En este sector de Girón los vecinos denuncian que, cada vez que llueve, sus calles y casas amanecen llenas de lodo y barro. La Contraloría de ese municipio ya tomó cartas en el asunto.

Las fuertes lluvias volvieron a encender las alarmas en Villas de Don Juan II, en Girón, donde la comunidad denuncia que la cantidad de agua y lodo que desciende desde los barrios ubicados en la parte alta, así como del complejo deportivo cercano, está generando graves afectaciones en varias viviendas.
Aseguran que la escorrentía arrastra material que termina impactando directamente los predios, debilitando estructuras y deteriorando las condiciones de habitabilidad.
Los líderes cívicos del sector advierten que el problema no es nuevo: “Cada aguacero es una angustia. El agua baja con fuerza, trae barro y piedras, y termina metiéndose a las casas. Nos toca salir con palas y escobas a limpiar las calles”, afirmó Luis Gómez, habitante afectado, quien señaló que ya ha tenido que reparar muros y pisos en más de una ocasión. (Le puede interesar: ‘Polvo hoy, barro mañana’)
Además de las afectaciones estructurales, los residentes han reportado fallas y problemas relacionados con servidumbres: “Las redes no dan abasto y el agua busca salida por donde sea. Hemos perdido enseres”, expresó otro vecino del lugar. Existen incluso demandas activas contra entidades de servicios públicos por las afectaciones registradas.
La Contraloría de Girón promovió una mesa de trabajo con la administración local. El objetivo es identificar responsabilidades y plantear soluciones que permitan mitigar los riesgos.
Mientras avanzan las gestiones institucionales, la comunidad insiste en que se requieren obras urgentes para controlar el flujo de aguas y reforzar la infraestructura existente.
“No queremos esperar a que ocurra una tragedia para que actúen. Deben priorizar nuestro barrio en la agenda oficial”, concluyó Pedro Torres, vecino del sector.















