domingo 19 de mayo de 2019 - 12:00 AM

El fuego cruzado del peligroso ‘mercado negro’ de las armas en Bucaramanga

Lea en esta edición una completa radiografía del ‘mercado negro’ de las armas que existe en los diferentes municipios del área metropolitana. Recopilamos testimonios y reconstruimos las estrategias que los inescrupulosos utilizan para sacarle provecho a este delito.
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Así las autoridades policiales ejerzan estrictos controles, hay que admitir que en el área metropolitana de Bucaramanga hoy funciona un camuflado ‘mercado negro’ de las armas.

Si bien algunos de esos artefactos son comprados legalmente por empresas de seguridad o por personas, en muchas ocasiones han sido robados o se han extraviado, terminando en las manos de bandas de delincuencia organizada.

Lo más grave es que, además del uso ilegal de estos instrumentos bélicos, se han propiciado constantes enfrentamientos callejeros en los que han perdido la vida ciudadanos inocentes, incluso algunos niños han caído en el fuego cruzado de tales balas perdidas.

Esto mantiene inquieta a la población residente de la capital santandereana, así como de Floridablanca, Girón y Piedecuesta, al punto de que están encendidas las alarmas no solo por este peligroso accionar sino por el aumento de la inseguridad urbana.

Las frías cifras o datos escalofriantes del indebido uso de las armas están allí para exigirles a las autoridades el tomar correctivos que apaguen ese fuego cruzado que tanto afecta a la ciudadanía.

Solo el año pasado en Colombia se otorgaron 6.827 permisos especiales para que ciudadanos pudieran portar sus armas de fuego, 318 de estos en el área metropolitana. Las cifras sorprenden, si se tiene en cuenta que desde hace tres años en el país está prohibido su porte, salvo en algunos casos especiales de salvoconducto.

Si bien los autorizados para portarlas son en su gran mayoría comerciantes, ganaderos y microempresarios que se ampararon en su actividad económica para justificar la necesidad de portar arma como garantía de defensa personal, también es cierto que muchos delincuentes tienen esa gabela.

Total: Mientras sigan existiendo bandas criminales, el tráfico de armas continuará con sus terribles consecuencias. Hoy hacemos una radiografía de este problema, en donde se dan detalles de este ‘mercado negro’. También recordamos algunos de los episodios tristes que han ocurrido por culpa de este grave delito. Veamos:

¿Cómo se consigue un arma en el ‘mercado negro’ de Bucaramanga?

Por: Juan Manuel Morales

Vanguardia habló con un comprador de armas en el ‘mercado negro’, quien aseguró que bastan 400 mil pesos para acceder a una pistola o un revólver en Bucaramanga.

“Un arma se puede conseguir con facilidad si se cuenta con una ‘flecha’ o un amigo en las ‘pulgas’... Aunque también se encuentran armas en ‘ollas’ y algunos barrios del Norte. En mi caso solo he adquirido pistolas y revólveres”.

El sujeto añadió que “el revólver es más efectivo, porque no tiene el problema de la pistola que se puede encasquillar y puede fallar. Lo que se consigue más fácil es revólver calibres 38 m.m., calibre 32 m.m. y pistola 9 m.m.”.

El procedimiento que ha utilizado en todas las compras ha sido el mismo. Es recomendado por alguien más, quien hace el puente entre el comprador y el vendedor y es quien garantiza a costa de su propia integridad física, que las contrapartes son “confiables”.

Advirtió que los precios varían dependiendo del tipo de arma que se solicite. “El revólver 32 m.m. o 38 m.m. están desde los $400.000 y los $600.000, en promedio y la pistola puede estar entre los $900.000 y el $1.200.000”.

El fuego cruzado del peligroso ‘mercado negro’ de las armas en Bucaramanga

¿Cómo fue vivir con un arma en la casa?

Por: Íngrid Paola Albis Pérez

Así narró una mujer, la vida que se puede llevar con un arma al interior de la vivienda: Soy de las que pienso que quien toma un arma está dispuesto a matar. Aunque les tengo temor, tuve que aprender a convivir con una de ellas en mi casa, durante muchos años.

Mi esposo, por su trabajo, guarda todos los días su arma en la casa. Es una pistola 9 milímetros. Cuando no había nacido aún nuestra hijo, no le veía problema, pero le pedía que en la medida de lo posible no la llevara.

Él solo me decía que no tenía otro lugar en dónde dejarla, así que para darme tranquilidad a veces le quitaba el proveedor, el cargador, las balas y las guardaba por separado. Depositaba todo en una parte alta del closet.

Un día, en la madrugada, se escucharon unos ruidos extraños al interior de la casa donde vivíamos. Creímos que alguien había ingresado. Yo guardé la calma y no dije nada para alterar el momento, pero él sí se angustió. Yo estaba embarazada y me imagino que solo quería protegerme.

Ese día, precisamente, había llegado tan cansado que lo único que hizo fue guardarla en un cajón, así que se levantó rápido de la cama, le echó mano a la pistola y la dejó lista para disparar. Todo en cuestión de segundos. Al fin y al cabo llevaba años de preparación para reaccionar así, en un abrir y cerrar de ojos.

Lea también: Carta al hombre que disparó contra un menor en Floridablanca

La verdad es que, en medio de la oscuridad, salió dispuesto a hacerse matar, por lo menos así lo pensé cuando escuché cómo la cargaba. Lo único que hice fue voltear a mirarlo y en su rostro se le veía esa seguridad de halar el gatillo si era necesario. Nunca lo había visto así. Afortunadamente, nada trascendió y todo quedó en zozobra porque nunca supimos el origen de los ruidos. El inmueble se inspeccionó por completo y todo estaba en orden.

Confieso que fue uno de los momentos angustiosos de toda mi vida y en lo único que pensaba era en dónde esconderme para preservar la vida de mi bebé. Ese día sencillamente descubrí que tener un arma en la casa no era tan inofensivo, así se justifique.

Me tuve que acostumbrar, la verdad, yo no tenía más opción y nunca busqué escoger entre mi esposo o el arma en la casa, no me parecía razonable.

Ya con un menor de edad bajo el mismo techo la seguridad se extremó, pero me sentía insegura, más que por el trabajo de mi esposo, porque las armas son letales, así se disparen por accidente. Tener un arma jamás será sinónimo de seguridad y nunca se sabrá el nivel de madurez de quién la tenga para manejarla.

Todo esto lo fui analizando mucho más cuando los conflictos de pareja aumentaron entre nosotros. Para mí, la calma se acabó por completo.

Si bien yo estaba segura de su actuar, del hombre que tenía a mi lado, jamás tuve la plena confianza de quién sería el con unos tragos encima y arma de fuego en su poder.

Digo esto, porque a raíz de los problemas que teníamos, él empezó a llegar bastante alicorado. Yo no sabía si hacerme la dormida o actuar normal, pero él irrumpía mi tranquilidad, entrando a la fuerza a la habitación donde dormía. Moría de pánico con el solo hecho de saber que él siempre estaba armado y qué tal su nivel de rabia hacia mi fuera tan alto para decidir dispararme o qué tal se le diera por apuntarme solo para asustarme y se accionara esa pistola, mejor dicho, entienden por qué un arma no es sinónimo de seguridad.

“Mi hija murió por una bala perdida”

Por: José Luis Pineda

Este ‘mercado negro’ ha permitido que individuos inescrupulosos, muchos hasta con prontuario judicial y deudas con la justicia, adquieran armas de forma rápida, fácil y sin registro alguno ante las autoridades.

A raíz de enfrentamientos armados propiciados por este tipo de sujetos, ciudadanos inocentes han perdido la vida como resultado del fuego cruzado y de las balas perdidas. Hasta los niños han sido víctimas de este grave problema que mantiene inquieta a la población del área metropolitana de Bucaramanga.

Un caso reciente es el de la estudiante que tenía apenas 15 años de edad, quien murió en medio de una balacera que se desató el pasado 7 de febrero en el barrio Villa Helena Sur, en Floridablanca.

En la noche de ese jueves, la menor observaba videos en su celular junto a otra mujer, en las gradas de uno de los callejones peatonales de dicho vecindario. De repente, la víctima recibió el impacto mortal de un proyectil en su pecho.

En ese momento, dos grupos de personas corrían por dicho sector residencial atacándose a tiros. Ellos son los responsables de la muerte de esta menor, cuyo sueño era convertirse en abogada.

“La Policía aún no ha esclarecido la muerte de mi hija. Ya pasaron tres meses desde el crimen y ni siquiera se sabe todavía qué tipo de arma se usó. Actualmente muchas personas portan y usan armas en la ciudad, y no se ve ningún tipo de control de las autoridades”, manifestó Jairo Serrano Suárez, padre de la esta inocente estudiantes, víctima de una bala perdida.

Además de considerar que la Policía debe intensificar las requisas en Bucaramanga y su área metropolitana, este ciudadano también cree que la justicia debería endurecer las penas y castigos para quien sea sorprendido portando o usando un arma sin salvoconducto.

Para Serrano Suárez, “a quien le encuentren un arma ilegal deberían condenarlo a cárcel por varios años. Actualmente es un delito excarcelable, y como a los pocos días dejan libre al detenido, pues este va y alquila o compra otra arma en el mercado negro. Como no hay ningún castigo ni escarmiento, este tipo de personas siguen en las mismas y sin ninguna sanción”.

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“Si la ley fuera dura y contundente, tal vez mi hija seguiría con vida. Ahora la gente carga armas como si nada, tal y como los sujetos que esa noche corrían y disparaban como locos por el barrio. Casos similares abundan. También hay muchos que se emborrachan y empiezan a echar tiros sin cuidado, y no reciben sanción alguna”, subrayó este hombre.

La Policía Metropolitana de Bucaramanga aún no registra capturas por los dos casos de menores víctimas bala pérdida en Floridablanca. El primer caso ocurrió en febrero y, el otro, en abril.

El fuego cruzado del peligroso ‘mercado negro’ de las armas en Bucaramanga

¿Cuántos homicidios cometidos con armas de fuego en el área?

Por: Daniel Quintero Duarte

Por el alto nivel de letalidad, su facilidad para adquirirlas en la ilegalidad y el miedo que genera entre las víctimas, las armas de fuego siguen siendo el elemento preferido de los delincuentes para perpetrar sus delitos.

De acuerdo con cifras de la Policía Nacional, de los 151 homicidios que se registraron el año pasado en el área metropolitana, 57 vidas fueron arrebatadas por las balas, es decir, el 37%. Este año las muertes con estos elementos ya suman 33, mientras que en el mismo periodo de 2018 se contabilizan 23.

“Cometer un atraco con una pistola garantiza en cierta medida que la víctima no va a poner en riesgo su integridad física por cosas materiales. En el caso de los homicidios, las armas son utilizados en su mayoría en disputas por microtráfico entre bandas, hechos de sicariato o hurtos”, reveló un investigador judicial de Bucaramanga.

Con el fin de contrarrestar delitos como el homicidio y el hurto, que habitualmente se conjugan con el porte ilegal de armas, la Policía Metropolitana de Bucaramanga informó que de manera permanente se adelantan planes de registros a personas y vehículos en los cuatro municipios que conforman el área.

Estas acciones a lo largo del año han permitido la incautación de 184 armas, entre las que predominan en un 75% los revólveres calibre 38 milímetros y las pistolas nueve milímetros. Durante todo el 2018 la cifra fue de 445.

Estos operativos también han dejado como resultado la captura de 166 personas en lo que va corrido del 2019. 227 arrestos por este mismo delito se efectuaron el año anterior.

“Cada arma ilegal que se incauta previene un hecho delictivo, ya sea contra el patrimonio económico o la vida de alguna persona”, agregó la fuente judicial.

Los ciudadanos que son capturados por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, se exponen a una pena que parte desde los 18 años de prisión, según explicaron expertos en la materia.

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