La santandereana dirigió durante más de cuatro décadas a la institución Centrabilitar, con la cual le brindó educación a los niños no oyentes de nuestro Departamento. Fue una gran educadora.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Carmen Mantilla de Camacho Mutis, una mujer que vio transcurrir a través de su ejemplar vida poco más de un siglo y que incluso nació antes de la fundación de la misma Vanguardia, falleció ayer.
Esta santandereana estaba próxima a cumplir 105 años ‘bien vividos’, como siempre decía en las entrevistas que les concedía a los medios de comunicación.
Carmencita, tal y como la conoció toda Bucaramanga, era de manera literal la única sobreviviente de aquella icónica inauguración oficial del Teatro Santander, el 19 de febrero de 1932.
Esta gran mujer decía que las claves de su vitalidad eran, de manera precisa, su capacidad para olvidar los tiempos difíciles, el no recordar el pasado y sonreír a carcajadas: “esas son las recetas de la longevidad”, aseguraba con gran desparpajo.
Era de voz entusiasta y clara. Siempre fue afectuosa y, como ella misma lo expresaba, se sentía como una ‘vieja moderna’. Fue su simpática manera de ver la vejez, la cual disfrutó hasta más no poder.
Su vida y obra están guardadas en la memoria educativa de la región. De hecho fue catalogada como la maestra del Siglo XX, de manera especial por su titánica labor formadora en Centrabilitar, una institución que fue la ‘niña de sus ojos’ y con la que educó a los menores y jóvenes no oyentes que tocaban a sus puertas.
Su vida como maestra se inició a los 18 años, cuando apenas se graduaba de la Escuela Normal Superior de Bucaramanga. Ingresó al Magisterio y fue docente y rectora del colegio Antonia Santos, hasta que de la Gobernación de Santander la llamaron para que fuera la directora de Centrabilitar.
Su dedicación a esta institución fue total. Ella compraba todas las manualidades de las mamás de los niños que estudiaban allí y les conseguía becas. A la par, le dio vida a lo que ella llamó como la Escuela de Oficios, mediante la cual lograba conseguirles trabajos a sus egresados. La verdad fue una vida ejemplar, entregada a las personas más necesitadas.
Carmencita aseguraba que el regalo más grande que Dios le dio fue el poder compartir 43 años de matrimonio con su gran amor, Don Roberto Camacho Mutis. (q.e.p.d.) Aunque no tuvieron hijos, ella dijo que le habría gustado tener una hija; claro está que a cambio fue la tía de una gran cantidad de niños, jóvenes y adultos que siempre la admiraron.
Su elegancia, su don de gente y su afición por lucir siempre actualizada la llevó elaborar sus propios collares, un pasatiempo que disfrutó durante muchas décadas.
Además de Centrabilitar, ella lideró grandes obras sociales, porque siempre estuvo presta a darles la mano a todas las personas que la requerían.
De hecho recibió una gran lista de condecoraciones por su labor docente y social: fue Ciudadana Meritoria de Santander y obtuvo la Medalla Cívica Camilo Torres, entregada en 1948, como ‘Homenaje de la República a los Educadores Meritorios’.
Otras medallas exaltaron su labor como profesora del Antonia Santos y del centro para niños sordos. También fue la Mujer del Año 2000, distinción entregada por el Woman’s Club, entidad de carácter cívico al servicio de la comunidad.
La Eucaristía en su nombre se oficia hoy, miércoles 13 de julio, en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (San Pedro) a las 3:00 de la tarde. Luego, familiares, amigos y personalidades la acompañarán a su última morada en el Parque Cementerio Jardines La Colina. Paz en su tumba.















