El documento dejó claro que con el decreto no se reactiva automáticamente el Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante aspersión aérea.

Gran controversia generó el Decreto 380, que regula el control de los riesgos para la salud y el medio ambiente en el marco de la erradicación de cultivos ilícitos mediante el método de aspersión aérea con glifosato.
Sin embargo, el documento de 23 páginas dejó claro que con el decreto no se reactiva automáticamente el Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante aspersión aérea y es necesario que el Consejo Nacional de Estupefacientes verifique el cumplimiento de los requisitos exigidos por la Corte Constitucional.
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Hay que señalar que el Gobierno ha manejado el tema del glifosato “con pinzas”, pues sabe que por un lado tiene encima los ojos de Estados Unidos y, por el otro, la oposición de distintos sectores políticos y sociales que rechazan ese método por los riesgos para la salud y el medioambiente.
Las alternativas son la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, estipulada en el acuerdo de paz firmado en noviembre de 2016 con la antigua guerrilla de las Farc.
Fumigación con precisión
El Gobierno Nacional, por medio del ministro de Defensa, Diego Molano, asegura que la fumigación aérea, cuando se reanude, se hará con precisión para evitar daños a la salud, el medio ambiente y a los cultivos de subsistencia cercanos a las zonas de aspersión.
También ha explicado que la fumigación aérea se realizará únicamente “donde hay cultivos extensivos, industriales y particularmente donde hay presencia de grupos al margen de la ley”.
















