Bucaramanga es, entre hoy y mañana, sede del Nacional Estudiantil de Robótica. Conozca a los jóvenes que nos representarán en esta competencia.
Las fuertes nóminas de Santander están listas para jugar su mejor partido en la cancha tecnológica. Se trata de los robots diseñados por los jóvenes del Colegio Adventista Libertad, al sur de Bucaramanga, que este jueves y viernes ‘se ponen la camiseta’ para debutar en el torneo nacional de robótica.
Porque, ha de saberlo, la pasión no solo se vive en el fútbol de césped, ahora también rueda en el fútbol robótico. Los equipos CoalRobot 1 y CoalRobot 2 ‘saltan al terreno’ con jugadores de lujo. Sus ‘cracks’ no tienen piernas ni botines, pero sí motores y sensores programados con precisión.
Los nombres hablan por sí solos: Chocorramo, Capibar, Robotipro, París y Bucarabot, cinco robots que prometen ganarse la hinchada con goles de ingenio.
Por primera vez en Santander ‘rueda el balón’ robótico de uno de los certámenes más importantes del país: el Robotic People Fest Santander 2025.
Durante hoy y mañana, las instalaciones del plantel Adventista Libertad se convierten en el estadio de la innovación y el aprendizaje STEAM, donde el pitazo inicial abre paso a dos jornadas cargadas de emoción, ciencia y competencia.
Esta liga nacional de engranajes y sensores reúne a más de 100 equipos provenientes de 30 instituciones educativas del país. Llegan desde regiones tan diversas como Chocó, Arauca, Medellín, Apartadó, Cimitarra, San Gil, Barichara y Tona, además de Bucaramanga y su área metropolitana como anfitriones.
La cancha está lista para un verdadero clásico nacional de la creatividad juvenil: “Esto no es solo una competencia, es la oportunidad de demostrar que Santander está jugando en las grandes ligas de la robótica educativa. Aquí los estudiantes no solo programan robots, sino que aprenden a resolver problemas, a trabajar en equipo y a innovar”, explicó Javier David Valbuena Ortiz, coordinador de Tecnología y Robótica del plantel organizador, convencido de que cada gol marcado por un robot es también un avance pedagógico.
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El torneo, además de ser una vitrina de talento, es un espacio de integración y aprendizaje colaborativo: “Vivimos en la era digital y la tecnología ha transformado completamente nuestras vidas… los robots, que antes eran parte de la ciencia-ficción, hoy están en las aulas y tienen un impacto positivo en el aprendizaje de los niños”, señaló Érika Fiallo, coordinadora del evento, quien destaca la importancia de ver a la robótica como herramienta para el futuro académico y laboral.
Con el respaldo de instituciones como la UDI, Cooprofesores, Nexus, Campuslands, las UTS, Droneros Santander y Cables, el festival se fortalece con una premiación a la altura de las expectativas. Los ganadores recibirán 12 robots de última generación, kits electrónicos, bonos por $2.100.000, capacitaciones en pilotaje de drones y, lo más esperado, avales internacionales para representar a Colombia en torneos en Ecuador y México.
Cada enfrentamiento no es solo un partido, sino una demostración de cómo la educación trasciende las aulas y se convierte en motor de innovación. Bucaramanga vibra con cada jugada, con cada pase electrónico y con cada gol marcado por estos pequeños gigantes de la robótica.
Comienza el torneo y la ciudad es hoy la cancha donde la juventud colombiana demuestra que la robótica no es solo futuro: es presente, es juego limpio y es un partidazo para la educación científica y tecnológica de la región.

















