martes 10 de febrero de 2009 - 10:00 AM

En auge ser-‘vicio’ a domicilio de marihuana, basuco y perico

Alirio* marca un número de teléfono y al otro lado de la línea una voz femenina responde la llamada. Acto seguido, el joven de 17 años suministra una clave y la recepcionista enumera la lista de la ‘mercancía’ disponible.

'Dos mil pesos le cuesta la papeleta de marihuana; mil pesos la de basuco y diez mil pesos el gramo de perico (…) si pide más el domicilio es gratis', especifica la mujer al tiempo que finiquita la transacción con el comprador.  

Transcurridos entre 20 y 30 minutos, un motociclista, sin levantar la menor sospecha, se detiene frente a la vivienda de Alirio*, situada en un barrio de clase media de Bucaramanga, para hacer la entrega de droga a domicilio.  
 
'Llegan con la marihuana encaletada en una hoja de cuaderno o en una bolsa, estacionan la moto o el carro al frente de la casa o del conjunto y se hacen pasar por amigos de uno para no dar ‘visaje’', explica este estudiante de colegio, quien admite que es un comprador habitual de droga.

Asegura que el negocio es tan lucrativo y organizado, que incluso tienen una base de datos de los clientes y agrega que 'el número telefónico y la clave no se los dan a todo el mundo, porque pueden ‘sapearlos’ o se les puede caer la vuelta'.

Así es como opera esta floreciente modalidad de comercialización de sustancias alucinógenas en Bucaramanga y su área metropolitana, un fenómeno que ha cobrado un auge inusitado por su naturaleza clandestina, lo cual dificulta su detección. De allí que no exista un reporte policial sobre capturas de estos ‘expendedores ‘motorizados del vicio’.

El negocio se diversifica

La venta y compra de droga al menudeo ha venido diversificándose en la ciudad para burlar los controles de la Policía y de los organismos del Estado, según lo confirma la Unidad de Investigación de Estupefacientes de la Sijín.

'Gracias a las labores investigativas se ha detectado una nueva modalidad para el microtráfico y comercialización de estas sustancias bajo la fachada de servicios a domicilio, donde los expendedores diseñan caletas bien elaboradas para no ser detectadas a simple vista en los puestos de control y requisas', sostiene el organismo de la Policía seccional.

Pese a esta estrategia de mercado ilícito, en 2008 fueron capturadas 4.662 personas dedicadas al microtráfico de estupefacientes y otros 27 sitios de expendio -popularmente conocidas como 'ollas'-  fueron desmantelados por la Policía Metropolitana de Bucaramanga, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación.

La marihuana: mayor demanda

La droga de mayor demanda en el área metropolitana, según la Sijín, es la marihuana. Además de ser la más fácil de conseguir, es la más barata.

Esta situación se refleja en las incautaciones realizadas en 2008. El año pasado, la Policía Metropolitana decomisó  3.682 kilos del estupefaciente.

Igualmente se incautaron 18 kilos de cocaína, 23 kilos de base de coca, 17 kilos de basuco y 1,08 kilos de heroína.

Sin embargo, el clorhidrato de cocaína, más conocido como ‘perico’, es la droga más lucrativa, ya que la dosis no supera los dos gramos y su precio oscila en el mercado local entre los $15.000 y $20.000, según la calidad y el sector de comercialización.

En ese sentido, la Policía estima que lo más preocupante es que esta venta ‘puerta a puerta’ de droga en pequeñas dosis, es sólo un eslabón más en la cadena de traficantes-consumidores que nutren este ilícito negocio, convirtiéndose en el principal generador de la delincuencia y de la inseguridad social en Bucaramanga y sus alrededores.

* El nombre del entrevistado fue modificado por solicitud suya.

LISTA
Modus operandi


1 Las bandas delincuenciales adquieren la droga en regular proporción, la cual es reducida y comercializada a distribuidores minoritarios o mal llamados ‘jíbaros’.
2 Los ‘jíbaros’, a su vez, utilizan lotes baldíos, alcantarillas, contadores de agua y luz para esconder las sustancias prohibidas.
3 Los expendedores toman inmuebles en arriendo, donde instalan una recicladora cambiando al habitante de la calle el producto reciclado por alucinógenos.
4  Los delincuentes adoptan medidas extraordinarias de seguridad en torno a los domicilios donde comercializan la marihuana, el basuco o el perico, entre ellas la presencia de los llamados ‘campaneros’, los cuales alertan de cualquier presencia policial en la zona.
5 Una vez apareció en el país la figura de extinción de dominio  a bienes inmuebles, los expendedores de droga han optado por cambiar su accionar delictivo transportándola en sus partes íntimas o estableciendo ventas ambulantes (‘chazas’), en sitios de tránsito público como parques, plazas y calles.
6 La pericia de quienes trafican los ha llevado a no cargar más de dos o tres dosis de narcóticos. De esa manera, si son sorprendidos por la Policía, alegan que es su ración personal, entonces no pueden detenerlos. Sólo cuando venden dos cigarros de marihuana, van a la caleta por más.

LA VOZ DEL EXPERTO
En cada esquina y al alcance de todos    

Joan Carlos Ortega Parra
Subdirector a nivel nacional de la Casa de Paz 'Shalom'

La venta de droga a domicilio es más segura y económica tanto para vendedores como consumidores, dice el directivo de este centro de rehabilitación para adictos a la droga que funciona en Bucaramanga desde hace 16 años.

'Esta modalidad es muy empleada por compradores en zonas como Provenza o Cabecera. Prefieren hacerlo de este modo porque así no se ‘curten’ como si fuesen a adquirirlas en las cerca de 50 ‘ollas’ que tenemos identificadas y no se exponen a que los roben o los descubra la Policía', comenta.

Igualmente señala que las sustancias ilícitas se comercializan a la vuelta de la esquina y están al alcance de todos.  

'Encontramos expendedores que son personas que caminan por las calles, bien elegantes, que parecen transeúntes y se mueven por varios sectores de la ciudad… es como una mafia, es difícil acabar con el negocio', mientras exista la oferta y la demanda, opina .

Moteles o farmacias


Pone de manifiesto otra modalidad de este ilícito, bajo la fachada de residencias o moteles, que funcionan en el centro de Bucaramanga, donde expenden los alucinógenos pero a un precio más alto.

Otra forma de consumo, advierte, se relaciona con la venta en algunas farmacias de pastillas, como Ribotril o Valium, que sólo se comercializan con fórmula médica, pero hay comerciantes inescrupulosos que pasan por alto este requisito. 'Sencillamente se drogan toda la noche por 2.000 pesos que cuesta la pastilla, que es un alucinógeno muy fuerte', explica Ortega Parra.     

Otro elemento que pesa en esta problemática, es que los drogadictos están elevando los índices de inseguridad y de robos en la ciudad; mientras las niñas se prostituyen a cambio de droga. 'Hemos sacado 35 a niñas de la prostitución; se venden por 1.000 pesos', puntualiza.

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