Colombia
Jueves 10 de diciembre de 2020 - 04:05 PM

Mascotas sufren y mueren por la pólvora en diciembre

El pasado 8 de diciembre, Simón, un perro, y Milagros, una gata, fueron víctimas de la pólvora. El estruendo fue tan abrumador que les arrebató la vida.

Compartir

Publicado por: Claudia Isabel Delgado

Mientras la noche de las velitas para muchos fue un momento para compartir en familia y celebrar, para Lina López, estudiante de veterinaria y apasionada por los animales, fue literalmente un infierno por culpa de la pólvora. Dos de sus 80 animales rescatados, sufrieron tanto por la constante quema de pólvora en su barrio, al punto que sus corazones dejaron de latir.

“Tengo un hogar de rescate con 80 peludos, hay muchos ciegos, otros sin alguna de sus patitas, algunos inválidos y muchos otros ya viejitos. Simón, el perrito tenía más o menos 15 años, fue rescatado de un coso municipal en mal estado, pero logramos sacarlo adelante, ya no tenía dientes y andaba muy despacio. Siempre le afectaba la bulla o los ruidos fuertes. Milagros, era una gatita que rescatamos más o menos hace un año también en estado lamentable, pero gracias a Dios la recuperamos. Se la pasaba en el techo, pues no le gustaba estar en manada”, relató Lina.

Lea también: Diciembre sin pólvora, un regalo que se les busca dar a los animales en Bucaramanga.

Desde hace cinco años esta joven pereirana creó la fundación ‘Siempre a tu lado’, el hogar de Simón, Milagros y 78 peluditos más, que el pasado 8 de diciembre no la pasaron nada bien.

“Este día siempre nos preparamos desde temprano porque sabemos que la gente va a quemar mucha pólvora y que no respeta lo que puedan llegar a sentir los animales con tanto ruido. Tratamos de calmarlos, de hablarles y estar muy pendientes”, dijo.

Según contó Lina, en el barrio contiguo empezaron a quemar tanta pólvora que los animalitos empezaron a desesperarse.

“Tratamos de controlarlos a todos, pues los tenemos sueltos por la casa. Mientras cuidábamos a Morgan, un perrito inválido que es muy nervioso, sentimos que algo sonó, era Simón. Su corazón se detuvo y no nos dio tiempo de nada. Fue una verdadera noche de terror, al amanecer cuando todo estaba un poco más calmado, dimos la ronda para revisarlos y fue cuando encontramos muerta a Milagros”, recordó con dolor.

“Mis hijos peludos vivieron un verdadero infierno. Mientras muchos pasaban la noche disfrutando con sus familias, sin importar lo que le pase al otro, ellos se morían del susto. Lo que vivieron no tiene nombre. Me da impotencia, rabia y dolor esta situación, saber que ellos no tiene derechos, pues por más que se grite y se clame ayuda, todo es en vano. Un mes que se supone es de alegría y amor, para nosotros es un tormento”, escribió en sus redes sociales, por donde dio a conocer su caso.

Sumado a la intranquilidad de sus animales, por esta situación la salud de Lina también se vio afectada. “Estoy muy mal debido a lo que pasó, tengo un fuerte dolor en el pecho y se me inflamó una rodilla de tanto correr, no sé lo que tengo, pero el dolor en mi pecho es horrible”, dijo.

Diciembre sin pólvora

La prohibición de la pólvora es una de las propuestas que más toma fuerza en esta época, no solo por el peligro que representa para los niños o adultos al manipularla, sino por el daño que le causan a los animales: perros, gatos y hasta pájaros se ven seriamente afectados.

Juan Carlos Pérez, defensor de animales en Bucaramanga, manifestó que ha sido testigo de la mortandad de aves que se genera tras las quemas de pólvora en centros comerciales de la ciudad que quedan ubicados cerca a zonas verdes.

“El estruendo que genera la pólvora hace que muchas aves mueran infartadas, otras abandonen sus nidos o se estrellen contra estructuras o ejemplares de su misma especie. Además, los animales callejeros, al intentar huir del ruido, son atropellados en varias ocasiones y pierden la vida”.

Lina López aprovechó su situación para enviar un mensaje de respeto y cuidado por los animales.

“Son seres maravillosos que solo saben dar amor, la pólvora, que nunca debió existir, no solo afecta a los peludos, también perturba a los pajaritos y lo peor, a los niños autistas, pues les provoca estrés y ansiedad. Los perros y gatos terminan heridos o mutilados al intentar esconderse de las explosiones. También es común que los animales de compañía huyan y se pierdan debido a la sobreexcitación y a las sensaciones de perturbación en la localización. Otros se lanzan por los balcones o son atropellados, muchos más sufren traumatismos severos en los sentidos visuales y auditivos. Por todo esto es que la pólvora no debería ser permitida”, enfatizó.

Publicado por: Claudia Isabel Delgado

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad