Bucaramanga
Lunes 28 de agosto de 2023 - 05:34 PM

Comunidad de Bucaramanga lleva 16 años usando un peligroso tubo de aguas negras como puente peatonal

La comunidad de dos barrios del Norte de Bucaramanga arriesga su vida para cruzar de un lado al otro ante la ausencia de un puente peatonal. Varias personas se han caído de la improvisada estructura.

Marco Valencia/Vanguardia
Marco Valencia/Vanguardia

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Publicado por: Milton Velosa Araque

Cerca de 300 personas de Claverianos y La Cemento tienen que hacer maniobras de equilibrismo para cruzar por encima de un tubo de aguas negras que comunica, en corto tiempo, a los dos barrios. Este paso lo usan estudiantes para acortar sus recorridos y habitantes del barrio para tomar transporte o legar a sus casas.

La cañería suspendida en el aire se convirtió en la única opción de conexión entre los dos sectores. El tubo mide cerca de 12 pulgadas de diámetro, 25 metros de largo y está instalado a una altura de seis metros sobre las aguas del río Suratá.

Al respecto, Abraham Vargas, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Claverianos Norte, recuerda como “más o menos en el año 2001, se construyó este canal para sacar las aguas negras del barrio Colorados. Pusieron el tubo y lo apoyaron sobre una estructura de metal, que semeja unas barandas. Desde entonces, la gente, para evitar dar una vuelta de 40 minutos para pasar hacia La Cemento comenzó a pasar por aquí”.

Si los habitantes de La Cemento quisieran movilizarse desde el barrio Claverianos hacia La Cemento, tendrían que caminar cerca de 40 minutos por la vía que conduce hacia la Costa Atlántica. Sin embargo, por el tubo, este recorrido tarda en promedio tres minutos.

Un paso peligroso para comer, estudiar o tomar transporte

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Tal y como lo hizo Charles Blondin en 1859, un acróbata francés que se atrevió a cruzar las cataratas del Niágara sobre una cuerda, estudiantes, padres de familia, adultos mayores o quienes necesiten movilizarse desde Claverianos hacia La Cemento se sujetan de las barandas que sostienen al tubo, dan pasos, de a uno, sobre la desgastada cañería, equilibran sus brazos hasta que logran llegar al otro extremo. Si miran hacia abajo, el miedo a una caída les puede jugar una amala pasada.

Uno de estos osados ‘equilibristas’ es Nelson Valderrama, quien habita en una finca en La Cemento. Con sus chanclas de caucho y un bolso tejido y terciado en el hombro, debe cruzar, al menos dos veces por la estructura para llevar comida a su casa. “Yo paso todos los días a comprar lo del desayuno y el almuerzo. Paso por aquí porque por dónde más...cerca de mi casa no hay tienda y por eso vengo hasta aquí. Llevo el arroz, la carne o lo que falte para comer”, aseguró.

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Otros habitantes del barrio Claverianos aseguran que “pasar por el tubo es un mal necesario pero es una forma fácil de llegar a la carretera central a coger transporte. Por allí pasa el bus que va hacia Piedecuesta, el que va pa’ Girón y hasta el que pasa por la 45, que lo deja a uno cerca al Centro. Es el sitio más cercano en el que pasan las rutas que nos llevan a nuestro destino”.

Hacia las 6:00 a.m., entre lunes y viernes, el tubo se convierte en un acceso concurrido para estudiantes que se dirigen hacia el Colegio Fe y Alegría, construido en 2011 y que es una de las alternativas de educación para los habitantes de este vulnerable sector. Los más pequeños cruzan de la mano de sus mamás y los demás, hábilmente cruzan corriendo los 25 metros que tiene de largo el tubo para llegar a tiempo a estudiar.

Las víctimas del ‘puente’

Una vendedora de tintos, un arenero, un niño y hasta dos personas alicoradas se cuentan entre los que cayeron a las contaminadas aguas del Suratá o sufrieron lesiones al quedar ‘literalmente’, colgando del tubo.

Entre los que sobrevivieron y están ‘contando el cuento’ están Martha Villafrade, una vendedora de tintos que narró como “en 2016, salí de mi casa del Claverianos, agarré el carrito (de tintos), salí apurada, no le dije a mi hijo que me ayudara, me subí al puente, intenté cruzar, me resbalé y caí al río”.

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La comerciante de 55 años aseguró que “se me partió todo, menos mal que no fueron los huesos sino los termos, el carrito, todo con lo que yo trabajaba. Me llevaron para el hospital y yo creo que fue un milagro que de semejante caída sólo tuve morados y raspones. Gracias a Dios no me pasó nada, pero por ahí no volví a pasar. Ahora vendo tintos pero en otro lugar para no tener que cruzar por el puente”.

Otra de las historias conocidas por esta redacción fueron las de dos amigos, que cada fin de semana departían tomando guarapo en La Cemento. De acuerdo con las versiones de la comunidad, “un día que estaba lloviendo, uno de ellos se emborrachó y el otro se lo llevó en el hombro. Cuando iban pasando por el tubo, como estaba liso, uno de ellos se resbaló pero se alcanzó a agarrar de las barandas. Al fin pasaron pero ‘se les quitó la borrachera’ de tremendo susto”.

Piden solución definitiva

Aunque esta problemática lleva cerca de 16 años, pasan las administraciones por Bucaramanga y no solucionan nada.

En días pasados, precisamente, el candidato a la alcaldía de Bucaramanga, Horacio José Serpa, estuvo en la zona y expresó que “por este puente improvisado sobre aguas negras tiene que pasar la comunidad del barrio Claverianos para llegar a sus trabajos, al colegio, y a sus casas. La oportunidad de estudiar, trabajar y tener una vida de calidad no puede ser un riesgo para nadie”.

Serpa dijo que “la gente necesita urgentemente un puente que les permita cruzar el río Suratá para que los niños, niñas y adolescentes puedan ir al colegio”.

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El presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Claverianos, Abrahám Vargas, indicó que “así como las autoridades no tuvieron otra solución para sacar las aguas negras de Colorados que traerlas a nuestro barrio, de la misma manera, pedimos que lo arreglen para poder pasar de manera segura o que nos construyan un puente. Pese a los accidentes no ha sucedido nada grave, pero si el río está crecido y un niño cae, se lo lleva”.

Vargas propuso que “como ya están las barandas y el hierro está bueno, deberían instalar unas tablas sobre el tubo para protegerlo y que las personas puedan pasar de manera segura. Sólo hace falta taladrar algunas de las varillas, instalar tornillos y colocar las tablas”.

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Publicado por: Milton Velosa Araque

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