Experto internacional insiste en la importancia de fortalecer el transporte público en Bucaramanga.

Publicado por: José Luis Pineda
¿Bucaramanga va por buen camino con la construcción de ciclorrutas? ¿Habrá perjuicios para el comercio? ¿Se debe reducir espacio para automotores en las vías? ¿Es preciso mejorar primero el transporte público?
Estas son algunas de las preguntas que Vanguardia le hizo a Roberto Lippi, coordinador en América Latina de ONU Hábitat, Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos.
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Bucaramanga está atrasada en materia de transporte público. Esta es una de las conclusiones de dicho experto, quien afirmó que la ciudad está “rezagada” en tal asunto. Lippi señaló que la construcción de ciclorrutas debe avanzar de forma paralela con gestiones que fortalezcan el transporte urbano de pasajeros.
Este politólogo de origen europeo, quien cuenta con más de 25 años de experiencia en promoción y gestión de proyectos y programas de cooperación internacional, especialmente en países en conflicto, post-conflicto y transición, también realizó una comparación de las ciclorrutas de Bucaramanga con las que se han hecho en diferentes ciudades del mundo.

¿Progresará la ciudad con el proyecto?
Según Roberto, “América Latina, al igual que casi todos los países, avanza en pasar de ciudades del siglo 20 al siglo 21. Antes el desarrollo de las ciudades se concentraba en el automóvil, pero actualmente se piensa en ciudades de desarrollo sostenible, en donde halla la unión de lo verde con la malla urbana”.
Medellín es un ejemplo, tanto del problema que existe como también de las acciones de sostenibilidad emprendidas.
La capital de Antioquia cuenta actualmente con un parque automotor que ronda el millón 300 mil vehículos. Esta gran cantidad de carros y motos produce un alto grado de contaminación en el aire, a tal punto que este año se han decretado varias emergencias en dicha población.
De hecho, el mes próximo extenderán el ‘Pico y Placa’ que allí existe, con el fin de que disminuya el grado de polución en la atmósfera.
Pero esta no es la única acción en favor del ambiente y la salud. Muchos ya conocen la incorporación de sistemas de transporte sostenibles como el caso del Metro, que opera con electricidad. Sumado a esto, lo proyectado es que este año Medellín cuente con una red de ciclorrutas que en total sumen 120 kilómetros.
Lippi afirma que “existe un compromiso global, que es la 'Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible', adoptada en 2015 por todos los países y que implica esfuerzos al respecto por parte de los gobiernos nacionales y locales. Las estrategias sobre bicicletas permiten que haya una reducción en la huella de carbono, que haya mayor equidad entre los ciudadanos e infraestructuras para medios de transporte más seguros.
Casi todas las ciudades de América Latina le apuntan a la adopción de medios sostenibles y ven a la bicicleta como uno de los factores de avance. En Dinamarca más del 70% de los viajes que realiza la población lo hace en bicicleta. En China este índice es del 37%, en Bélgica del 48% y en Suiza 49%. En América Latina estamos entre el 1% y el 5%; un referente es Bogotá, en donde trabajadores y ejecutivos usan la bicicleta como su principal medio de transporte”, agregó este experto.
El representante de la ONU considera que la capital de Santander va por buen camino con la implementación de los primeros 20 kilómetros de ciclorrutas.
“Bucaramanga también construyó una estrategia de la bicicleta que vincula esa 'Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible' y la Nueva Agenda Urbana de las Naciones Unidas. La meta es que, para el año 2030, el 5% de los viajes en Bucaramanga se realicen en bicicleta. Es decir, que la bici pase de ser un objeto para el deporte o la recreación, y se convierta en un instrumento fundamental para los desplazamientos”, concluyó Roberto.
¿Primero se debe fortalecer el transporte público?
Lo primero que dejó claro al respecto el Coordinador de ONU Hábitat es que “Bucaramanga tiene algunos rezagos en materia de transporte público. Menos de la mitad de la población utiliza el transporte público cotidianamente, y existen unas tasas de congestión en las vías que empiezan a ser muy complejas; la ciudad aún no está en la situación de Bogotá, pero vemos que Bucaramanga va hacia allá”.
Para Roberto Lippi, lo racional es que se fortalezca el transporte en Bucaramanga y que paralelamente se construyan carriles exclusivos para pedalistas o vehículos sin motor.
El politólogo indicó que “la lógica es que la bicicleta se articule con el transporte público. Hay que abordarlos como elementos integrados. Se debe trabajar en estos dos asuntos al tiempo y hay que articularlos, para que exista la posibilidad de hacer intercambios entre ambos medios de transporte.
Hay que avanzar en el fortalecimiento del transporte, en factores como la modernización de flota, mejoramiento de infraestructura, tarifas de pasaje, modelos de financiación, cultura de transporte, y articulación entre los gobiernos nacional y local”, precisó este especialista en desarrollo.
¿Se perjudica el comercio?
Dicho miembro de la ONU aseveró que “inicialmente siempre se dice que la ciclo-infraestructura perjudicará el comercio y que no se usará, así ocurrió hasta en Londres (Inglaterra) y en Sevilla (España).
Es posible que en el corto plazo algún establecimiento se vea afectado, en principio. Pero las experiencias de ciclorrutas nos han demostrado que, cuando se mejora el acceso peatonal a los negocios también se potencian las posibilidades comerciales. Puede ser que no sea así para todos los tipos de comercio, pero en general sí se aumenta la dinámica comercial”, agregó este experto.
¿Restar espacio al automóvil?
Lippi, quien actualmente gestiona y asesora proyectos de desarrollo en Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia, considera que “la ciudad del siglo 21 no le resta espacio al peatón, le resta espacio al carro, porque la apuesta es tener ciudades de escala humana y caminables. Por lo tanto, las nuevas ciclo-infraestructuras en el mundo se hacen sobre las vías, no sobre los andenes.
El objetivo es que, parte del espacio dedicado a los automotores, se utilice para los peatones y medios de transporte que sean sostenibles”, agregó este miembro de la ONU.
¿Cómo solucionar la disputa que existe en Bucaramanga?
Roberto Lippi estima que debe existir un acercamiento entre autoridades, opositores y promotores del proyecto, y que se deben crear instancias para generar acuerdos.
El representante de la ONU expresó que “la democracia da espacios para el disenso y concertar intereses. Lo bonito de una ciudad como Bucaramanga es que la ciudadanía le puede manifestar a la Alcaldía un disenso y tener la posibilidad de manifestar que los trazados se podrían hacer de otra forma.
Los procesos de participación son esenciales para prevenir la resistencia de la ciudadanía frente a los cambios que se realizarán, y sobre todo para escuchar el parecer a la gente. La participación activa es cuando se involucra a la ciudadanía en la toma de decisiones. Sí es necesario tener una gran capacidad de movilización ciudadana y de pedagogía, en todas las intervenciones relacionadas con vías y transporte sostenibles”, agregó el experto.
Sin embargo, Lippi advierte que se deben tener en cuenta cuatro a la hora de acordar cambios en las ciclorrutas:
1. Técnicamente se requieren trazados que sean seguros y que protejan la vida de quienes los usan.
2. Que se realicen teniendo en cuenta el marco de la legislación vigente, como las normativas del Ministerio de Transporte.
3. Que les sirva a los ciclistas como transporte público.
4. Que se tenga en cuenta la norma urbana de la ciudad, que es el Plan de Ordenamiento Territorial, POT.















