De igual forma estas casonas son baños públicos improvisados e incluso están llenas de maleza, tanto que se encuentran atiborradas de desechos orgánicos y demás desperdicios.
Según denuncia Doña Ligia Álvarez Moncada, quien vive frente a una casa abandonada en la carrera 22 con calle 21, “esa vivienda es hoy un basurero y un espacio propicio para la venta de estupefacientes”.
¡En efecto!
Tras el abandono y el deterioro, muchos bandidos han optado por delinquir en esta área e incluso los indigentes habilitaron allí sus ‘dormitorios’.
Desesperados por la situación, algunos vecinos han instaurado acciones de tutela con miras a frenar este caos, tal y como hizo don Lorenzo Uribe Salomón, quien a través de esta demanda insta al dueño de un predio abandonado del barrio Gaitán a que aplique los correctivos del caso.
Las Inspecciones Permanentes de Salud y la misma Policía Metropolitana han identificado al menos 132 focos de contaminación, los cuales están evidenciados en el deterioro en el que se encuentran igual número de predios abandonados en Bucaramanga.
Las zonas más neurálgicas, tras un recorrido hecho por Vanguardia, son las viviendas que existen en barrios residenciales como Cabecera, La Aurora, San Alonso, Chorreras de Don Juan, Gaitán, Campohermoso y varias zonas céntricas como las carreras 22 y 32 con calles 22 y 36.

¿Qué hacer?
“La gente no sabe que los dueños de esos predios están obligados, por la Justicia, a garantizar mantenimiento de sus casas”, dijo el abogado Juan Pablo Pérez.
Él aconseja que “si alguien vive cerca de una de esas casas abandonadas y su tranquilidad está vulnerada por los peligros que ofrece ese predio, tenga presente que la ley lo ampara”.
Y es que si el propietario de esa vivienda no la mantiene en buen estado, viola la Ley 09 de 1979. En los artículos 207 y 209 de esta reglamentación, se aclara que el dueño de un predio debe mantenerlo en buenas condiciones físicas e higiénicas, esté o no ocupada la edificación.
¿Eso qué significa?
“Que si tiene maleza, debe cortarla; que si está desaseada, debe limpiarla; que si tiene ventanas o puertas caídas, debe repararlas, en fin...”, respondió el experto.
Aclaró que, “si el predio está en ruinas, la ley ordena que se levante un muro de al menos 4 metros de alto. El mismo debe estar lo suficientemente protegido como para evitar la entrada o salida de personas ajenas al predio”.
Por otro lado, si el vecindario está incómodo con lo que allí ocurre, debe enviar una carta a la Secretaría del Interior denunciando el caso. Esa dependencia está situada en la Alcaldía de Bucaramanga.
En dicha correspondencia usted debe manifestar los mayores datos posibles del predio: dirección, barrio, comuna y, si es posible, los nombres de las personas que sean las dueñas de los sitios denunciados.
Si lo prefiere puede llamar a la Inspección Permanente de Policía y hacer el debido reporte.
Su queja debe ser atendida en breve tiempo y mediante visitas de inspectores se harán las verificaciones del caso.
En acuerdo con la Oficina de Registros e Instrumentos Públicos, la Alcaldía constatará los datos del dueño, para enviarle una notificación de la infracción que está cometiendo.
Al dueño se le da un plazo de 15 días para que proceda, so pena de recibir un auto de cargo; es decir la notificación de la multa que recibirá.
Quien no acate la orden, será sancionado con mínimo cien días de salario mínimo legales. Y de todas formas, la Inspección lo obligará a reparar el predio.
En caso de que el propietario no tenga recursos económicos para mantener estos espacios cerrados y libres de contaminación, es el Municipio el que debe acarrear con los gastos de limpieza de los predios y luego solicita el reembolso respectivo.
















