viernes 20 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Desde las ‘ventanas del alma’ saludamos a nuestros viejos

“Hola abuelo, cuente con nosotros.... Todo saldrá bien”. Este es uno de los tantos mensajes que les han llegado a varios de los ancianos que de la Fundación ‘Albeiro Vargas y Ángeles Custodios’, en medio de este duro tiempo del COVID-19. Con el sencillo acto de hacerles una llamada, les demostramos a nuestros viejos que comprendemos su situación. ¡Lindo ejemplo para toda la comunidad!
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Nuestros ancianos recuperan el aliento cuando ven a sus familiares, así sea a la distancia. Algunos de ellos han podido saludarlos, tras asomarse a las ventanas de sus habitaciones.

Cada uno, en sus cuartos debidamente protegidos por vidrios que los aíslan de cualquier contagio, hace tiernos gestos de amor filial y fraternal.

¡Qué bellos son!

Pese a su delicada situación, dada la pandemia del COVID-19, logran transmitir el sentido de la fe y la esperanza de la vida.

Al otro lado de sus refugios están ellos, sus parientes, aquellos que sí se preocupan por la salud de quienes nos antecedieron. Levantan las manos para saludarlos, les muestran letreros con mensajes emotivos; hay uno que se lee así: “Tranquilos, todo saldrá bien”.

Algunos se toman selfies para luego enviárselas vía ‘on line’. A propósito de estos saludos virtuales, ellos están aprendiendo a maniobrar los smartphones para chatear con sus hijos y demás seres queridos. No importa que el cabello esté cenizo y sus rostros y manos se vean atiborrados de arrugas.

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No les ha resultado del todo fácil la tecnología, dada su edad. Sin embargo, asesorados por las enfermeras y trabajadoras sociales que los asisten, se han conectado.

Una de ellas es Doña Aurora Aparicio, quien logró enviar ayer por primera vez en toda su vida uno de los mensajes habilitados en el WhatsApp de uno de sus nietos.

Otros, como Don Noé Arévalo, hacen videoconferencias a través de los portátiles y de los computadores de la institución.

Luego del decreto que les restringió la movilidad a las personas mayores de 70 años, dada la emergencia sanitaria por la que atravesamos, algunos hijos les han llevado serenatas a sus veteranos padres; conservando, eso sí, la debida distancia para no ‘entonarlos’ con el virus.

¡Claro! Hasta aquí la parte positiva, pues estamos hablando de los cerca de 300 ancianos que, sin ánimo de lucro, protege la Fundación de los Ángeles Custodios en Ciudad Norte.

Pero, qué será de los miles de abuelos del área metropolitana y de Santander que no cuentan con los voluntarios de este tipo de entidades solidarias.

La inquietud la plantea el gerontólogo Albeiro Vargas Romero, más conocido como el ‘Ángel del Norte’.

Él, quien dirige tres instituciones geriátricas en el área metropolitana a punta de ayudas solidarias y de la mano de profesional médico voluntario, está muy preocupado por el futuro de la tercera edad en Bucaramanga, tras la llegada del COVID-19.

Porque, según argumenta Vargas Romero, “nuestros ancianos, además de ser los más frágiles y vulnerables en medio de esta pandemia, también son los más sensibles y los que están más abandonados por la sociedad y por el gobierno”.

La verdad es que el tema no es sólo de tener los medicamentos a la mano o de no exponerlos innecesariamente a posibles contagios. La idea es que ellos no pueden seguir en el ‘Cuarto de San Alejo’, abandonados a su suerte; menos con esta pandemia que les pisa los talones cada día que pasa.

“Hay muchas personas indolentes que se olvidan de sus familiares viejos. Algunos incluso los dejan en los asilos y no regresan a verlos. Cómo será ahora que tienen en el Coronavirus otra ‘excusa absurda’ para seguir en esa ola de indiferencia y desidia”, agrega Vargas Romero.

“Este es un momento en el que podemos volver a las formas antiguas de comunicación con los adultos mayores. Esto significa que debemos hacer uso de las llamadas telefónicas con mayor frecuencia”, recomienda.

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Además, él insta a los nietos a que hagan videoconferencias y compartan fotografías a través de las redes sociales, para que puedan mantenerse en contacto con sus familiares y ellos no se sientan aislados o desconectados del mundo. Ojo, porque de no hacerlo, la tristeza en los adultos mayores será más contagiosa que la misma pandemia”.

“La vida sigue y debemos mantener activos a los adultos mayores que viven en las instituciones o en nuestras casas”, agrega.

“No es para preocuparlos, al contrario debemos es mantener a los adultos mayores activos para que la sangre de sus cuerpos fluya y se sientan vivos”, recomienda.

“Se pueden hacer las actividades de la vida diaria, realizar caminatas por los pasillos o por las habitaciones. Que puedan colorear, llenar sopas de letras, escuchar música, orar, ver televisión, en fin, hacer cosas sencillas que los harán sentir bien”.

Obviamente todos, tanto los directores de las instituciones y todo el personal que trabaja en los hogares de adultos mayores, así como los que tienen a sus abuelos en sus casas, deben seguir las recomendaciones de las autoridades, como lavarse las manos cada dos horas y practicar un prudente distanciamiento social.

Además de esto, debe haber suficientes suministros, entiéndase alimentos y medicamentos en la institución, que puedan durar al menos un mes.

“El tema es más delicado si su familiar, adulto mayor, tiene problemas de salud subyacentes graves. Si es así, debe pensar dos veces antes de exponerlo a graves riesgos”, puntualiza el ‘Ángel del Norte’.

Nota de la Redacción: No podemos dejar de aplaudir a todas las personas que realizan la noble labor de cuidar de los ancianos en todos los ambientes, sea en sus hogares, casas de retiros u hospitales. ¡Dios los bendiga!

LA POBLACIÓN MAYOR DEL ÁREA METROPOLITANA
Según Yani León, directora del Programa ‘Cómo Vamos’, es importante saber de cuántas personas mayores estamos hablando en el área metropolitana.
Hay que saber cuáles son sus principales características, para tener un contexto más preciso y dimensionar los alcances y limitaciones de la medida, hacer ajustes y enfocar los esfuerzos para proteger a las personas mayores de 70 años con efectividad.
Teniendo en cuenta lo anterior, hay algunos datos que se pueden extraer del Censo 2018 y que son de utilidad.
A partir de estos resultados a nivel metropolitano, se estima un total 70.635 mayores de 70 años, siendo la mayoría 60% mujeres. Un total de 1124 no se encontraban en viviendas sino en lugares especiales de alojamiento que incluyen conventos, centros penitenciarios y albergues, entre otros. Esta población requiere unas medidas de protección distintas a las que se deben aplicar para quienes viven en otra condición.
De quienes no viven en lugares especiales de alojamiento, 2% viven en cuartos (1291), 58% en casas (40.455) y 40% en apartamentos (27.715).
Para las personas que viven en cuartos la medida de aislamiento puede afectar más duro su salud mental y que quienes viven en viviendas tipo casa.
Como una aproximación a las condiciones de vulnerabilidad se tiene que 38% viven en estrato 1 y 2. Un dato importante es que un 64% de las personas mayores de 70 años habitan en viviendas que tienen conexión a internet fijo o móvil, porque pueden hacer que iniciativas de solidaridad, basadas en Tic, tengan alguna viabilidad.
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