Las cosas buenas
Miércoles 23 de julio de 2025 - 08:39 PM

Del juego al futuro: la escuela que transforma la comuna Norte de Bucaramanga

Cuando el balón une, la comunidad florece. Lea la bella historia de una singular escuela de fútbol en el Norte de la capital santandereana.

Una tierna escuela que transforma vidas en el Norte de Bucaramanga.
Una tierna escuela que transforma vidas en el Norte de Bucaramanga.

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En las calles de la comuna Norte de Bucaramanga, donde antes los niños, niñas y adolescentes corrían detrás de un balón sin mayor propósito, hoy se abre paso una iniciativa que transforma la realidad desde el juego, la educación y el cuidado colectivo.

¿De qué hablamos? De cómo desde una escuela de fútbol, los valores como el respeto, la empatía y la responsabilidad generan y transforman realidades de una manera positiva a punta de goles.

En nuestra sección de las Cosas Buenas, queremos resaltar la Escuela UDES Fútbol Comunitario (UDES FC) que hoy es una apuesta viva por la disciplina, la salud y el desarrollo humano.

“La idea no era solo entrenar por entrenar, sino abrir la posibilidad de llevarlos a desarrollar una formación a nivel competitivo”, explica el director técnico de UDES FC, Édinson Salazar. Sus palabras resumen una visión que va más allá del deporte: una herramienta de transformación social.

Este proyecto ha logrado mejoras en el comportamiento, aumento del rendimiento académico de los niños y ha generado una nueva forma de habitar el barrio desde la esperanza.

La escuela nació del trabajo conjunto de docentes de múltiples programas de la Universidad de Santander: Salud Pública, Bienestar Institucional, Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Medicina Familiar, Pediatría, Fonoaudiología, Bacteriología y Laboratorio Clínico, Mercadeo y Publicidad, y Comunicación Social y Periodismo. Fue en septiembre de 2024 cuando esta red de voluntades se consolidó para dar forma a un modelo de intervención integral.

Lo que empezó en 2023 como un semillero para ofrecer alternativas de uso del tiempo libre a jóvenes del sector, hoy es una estrategia sólida que articula deporte, atención en salud y fortalecimiento comunitario.

Uno de los mayores retos ha sido involucrar a las familias en el proceso. Muchos padres y madres enfrentan jornadas laborales extensas y la infraestructura deportiva del barrio aún es limitada. Las prácticas se realizan en la Cancha de las Minas, un espacio con carencias en infraestructura y seguridad, pero lleno de ganas, esfuerzo y comunidad. Allí, la escuela ha crecido con fuerza: de 14 niños y niñas al inicio, hoy participan activamente más de 100.

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Cada entrenamiento va más allá del balón. Detrás de ellos hay un equipo interprofesional comprometido. “No es solo fútbol. Es una apuesta por el desarrollo humano y la calidad de vida”, afirma Sandra Ortiz, coordinadora del MIUDES.

Los niños y sus familias reciben atención médica, apoyo psicológico y acompañamiento permanente, haciendo de esta escuela un modelo que educa, cuida y transforma.

Testimonios

Conozca la historia de una bella escuela de fútbol de Ciudad Norte.
Conozca la historia de una bella escuela de fútbol de Ciudad Norte.

“Mi hijo se esfuerza más en el colegio porque sabe que, si no lo hace, no va a los entrenamientos ni a los partidos”, cuenta Paola Cartaya, madre de uno de los niños beneficiarios.

“Escuchar a los niños fue clave. Otras actividades deportivas no tuvieron la misma acogida”, recuerda Ortiz sobre el proceso participativo que dio forma al proyecto.

La Universidad de Santander apuesta por llevar este modelo a otras zonas de la ciudad. Para lograrlo, se necesitan aliados, por eso se promueve el “plan padrino” y se tejen redes con empresas y organizaciones que compartan esta visión.

Además de beneficiar a la infancia, UDES FC también forma a estudiantes universitarios, profesores y voluntarios, generando aprendizajes desde y para la realidad. “Aquí entendimos que la academia no puede estar de espaldas a la realidad social”, señala Ortiz. La escuela es una muestra viva de cómo se puede integrar la docencia, la extensión y la investigación con impacto directo en la comunidad.

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Este proyecto representa una apuesta por la innovación social y la responsabilidad académica. “Cuando la academia se compromete desde la empatía, la transformación es inevitable”, concluye Ortiz.

Hoy, para los niños es un sueño que se entrena cada día; para las familias, una esperanza que se fortalece con cada gol. Y para la ciudad, una muestra de que la transformación social sí es posible cuando se trabaja en comunidad.

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