miércoles 22 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Los dos días que Bucaramanga creyó en la erupción de un volcán

¿En Santander se tienen registros de volcanes? ¿Alguno hizo erupción? Hace 146 años se pensó que sí. Toda la ciudad entró en pánico al pensar los efectos de una erupción volcánica. Esta es la historia.

Ocurrió a las 11:15 de la mañana del 18 de mayo de 1875. Sucedió hace 146 años, en una Bucaramanga cuya población no superaba las 12 mil personas y donde se almorzaba a las nueve de la mañana. Se comía a las dos de la tarde y cuatro horas después, a las seis, tenía lugar una merienda para dar paso, casi siempre, al rezo del rosario en familia. Horas después ya se estaba entre cobijas de lana, en un poblado mucho más frío de lo que se percibe la ciudad.

Por 55 segundos la tierra se movió de forma violenta en Bucaramanga. Mientras algunos señalaban que tal terremoto era un designio de Dios, otros atribuían tal violencia a la erupción de un volcán, que seguro debía estar muy cerca de este poblado. Luego del sismo, el vecindario se plegó en un pánico colectivo, salpicado de toda de clase de supersticiones, como lo registró en sus escritos José Joaquín García, cronista de la época.

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El movimiento de la tierra asustó a los habitantes de Bucaramanga y causó graves daños. La gente creyó que el terremoto tuvo su epicentro en el norte de la ciudad. En los reportes se estableció que producto del evento se destruyó una casa de propiedad del señor Benito Ordóñez, en el barrio Doncella, ubicado en lo que se conoce hoy como el sector de Galán.

También quedó registrado que la iglesia San Laureano sufrió daños en la nave del costado sur y se tuvo la necesidad de levantar tres gruesos bastiones para dar seguridad al paredón de al lado de la calle, sin lo cual el daño habría seguido adelante.

Ese mismo 18 de mayo, en la noche, al tiempo en que se celebraban en el templo los oficios a la Virgen María ocurrió un segundo temblor. José Joaquín García narró el pánico vivido.

- Los concurrentes se precipitaron al salir, atropellándose todos en la puerta y causando la muerte de una mujer, ya anciana, que dio en tierra al salir y por sobre la cual pasaron los demás, en medio del miedo y la confusión.

Las horas siguientes fueron confusas en Bucaramanga. Los movimientos telúricos siguieron con intervalos cortos, lo cual asustó aún más a la comunidad, que desconocía para la época de la naturaleza de estos fenómenos sísmicos.

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- Las familias resolvieron abandonar las habitaciones dentro del poblado y salir a pernoctar en las afueras de la ciudad, particularmente en el llano de la salida para el municipio de Suratá.

En este lugar, según registros de la época, se levantaron campamentos. Los más humildes se acomodaron en improvisados ranchos de paja y palos. Todos fueron presa de los filosos colmillos del miedo, que crecía con las horas.

- Desde las tres de la tarde en adelante, y al entrar la noche, la ciudad quedaba tan sola, que las autoridad tuvo que nombrar comisiones para que recorrieran las calles, en calidad de rondas, para prevenir los robos.

El siguiente día de mayo, el 19, en la noche uno de los líderes de la entonces Bucaramanga, Agustín Linares, intento persuadir a las personas para que regresarán a sus casas, afirmando, entre otras cosas, que no existían razones para creer que hubiese un volcán en erupción. Pero justo en ese momento, en el que buscaba ser oído, ocurrió otro sismo.

- Esa misma noche ocurrió sacudimiento de tierra terrible. La gente comentó que cerca del poblado debía aparecer un volcán. El hecho fue que el pánico llegó hasta el grado de que en medio del temblor muchos corrían por distintas partes, sin saber dónde estaban o qué camino habían tomado las demás personas de su familia. El miedo se prolongó por varios días y las multitudes salían haciendo oraciones públicas y rogativas.

El impacto fue tan grande y el temor ante la muerte (por el inminente volcán) que gran número de los entonces bumangueses que vivían en unión libre, conocida en aquella época como “mal estado” se unieron en matrimonio, mientras los sacerdotes no daban abasto para despachar a quienes pedían ser oídos en la sagrada confesión, para así tener sus almas limpias en caso de un cataclismo.

La comunidad determinó que no era prudente oficiar la misa en la iglesia (San Laureano), se formó una especie de quiosco bajo el cual se le rindió culto al Santísimo y se oficiaba a la intemperie la eucaristía. El pueblo seguía comentando que muy cerca debió hacer erupción un volcán. No obstante, todo cambió cuando funcionó el telégrafo y se conocieron las reales causas de los sismos. El miedo regresó, pero esta vez no por una erupción volcánica inexistente.

- El estado de alarma y de terror se hizo cada vez más sensible con motivo de las lamentables noticias que transmitió el telégrafo, referentes a la destrucción completa de Cúcuta y sus alrededores por causa de un gran terremoto, cuyo alcance llegó hasta Bucaramanga.

Según el Servicio Geológico Colombiano, el terremoto del 18 de mayo de 1875 tuvo una magnitud de 7,5 a una profundidad de tan solo 15 kilómetros, cuyo epicentro fue Cúcuta. El movimiento telúrico destruyó casi en su totalidad a Cúcuta y Villa del Rosario en Colombia, y poblaciones limítrofes de Venezuela como San Antonio y Ureña. Igualmente, se registraron daños considerables en Pamplona, Cucutilla y Chinácota.

“La descripción de los daños en Cúcuta, da cuenta de la destrucción de la mayoría de construcciones, la ruina de otras y la muerte de varias personas bajo sus escombros. El reporte oficial del 8 de julio de 1875, reporta un total de 461 personas muertas en Cúcuta. Aunque existen cifras mucho más altas de víctimas, pues se dice que murieron en total 3.000 personas. Los habitantes de Cúcuta y Villa del Rosario, se vieron obligados a trasladarse a los sitios El Ojito y Los Ejidos, respectivamente, debido al grado de destrucción en que quedaron sus poblaciones”, consiga un registro histórico del Servicio Geológico Colombiano.

Según fuentes oficiales, en las vegas de los ríos Pamplonita y Táchira en inmediaciones de Cúcuta, Villa del Rosario, Ureña y San Antonio se registró el fenómeno de licuación de suelos de donde brotó agua negra y de mal olor. “En Cúcuta también se abrieron grietas en el suelo y se vieron ondas de gran amplitud. Se registraron réplicas durante aproximadamente un mes después”.

Con el paso de los días, todo volvió a la normalidad en Bucaramanga, mientras continuaban llegando noticias de la destrucción y los muertos en la vecina Cúcuta.

- En recuerdo de este acontecimiento trágico en Bucaramanga y como un homenaje a Dios, se levantó una columna de piedra y cal en la que quedó inscrita la fecha del terremoto. El terreno donde se edificó fue una pequeña plazoleta vendida al Hospital de Bucaramanga por el señor Nazario Puyana. Esa columna duró unos pocos años, ya que fue demolida para fundar en este terreno el parque García Rovira de Bucaramanga.

¿Hay volcanes en Santander?

Según el libro ‘El reloj de la Tierra. Paisajes geológicos de Santander’, publicado por la UIS, en la región ha sido frecuente el uso del término “volcán” para referirse a deslizamientos de rocas (volcamiento de rocas). “Por esta razón, cuando se leen documentos antiguos o se escuchan comentarios en regiones rurales de nuestro departamento en los cuales se hace referencia a supuestos volcanes, se debe tener presente esta particularidad idiomática propia de nuestra región”.

El término volcán desde el punto de vista de la literatura geocientífica, es una estructura superficial relacionada con procesos magmáticos, y está formada generalmente por rocas volcánicas (antiguas lavas) y rocas piroclásticas (materiales derivados de eventos explosivos de un volcán).

“Hasta hace poco se creía que los últimos volcanes que existieron en áreas que hoy hacen parte de Santander datan de unos 200 millones de años atrás (tiempo geológico conocido como Triásico Tardío-Jurásico Temprano). Sin embargo, recientemente se han identificado varias evidencias geológicas que apuntan a que en varios sectores de los municipios de California y Vetas, se desarrollaron procesos relativamente recientes asociados a actividad magmática. Concretamente hace unos 10 millones de años e incluso hace 1-2 millones de años”.

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Juan Carlos Gutiérrez Tibamoso

Periodista egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Creo en el poder de la palabra. En escuchar a las personas. Soy cronista, de los que están convencidos que siempre se escribe, no solo cuando se está frente a un teclado y una pantalla. Me gusta narrar historias sometido al indescifrable poder de ellas. La fuerza de lo real. Hago podcast, donde junto voces para relatar esa realidad. Estoy convencido que siempre existimos, mientras alguien nos lea.

@juancarl00s

cgutierrez@vanguardia.com

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