Los invitamos a mirar las ‘cebras’ con otros ojos: como áreas de protección, respeto y convivencia que merecen ser preservadas. El civismo no se demuestra solo en las grandes decisiones; también se refleja en los pequeños actos que realizamos cada día.
Hay expresiones populares que encierran grandes enseñanzas. Una de ellas es “no se pase de la raya”, una frase que solemos utilizar para llamar la atención cuando alguien excede los límites del respeto, la prudencia o la convivencia. Y justamente eso es lo que ocurre todos los días en las calles de Bucaramanga cuando conductores de carros y motocicletas deciden pasarse de la raya... literalmente.
Las franjas peatonales, conocidas popularmente como ‘cebras’, fueron diseñadas para proteger la vida de quienes caminan por la ciudad. Son espacios que indican dónde debe cruzar el peatón y dónde debe detenerse el conductor. Sin embargo, la realidad que enfrentan miles de bumangueses es muy distinta.

La escena se repite una y otra vez. El semáforo cambia, una madre toma de la mano a su hijo para cruzar la vía, un adulto mayor espera el momento adecuado para avanzar o una persona con movilidad reducida intenta atravesar una intersección. Pero al llegar a la ‘cebra’ se encuentra con obstáculos inesperados: motocicletas y vehículos estacionados justo sobre las franjas blancas.
Entonces comienza una incómoda y peligrosa maniobra. El transeúnte debe rodear los vehículos, bajar del andén, exponerse al tráfico y aventurarse entre carros en movimiento para continuar su recorrido. Lo que debía ser un paso seguro se convierte en un riesgo innecesario. ¡Qué peligro!
Y es ahí cuando debemos preguntarnos: ¿quién se está pasando de la raya?
Porque no se trata únicamente de ocupar unos centímetros más adelante de la línea de PARE o del semáforo. Se trata de invadir el espacio de quienes tienen prioridad. Se trata de obligar a un ciudadano a exponerse al peligro. Se trata, en últimas, de olvidar que la vía es un escenario de convivencia donde todos tenemos derechos y responsabilidades.

Las cifras y las percepciones ciudadanas son claras. Los propios bumangueses reconocen que una de las normas del Código Nacional de Tránsito que menos se respeta es precisamente la relacionada con las ‘cebras’ y la prioridad del peatón. La costumbre de avanzar unos metros más, de detenerse sobre las franjas o de bloquear el paso peatonal se ha vuelto tan frecuente que muchos parecen haberla normalizado.
Pero normalizar una mala conducta no la convierte en correcta. Cada vez que un conductor invade una ‘cebra’, se pasa de la raya. Cada vez que obliga a una persona a rodear su vehículo para cruzar, se pasa de la raya. Cada vez que desconoce la prioridad del peatón, se pasa de la raya.
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Desde este medio de comunicación queremos invitar a todos los ciudadanos a reflexionar sobre estas feas conductas y a recuperar el sentido de respeto por quienes recorren la ciudad a pie. Detenerse antes de la línea, respetar el espacio de la cebra y permitir el paso seguro de los peatones no es un favor; es una obligación legal y, sobre todo, un acto de cultura ciudadana.
Campaña de Vanguardia

Esta invitación hace parte de nuestra campaña “Somos cívicos”, una iniciativa con la que buscamos promover comportamientos responsables, fortalecer la convivencia y recordar que las pequeñas acciones construyen una mejor ciudad.
Bucaramanga merece vías más seguras, cruces más respetados y ciudadanos más conscientes. Merece conductores que entiendan que unos segundos de paciencia pueden representar tranquilidad y seguridad para muchas personas.
Por eso, la próxima vez que llegue a una intersección, recuerde que la ‘cebra’ está ahí por una razón. Deténgase donde corresponde. Respete el espacio peatonal. Piense en quien va a cruzar. Y, sobre todo, no se pase de la raya.

Porque cuando respetamos la ‘cebra’, respetamos la vida. Porque cuando damos prioridad al peatón, demostramos ciudadanía. Y porque una mejor Bucaramanga comienza cuando cada uno decide ser cívico.
















