sábado 06 de junio de 2020 - 12:00 AM

Otro restaurante de Bucaramanga cierra: Adiós a las pastas de ‘La República’

Un restaurante familiar del centro de la ciudad conocido por su comida y atención fue otra víctima de la crisis económica por el coronavirus.
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En medio de calles frecuentadas, parques, y oficinas, se encontraba Café La República 1800 un lugar ubicado en la carrera once aledaño a la Gobernación de Santander, la Alcaldía de Bucaramanga, la Iglesia San Laureano, entre otros espacios importantes de ‘la bonita’.

Después de ocho años de permanecer en el mercado gastronómico, tuvieron que cerrar sus puertas desde el pasado 16 de marzo a causa del toque de queda en la ciudad, sin embargo ese ‘hasta luego’ se convirtió en un ‘adiós’.

Los representantes del icónico lugar eran la familia Salazar García. “Significaba felicidad, servicio. El sueño de un hijo, una madre y una familia. De joven siempre escuché decir a mi mamá que quería un restaurante, pero nunca se había hecho realidad”, afirmó Humberto Salazar García, administrador del antiguo café.

“Era sentirse como en casa de la abuela”

Aunque su primer producto fue el café acompañado de unas galletas que su padre José Salazar Rodríguez elaboraba en casa, introdujeron las pastas artesanales como opción para complementar la estadía de los comensales. Sin embargo, pasó poco tiempo para que se convirtieran en ‘las mejores pastas de Bucaramanga’ para muchos de sus clientes.

Las pastas carbonara, boloñesa, ranchera, pollo champiñones, marineras, eran algunas de las ofertas que podían encontrar, además de finalizar su visita con un tinto y una torta de chocolate o amapola.

“Se convirtió en un espacio de esparcimiento, de conversaciones, de tertulias, algunos incluso manifestaron que se sentían como en casa de la abuela. Nosotros adorábamos compartir con la gente, atenderlos y volvernos hasta muy buenos amigos de muchos de ellos”, afirmó el administrador.

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La llegada del coronavirus

Sostener un restaurante es un proceso complejo, por esa razón, aunque sabían que iban a ser afectados por la pandemia, no imaginaron que tendrían que cerrar sus puertas de manera apresurada.

“Es una carga altísima. Debíamos pagarle a la Cámara de Comercio que nunca nos benefició en nada, el Sayco y Acinpro, el impoconsumo, la declaración de renta, el arrendamiento. Hay una cantidad de cosas que nos demanda el estado pero que sin clientes no podíamos cumplir”, argumentó Humberto Salazar.

El café era concurrido por estudiantes de Uniciencia, de la UIS, abogados, entre otros trabajadores de la zona que no dudaban en pedir pastas para su almuerzo.

Una de las experiencias que siempre recordarán, es el hecho de que su restaurante fue visitado por 22 mil personas al año, es decir 150 al día de lunes a viernes. “Los clientes hacían fila afuera y en el segundo piso para poder esperar su mesa, pero deseaban tener una experiencia deliciosa y tranquila en nuestro local”.

La noticia del cierre fue publicada en su página de Facebook donde los comentarios de apoyo y agradecimiento fueron evidentes. ‘La señora Isabel, Stellita, Humbertico, Laurita', siempre serán recordados por aquellos que fueron impactados no solo por el sabor de la comida sino por su atención y amabilidad.

Por ahora, el restaurante ‘sin letrero’ no tiene planes de regresar al mercado, sin embargo, tienen la esperanza de que algún día pueda renacer.

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