domingo 10 de abril de 2022 - 12:00 AM

¿Qué modelo de transporte público necesitamos en Bucaramanga y su área metropolitana?

Expertos en movilidad y transporte hablaron con Vanguardia de esta crisis que empezó a moverse sin freno, desde hace casi una década, en el territorio metropolitano.

Mientras pasa el tiempo y los diferentes renglones de la economía intentan tomar impulso para salir de la fuerte crisis que desencadenó la pandemia y el paro nacional, en el transporte público el panorama es diferente y las pérdidas parecen ser irreversibles e inmanejables.

La ciudad está acorralada por la informalidad y por una infraestructura que parece quedarse corta ante tantos requerimientos; las empresas de transporte, sus socios y afiliados, han agotado todos los esfuerzos por recuperar la demanda de pasajeros y sustentar sus finanzas. Y los ciudadanos, en especial los de los sectores más alejados, perdieron la voz de tanto clamar por un servicio de calidad en cobertura, flota, tiempo y costo.

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Para Consuelo Ordóñez de Rincón, exdirectora del Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, la crisis del transporte público en la capital santandereana es la consecuencia de haber permitido un crecimiento de la informalidad a unos niveles insostenibles.

“Esa falta de autoridad y la falta de mantener una estructura formal técnicamente sustentada llevó a que el negocio se haya venido deteriorando al grado que hoy los inversionistas del transporte prácticamente están en la quiebra. No solamente estoy hablando de Metrolínea, sino del servicio colectivo y de los taxis”, aseveró.

Lo más preocupante para Ordóñez de Rincón es que “en poco tiempo se terminan las concesiones iniciales que se tuvieron de Metrolínea y no veo que se estén haciendo estudios técnicos y eso nos va a enfrentar en uno o dos años a una crisis todavía mayor”.

A lo anterior, le agrega que, si no se sabe hacia dónde y cómo se mueve la gente, se vuelve casi que imposible establecer cuál es el tipo de transporte que realmente la gente necesita. Y justo eso fue lo que habría pasado con el modelo ‘espina de pescado’.

“Este modelo en corto trayecto con doble transbordo no funciona porque la frecuencia no es suficiente. Si te bajaras del alimentador e inmediatamente pudieras tomar el patrón o el articulado y desalimentar también en corto plazo para ir al sitio exacto a donde te diriges se haría, así fuera incómodo; pero si tienes que hacer transbordo y las esperas entre el cambio del vehículo son tan amplias, definitivamente la persona lo rechaza porque se demoraba mucho menos en el bus convencional, así diera mil vueltas por la ciudad”, acotó.

En consecuencia, concluye la exdirectora del AMB, la experiencia demostró que en Bucaramanga “no funciona” este tipo de modelo. Adicionalmente, considera que se debe pensar en reorganizar un sistema de rutas de transporte público mucho más eficientes con mayores frecuencias o pensar en migrar hacia otro tipo de modelo.

No hay autoridad

Héctor Gerardo Cáceres Rincón, ingeniero de Transporte, coincide con que la crisis del transporte inició con la entrada del Sistema Integrado de Transporte Masivo que tuvo una pésima planeación.

Hoy en día el problema también se lo atribuye a la falta de autoridad porque esto desencadenó un volumen alto del transporte informal.

“También se hace necesario revisar cómo están los contratos que tiene Metrolínea porque es claro que no se están cumpliendo con los requisitos mínimos estipulados. Para esta fecha ya debían estar en servicio determinado número de vehículos articulados, padrones y alimentadores, entonces si quisiéramos reorganizar esto deberíamos tener un parque automotor completo, cumplir con las frecuencias mínimas requeridas”, anotó.

Falta ingeniería de tránsito y de transporte

El ingeniero Luis David Arévalo Durán, presidente de la Sociedad Santandereana de Ingenieros y experto en vías y movilidad, considera que parte del crecimiento exponencial del parque automotor en el área metropolitana se debe a que las personas –sobre todo las más jóvenes- buscan transportarse de un sitio a otro de la manera más rápida, debido a que el transporte colectivo y Metrolínea no funcionan bien.

“Hay muchos problemas de movilidad, porque ha faltado implementación tanto de ingeniera de tránsito como ingeniería de transporte”, aseveró.

Arévalo Durán insiste en que se debe mejorar sustancialmente el espacio público, implementar el uso de la bicicleta que “es una estrategia que está prácticamente perdida porque la gente no ha entendido la filosofía de la movilidad. La gente cree que la movilidad es mover un número de vehículos, pero la movilidad es mover el mayor número de personas en medios amables y sostenibles”.

A su juicio, al transporte público colectivo se le debe meter mucha ingeniería de transporte. “Un indicador fundamental para uno darse cuenta de que el transporte colectivo hay que recuperarlo es que un autobús de 45 pasajeros hace el trabajo de 29 automóviles, entonces ponga un bus en el espacio público y pongan 29 automóviles para evaluar cuánto ocupa. Entonces no se le ha dado garantía al transporte colectivo en el punto de vista de la ingeniera”.

Por otra parte, insiste en que “Metrolínea se montó mal, el transporte colectivo convencional se acabó, no hay carriles exclusivos para el transporte colectivo público, hay indisciplina, falta de control. Y Bucaramanga tiene un problema muy grave y es que está encerrada en su casco urbano porque tenemos muchas calles ciegas y la salida hacia el sur donde se dan los grandes desarrollos es todo por la Puerta del Sol”.

De acuerdo con el presidente de la Sociedad se debe trata de recuperar el transporte colectivo dándole garantías.

¿Qué dice el AMB?

Las autoridades reconocen que, desde hace un tiempo, el territorio metropolitano carga con una situación compleja en el tema del transporte y que se agravó con la pandemia.

Fabián Fontecha, subdirector del Área Metropolitana de Bucaramanga, dijo que “en los últimos siete años hemos tenido una caída significativa de pasajeros y a raíz de la pandemia se ha acrecentado la complejidad de la situación, por tal motivo, el año pasado fue necesaria la habilitación de pilotos de ruta y el acompañamiento a los Municipios para la gestión de la demanda a través de la habilitación de subsidios, acciones que han generado diferentes escenarios de resultados. Asimismo, venimos trabajando de la mano con las comunidades, las empresas de transporte y el Ente Gestor, para reactivar la dinámica de uso del servicio caso reciente en sectores como: Mutis, La Victoria y Cristal Bajo y los municipios de Piedecuesta y Floridablanca”.

El funcionario comentó que el AMB ha trabajado de la mano con Metrolínea, tras la salida de sus dos operadores, y por eso se le ha facilitado suscribir acuerdos comerciales para que con vehículos del TPC atiendan rutas del sistema y, justo por esto, se vienen prestando varias rutas en complementariedad.

“Algunos de estos ejercicios de complementariedad han dado buenos resultados, no obstante, hemos tenido que hacer ajustes, se ha encontrado que esa gestión logró mejorar el servicio y por ende aumentar el número de validaciones de manera importante. La semana pasada estábamos alrededor de 50.000 personas diarias movilizadas, cuando en diciembre apenas superábamos los 30.000”, expresó.

Con respecto a las necesidades de establecer las dinámicas de movilidad, Fabián Fontecha dijo que se cuenta con el diagnóstico y visión de la actualización del Plan Maestro Metropolitano de Movilidad y que la revisión de la formulación está por culminar. Además, en este momento se cuenta con la matriz origen-destino, la cual está en calibración para posteriormente plantear un modelo de transporte en cuatro etapas.

“Estos insumos serán importantes para la reestructuración del sistema de transporte público metropolitano y darán línea para que, en conjunto con el Ente Gestor y la comunidad, se avance en la definición de un modelo adecuado para nuestro territorio”, indicó.

Por otra parte, el subdirector señaló que las gestiones de la entidad cuentan con el acompañamiento del Ministerio de Transporte, a quienes además les han entregado propuestas de cambios normativos que permitan encontrar, en el ejercicio como autoridad planificadora del territorio y de transporte, líneas coherentes con las políticas de movilidad sostenible y segura, a partir del fortalecimiento de las condiciones para la promoción de la cultura vial, la prestación del servicio de transporte público, el uso de modos no motorizados, la gestión del uso de vehículos particulares y la capacidad de control vial a través de cuerpos uniformados proporcionales a los habitantes de las ciudades.

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Ingrid Paola Albis Pérez

Periodista egresada de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro de Vanguardia desde 2010. Trabajó con Q’hubo Barrancabermeja en 2016 cubriendo temas judiciales. En la actualidad es reportera de la sección Área Metro, apoya en la elaboración de contenidos digitales y transmisiones en directo y es la encargada de la campaña ‘No te quedes callada, denuncia si fuiste agredida’ donde se manejan temas de violencia contra la mujer.

@PaolaAlbis

ialbis@vanguardia.com

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