domingo 10 de febrero de 2019 - 12:00 AM

La Bucaramanga del ayer: De los Martínez-Villalba al Centro Colombo Americano

La casa de la Familia Martínez-Villalba es considerada como un ícono arquitectónico de Bucaramanga. Está frente al Parque Bolívar y dentro de ella funciona el Centro Colombo Americano.

A mediados de los años 20 Bucaramanga era una ciudad con cerca de cuatro mil predios. En ese entonces comenzaba a construirse lo que sería la ‘prolongación’ de la invitada de hoy a nuestra sección del recuerdo: La hermosa casa de la Familia Martínez-Villalba.

Aunque no lo crea, ese mítico predio se conserva en la actualidad. Es más, yo diría que la edificación está casi que intacta.

¿Dónde queda? Para identificarla, usted deberá ubicarse por los lados del Parque Bolívar, de manera más exacta, en la carrera 22 No. 37-74, justo en donde ahora existe el Centro Colombo Americano.

Antecedente clave

Antes de hablar de esta casona, es preciso recordar que fue en 1926 cuando el señor Víctor Martínez-Villalba fundó sobre la carrera 21 con calle 39, o sea una cuadra más abajo, la reconocida fábrica de “Conservas Alimenticias”, que se conocería también como Industria Nacional de Conservas Limitada. Allí se elaboraban productos de chocolate, café molido, brevas en su jugo y mermeladas.

Después, entre los años 1940 y 1945, los ingenieros alemanes Ticher y Tuter construyeron la que se conociera como la casona ‘ArtDeco’, la misma que hoy está convertida en el citado Colombo Americano.

Tal predio fue el que en últimas era la residencia de Don Víctor Martínez y Doña María Antonia Villalba de Martínez, tronco de la familia Martínez-Villalba.

Planteé el antecedente porque esta vivienda conectaba directamente con la fábrica “La Constancia”.

Su construcción se basó en un modelo de la arquitectura europea. Pese a ello, la adecuación adquirió un estilo muy particular que logró robarse la admiración de toda la sociedad bumanguesa.

El predio originalmente estuvo decorado con elementos característicos del ‘ArtDeco’, importados directamente desde Europa.

La geometría de la fachada de esta casa, de formas redondas ensambladas en volúmenes rectangulares y asimétricos, tenía claras huellas de la arquitectura alemana de Weimar, conocida como Bauhaus, que no era otra cosa que el nombre original del popular ArtDeco.

Es interesante leer unos singulares apartes de una nota periodística publicada por este diario, en 1941, cuando se desataba la segunda guerra mundial.

Veamos:

“Unos arquitectos alemanes, radicados en la ciudad, acaban de terminar esta preciosa casa para la familia Martínez-Villalba”.

“Es de claras líneas ArtDeco y del más puro estilo Bauhaus de la Escuela de Weimar en Alemania, escuela recientemente cerrada por el dictador germano Adolfo Hitler, peligroso líder que amenaza a Europa”, comentaba el cronista.

Y la nota periodística continuaba así:

“Igualmente en la esquina Nororiental de la carrera 21 con calle 35, estos mismos arquitectos terminaron recientemente la casa de Don Abdón Espinosa Silva, padre de los jóvenes economistas Augusto y Abdón Espinosa Valderrama”.

La verdad fue que esta edificación y la casa de los Martínez-Villalba aportaron nuevos diseños, que incluso se siguen utilizando sesenta años después.

En su época se consideró un arte de vanguardia, aunque ahora muchos solo lo admiran como una corriente que engrandece las formas conservadoras y el arte decorativo.

Obviamente hay que decir que los Martínez-Villalba fueron líderes en el tema de la construcción y pioneros en la promoción de los primeros edificios de Bucaramanga, entre los que podríamos mencionar el de Colseguros, el San Pío y el San Felipe, por mencionar solo a unos cuantos.

Nace el Colombo

En 1957, personajes de la talla de Luis Aurelio Díaz, Guillermo Sorzano y Hernando Reyes Duarte, crearon el Centro Colombo Americano, instituto que a la postre utilizó esta casa para su funcionamiento.

Aquellos que viven con la añoranza de conocer y poder ver a Bucaramanga con otros ojos, los del ayer, tienen la sensación de que algo se debe hacer antes de seguir perdiendo la memoria urbana de nuestra capital.

Y aunque una vieja casa como la de la Familia Martínez Villalba, esa que escribió una memorable página de nuestra historia, se resiste a caer y como los árboles aspira a ‘morir de pie’, es evidente que el desarrollo urbanístico podría hacerla trastabillar en cualquier momento.

Por eso, este es un sencillo homenaje al pasado. También podemos decir que esta reseña periodística es una prueba fehaciente de que el patrimonio urbanístico de la ciudad no es un pasivo de la nostalgia, sino un activo de la memoria.

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