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Jueves 21 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Las casas más antiguas

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Descontando al templo de san Laureano, ampliado por el cura Francisco Romero en la segunda mitad del siglo XIX, y la capilla de Nuestra Señora de los Dolores que edificó el cura Juan Eloy Valenzuela, solo quedan en Bucaramanga tres casas del tiempo anterior a la independencia. No son de arquitectura colonial, porque Bucaramanga nunca fue colonia, sino algo parecido a la arquitectura mediterránea.

La más antigua es la que construyó, entre 1784 y 1786, don Manuel Mutis Bossio sobre cuatro solares que le compró a Antonio Benítez en septiembre de 1783, en la esquina suroriental de la plaza parroquial, por 121 pesos. Alguien le puso recientemente el nombre de un francés advenedizo, Luis Perú de Lacroix, solo porque estuvo casado con Dolores, una de las nietas del primer propietario. Un despropósito.

Le sigue la casa que el doctor Juan Eloy Valenzuela construyó en el costado occidental de la plaza parroquial, junto a la capilla de los Dolores, sobre dos solares que le compró en 1789 a la viuda María Téllez en 45 pesos. En 1834 fue asesinado en esa casa, ya anciano, mientras dormía en su hamaca, todo por una plata que ya no tenía. Y la tercera es la residencia que Facundo Mutis Consuegra construyó en la segunda cuadra de la Calle de la Iglesia, detrás de solar del templo de san Laureano, sobre un lote que compró en febrero de 1800 a Roque Remigio Riveros. La urgencia de construir una casa en este lote derivaba del matrimonio que había hecho durante el año anterior con María Antonia Amaya Castillo, natural de Chiquinquirá, pues sus cuatro primeros hijos nacieron antes de 1810. Tuvo que pagar 140 pesos por el lote, que corresponde a la Casa museo de Bolívar en la actualidad.

De resto, que venga el Diablo y escoja entre tantas demoliciones. La humilde casa de Juan Ordóñez se la llevó el viejo palacio de justicia. La casa cural de san Laureano se la llevó la Avenida 36 y la larga historia de demoliciones en la fachada norte de la plaza parroquial se llevó la cárcel y la primera alcaldía.

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