miércoles 04 de agosto de 2021 - 12:00 AM

¿Por qué no se resuelve el caos en las calles de Bucaramanga?

Expertos en movilidad, urbanismo y economía advirtieron cinco causas de los desórdenes que en estos momentos se vive en múltiples puntos de Bucaramanga, en donde la situación es crítica debido a la usurpación y ocupación irregular del espacio público.
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Más de $30 mil millones invirtió la Alcaldía de Bucaramanga entre 2016 y 2019 en la ejecución de diversos proyectos para la recuperación de más de 185 mil metros cuadrados de espacios públicos que permanecían invadidos.

Pero el caos se acrecentó en vías y andenes en medio de la pandemia. Especialistas en varios campos profesionales consideran que estamos viviendo un momento crítico, en el que se deben tomar prontas determinaciones en busca de posibles soluciones.

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El desorden de ventas informales pareciera que no tiene control en zonas como el Centro y Cabecera, en donde se cuentan hasta más de 50 vendedores callejeros por cuadra, sin ningún orden ni regulación.

El poco espacio que les queda a los peatones es usurpado por cientos de conductores que parquean sobre plazoletas, aceras y parques. Hablamos de puntos críticos que son plenamente visibles y en donde a diario se estacionan automotores ante la pasividad de las autoridades.

Como si fuera poco, en la capital santandereana es muy común y frecuente que se ejecuten obras o adecuaciones ilegales en viviendas y en establecimientos comerciales, para agrandar la edificación o las actividades.

Uno de los lugares intervenidos y recuperados con éxito fue la ‘Calle de Los Estudiantes’. Se recuperaron cerca de nueve mil metros cuadrados que eran usados como un parqueadero público irregular. Se hizo una inversión aproximada de $3 mil 951 millones para renovar este entorno.

Otra de dichas inversiones fue la formulación del Plan Maestro de Espacio Público, para el cual se destinaron alrededor de $1.257 millones.

Alta tasa de informalidad

La ciudad tiene uno de los índices más altos de informalidad entre las 23 capitales más importantes del país. Mientras la media nacional se encuentra en 48%, en Bucaramanga es del 56%.

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Es decir, por cada 10 personas que se encuentran laborando en la capital santandereana más de cinco obtienen ingresos en trabajos o actividades informales.

Isabel Rincón Rodríguez, doctora en ciencias empresariales y decana Nacional de la Escuela de Negocios de la UDES, señaló que “Bucaramanga ocupa un puesto desfavorable en materia de informalidad laboral. Numerosas unidades productivas o negocios cerraron en medio de la pandemia o despidieron personal. Para muchos ciudadanos la única forma de subsistencia fue iniciar ventas en el espacio público, de forma ambulante o en las calles de su barrio.

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“¿Qué pasó con el Plan de Espacio Público? En Europa y Estados Unidos existen ventas en las calles, pero están organizadas. En calles del Centro como la 34 y la 36 el espacio público prácticamente se perdió”, indicó la especialista.

Rincón Rodríguez también considera que “se necesita unión y trabajo entre universidad, empresa y Estado para revisar las medidas fiscales, como por ejemplo la reciente reforma al Estatuto Tributario en Bucaramanga. Hay que fortalecer la oferta de empleos formales”.

“Falta de control urbano”

En zonas comerciales ya es común que en las afueras de establecimientos formales se ubiquen objetos como bafles, vitrinas o carteles en pleno andén. Hay ciudadanos que van más allá y se atreven a realizar obras en pleno espacio público, como encerramientos y escaleras.

Juan Manuel Álvarez, abogado experto en urbanismo y ordenamiento territorial, indicó que “el espacio público se convirtió en un asunto bastante complejo, muchas veces debido a la incapacidad del Estado para garantizar el cumplimiento de medidas y parámetros de control urbano. También se debe tener en cuenta la corrupción. Hay muchas personas a quienes se les permiten construcciones ilegales en su antejardín y nunca reciben sanciones, debido a funcionarios permisivos”.

Álvarez advirtió que en puntos críticos como ‘Cuadra Play’ y el Paseo del Comercio se requieren acciones urgentes para mitigar el caos.

“Las herramientas de planificación y ordenamiento territorial son débiles, igualmente hay falta de control urbano. Se debe emprender un trabajo interdisciplinario entre secretarías del Interior y Planeación. El catastro multipropósito es una herramienta muy importante para el control. Se puede identificar información como perfiles viales, antejardines y andenes ocupados, entre otras obras o adecuaciones ilegales”, dijo este jurista.

“Sin autoridad”

Héctor Gerardo Cáceres, consultor en asuntos de movilidad y exdirector de Tránsito de Bucaramanga, considera que en la ciudad no existen acciones contundentes de vigilancia y control para prevenir y castigar comportamientos contrarios como el mal parqueo.

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Este experto manifestó que “el problema en las vías es que hay total falta de autoridad. La ciudad nunca había estado en un caos como el que vivimos en estos momentos. Ya llegamos a la anarquía en las calles, con motos transitando sobre andenes, no se respetan semáforos ni señales de pare, la gente se parquea donde quiere, vehículos como zorras circulan por donde quieren.

“Por ejemplo, las afueras de la Oficina de Pasaportes registran continuos trancones y no se ven despejes. Otro ejemplo del caos son las obras que avanzan en las afueras del colegio La Salle en La Victoria, son impresionantes los trancones, pareciera que no existe ningún plan de tráfico”, agregó Cáceres.

No hay espacio público

La capital santandereana no cuenta con el Espacio Público Efectivo mínimo recomendado por los estándares internacionales. La ciudad aún está lejos de garantizar los metros cuadrados que requieren los ciudadanos para sus desplazamientos, esparcimiento y recreación.

Según el Plan de Desarrollo 2020 - 2023, Bucaramanga tiene un promedio de espacio público por habitantes de 4,7 metros cuadrados, mientras lo recomendado para poblaciones con más de 100 mil habitantes es que se dispongan al menos 10 m²/hab.

Es decir, los bumangueses ni siquiera cuentan con la mitad del espacio público que deberían tener habilitado, en gran parte, debido al crecimiento desordenado de la ciudad durante décadas.

En varias cuadras del Centro podemos evidenciar esta situación. En calles como la 41 en varios tramos los peatones no tienen 20 centímetros de andén, por lo que se ven obligados a caminar por la calzada.

Sin cultura ciudadana

Para las autoridades, la gran mayoría de las invasiones cometidas en el espacio público de Bucaramanga se debe a la falta de cultura ciudadana y al desconocimiento de las normas en muchos casos. Desde el Gobierno Local se anunciaron nuevas estrategias para sensibilizar y sancionar a la población.

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César Tarazona, coordinador de la Defensoría del Espacio Público de la Alcaldía de Bucaramanga, informó que “contamos con un equipo conformado por 31 personas, para ejercer labores diarias de recuperación. Pero sin el compromiso de la ciudadanía es muy difícil que se garanticen este tipo de espacios. Hemos evidenciado que muchos comerciantes formales contratan a personas para que vendan sus productos o mercancías en las calles”.

Para el tercer cuatrimestre del año se planea el fortalecimiento de acciones de vigilancia y control en las calles.

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“En próximos días haremos el lanzamiento de una estrategia de recuperación de espacio público en zonas críticas, con controles que deberán estar en marcha a partir de septiembre entrante. También proyectamos una serie de intervenciones en barrios, para apelar a la consciencia de la comunidad y prevenir así posibles hechos de intolerancia por invasiones”, agregó.

Línea de tiempo

Marzo de 2013

Administración Municipal y Policía emprendieron un riguroso plan para despejar el espacio público en el Centro y mantener orden en aquellos vendedores informales que fueron caracterizados.

Julio de 2015

Se flexibilizaron los controles impartidos. Nuevamente se ocuparon espacios como el Paseo del Comercio con cientos de vendedores callejeros.

Mayo de 2016

La problemática se volvió crítica. Las ventas callejeras se multiplicaron en medio de situaciones como el éxodo de migrantes provenientes desde Venezuela.

Agosto de 2018

Se inició la implementación del Plan Maestro de Espacio Público. Durante los siguientes dos años ni siquiera el 10% de los vendedores informales se acogieron a dicha medida. En total solo se firmaron 166 contratos.

Julio de 2020

La ciudadanía comenzó a advertir la proliferación de ventas callejeras en zonas como Cabecera. En el Centro también se multiplicaron los vendedores. Se puso en marcha una nueva caracterización de esta población, que ya supera las 2 mil personas.

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José Luis Pineda Arenas

Periodista egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metro en la versión impresa de Vanguardia desde 2016, y apoyo en la elaboración de contenidos digitales y transmisiones en directo.

@JosLuisPineda18

jpineda@vanguardia.com

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