En un emotivo encuentro que celebra la esencia cultural de Vélez, Santander, el 37º Festival Folclórico Estudiantil ha vuelto a poner en el centro a los niños y jóvenes como portadores del legado folclórico. A través del baile, el canto y la interpretación instrumental, mantienen viva la herencia cultural de su tierra.

El Festival Folclórico Estudiantil tuvo sus inicios durante una izada de bandera del Colegio Nacional Universitario hace. Corría el año 1986, y tras presenciar una izada de bandera enriquecida con presentaciones folclóricas, el profesor Jaime Benavides se acercó a un grupo de colegas: Guillermo Téllez, Gloria Pérez y Clara Pérez. Les propuso crear un festival que marcara el inicio de un evento anual, con el objetivo de arraigar la presencia del folclor en la niñez y la juventud.
“Así iniciamos en esa época”, recuerda Guillermo con una mezcla de emoción y nostalgia al evocar a sus viejos compañeros Teresa Ariza, Fanny Quiroga, Julia de Arango, Gustavo Monje, Alfonso Torres, entre otros maestros que se fueron sumando a la tarea folclórica.

La labor cultural se convirtió en el mayor legado de estos maestros, un tesoro que perdura más allá del tiempo en este mundo, para algunos de ellos. Aunque la tarea no fue fácil, con el tiempo se demostró la importancia de inculcar la cultura entre los más jóvenes. “Teníamos opositores”, afirmó Téllez. “Decían que era una pérdida de tiempo, pero con empeño y trabajo, demostramos todo lo contrario”.
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Hoy, el encuentro folclórico, se caracteriza por ser cuna de artistas y representantes de la cultura veleña a través de expresiones culturales y artísticas como el baile del torbellino, el canto de la guabina y la interpretación de instrumentos de percusión, tiples y requintos.
Lo que comenzó como una celebración interna de la institución se expandió, abriendo sus puertas a los demás colegios del municipio y convirtiéndose en un evento de mayor alcance y participación.
Este año, la celebración se trasladó a las instalaciones del antiguo colegio Bethlemitas en la carrera cuarta, entre calles octava y novena. Allí 22 candidatas compitieron por cuatro coronas en las categorías de preescolar, infantil, juvenil y técnico universitario.

La elección y coronación de las reinas del torbellino tuvo lugar el domingo 28 de julio. Pero un día antes, 80 requintistas y tiplistas se enfrentaon en el concurso ‘Revelaciones del Tiple y el Requinto’. Además, cinco conjuntos folclóricos animaron la tarde del sábado, compitiendo por el primer lugar en esta vibrante celebración cultural.
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Con tiples y requintos en mano, los talentosos músicos compitieron fervorosamente por el primer lugar, llenando el ambiente de melodías tradicionales.
“Me siento feliz por el reconocimiento. Interpretar el requinto me ayudó a ganar seguridad para poder tocar el tiple”, dijo Juan Diego Méndez Caballero, de 12 años.
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Era la primera vez que Juan Diego participaba en el concurso del Festival Estudiantil, llamado ‘Revelaciones del Tiple y el Requinto’, interpretando el tiple. Este año ocupó el segundo lugar, después de haber ganado el primer lugar como requintista hace dos años.
Pero, ¿cómo lo logra? interpretar instrumentos de cuerda no es una tarea fácil si se le suma que Juan Diego canta guabina y además baila el torbellino de una manera impecable. Entre sonrisas, Juan Diego dice que le debe todo a su esfuerzo “ensayo muchas horas para dar lo mejor de mi en cada presentación”.

Su hermano, Juan Daniel Méndez Caballero, sigue cuidadosamente sus pasos. Con solo 9 años, Juan Daniel ocupó el primer lugar interpretando el requinto, destacándose entre 32 concursantes. “Llevo mucho tiempo ensayando para ser parte de este festival tan bonito, representando a mi colegio Montesquieu”, compartió con orgullo.
Juan Daniel confiesa que los aplausos lo motivan. “Me siento feliz cuando me ven tocar y me aplauden, es como estar en otro mundo, se olvida todo”, recordó emocionado.
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Los hermanos Méndez, al igual que muchos niños veleños, cuentan con el apoyo incondicional de sus padres en su proceso de formación. “Es un orgullo tener a dos hijos que aman las tradiciones y se esfuerzan por aprender cada día”, expresó su madre, Elizabeth Caballero, destacando también la labor de su maestro de cuerdas, Camilo Cifuentes. “Les ha inculcado perseverancia, disciplina y respeto por este arte tan bello.”

Su padre, Edwin Méndez, no solo apoya a sus dos hijos, sino que también dirige un grupo de danzas de 100 niños junto a su esposa. Como padre y profesor, considera fundamental apoyarlos en sus procesos: “Es importante saber que les estamos inculcando el buen uso del tiempo libre”.
Edwin afirma que la música y el folclor forman niños integrales, y esto se refleja en los escenarios durante todo el proceso. “Es satisfactorio ver los resultados cuando ellos obtienen sus reconocimientos”.
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Vale la pena cada ensayo para lograr nuestras metas

Alejandra Bonces Rojas, del municipio de Chipatá también se sumó a los reconocimientos, ocupando el primer lugar como requintista en la categoría juvenil, “vale la pena cada ensayo para lograr nuestras metas”, dijo mientras resaltaba la importancia de no dejar acabar el folclor que corre por las venas de los veleños.
Dilan Santiago Torres se desplazó desde el departamento de Boyacá y logró obtener un segundo lugar interpretando el requinto “al tocar, se comparten los sentimientos con el público y es un gran momento, una oportunidad que nos brindan los organizadores”.
Además de esta entrega musical, la jornada contó con la presentación de conjuntos folclóricos, integrados por grupos de 12 participantes. Durante su actuación, ofrecieron una muestra de las expresiones culturales auténticas de la provincia veleña.
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Instrumentos como las carracas, chucho, alfandoque, quiribillos, esterillas, guacharaca, cucharas, tambora, zambumbia y pandereta se fundieron entre las notas del torbellino, liderado por el requinto, y acompañados por la melodiosa presencia del tiple.
Esta combinación musical sirvió para acompañar tanto el baile como la interpretación instrumental, mientras los sonidos se silenciaban momentáneamente para que la guabina tomara protagonismo.
Así, ‘Herencia Veleña’, de Danzares Colombia, ‘Desde Vélez con Amor’, del colegio Montesquieu y ‘Sena, Folclor y Tradición’, lograron destacarse entre las mejores muestras, ocupando el primer lugar de sus categorías.

Pero para finalizar la fiesta, faltaba el evento más esperado, 22 candidatas al reinado del torbellino de las diferentes instituciones esperaban su turno para mostrar sus habilidades en el baile.
Siete candidatas de la categoría preescolar, entre cuatro y cinco años, llenaron de ternura el evento al mostrar el baile del moño. En esta competencia, Luna Sofía Díaz Fontecha, de cinco años, se llevó la primera corona de la tarde.
“Me siento muy feliz y orgullosa de representar las tradiciones de mi querido pueblo. Mi motivación fue mi hermana, quien hace siete años fue la reina de este festival”, dijo la pequeña Luna Sofía. También fue reconocido por su armonía en el baile Juan Felipe Hernández Meneses, de cinco años.
En la categoría infantil, seis talentosas candidatas se enfrentaron en una dura competencia, resultando ganadora Yeilyn Samara Hernández Moya, de 10 años.
“Fue una competencia difícil, todas mis compañeras lo hicieron muy bien,” compartió Samara. Atribuyó su amor por el folclor veleño y su motivación al conjunto folclórico del que hace parte, destacando la influencia positiva que ha tenido en su vida.

En esta categoría, Luis José Mejia Palomino encantó al jurado calificador con sus movimientos y coquetería en el baile, convirtiéndose en el mejor compañero de baile. “Estoy agradecido con Dios porque me permitió dejar en alto el nombre de mi colegio Montesquieu. Mis padres son mi mayor motivación. Mi familia me ha inculcado el amor y la pasión hacia el folclor veleño”, dijo emocionado.

Luego, el jurado calificador, decidió que las categorías Juvenil y Técnico-Universitario se unirían en una sola presentación para elegir a dos soberanas, que llevarían durante un año la corona.
Así las cosas, cuatro candidatas de la categoría juvenil expusieron su habilidad en el baile, resultando ganadora Valentina Tirado Herreño de 14 años y representante del Colegio Isabel Valbuena Cifuentes.
“Es un honor ser la reina juvenil, este reconocimiento fortalece mi sueño de ser la reina del Festival Nacional de la Guabina y el Tiple”.

La competencia aún no había finalizado; quedaban cuatro candidatas más en la categoría Técnico-Universitario por enfrentarse para obtener la corona. El público presente animaba fervorosamente a las participantes, mientras padres, profesores y compañeros hacían sentir su apoyo en esta fiesta, que celebraba su 37ª edición y llegaba a su parte final.
Luego de entregar su mejor muestra de baile, Mayelin Nataly Moya Téllez, de 18 años, se coronó como reina de esta última categoría, Técnico-Universitario, cerrando el evento folclórico.

“Es un logro que conlleva mucho esfuerzo, dedicación y constancia. Son muchos años de preparación donde mi familia y mis profesores han estado presentes. Me siento orgullosa de portar esta corona y agradezco al Sena, la institución que confío en mi y que además me abrió sus puertas para formarme profesionalmente”, compartió con entusiasmo la joven folclorista.
A su vez, Andrés Felipe Sáenz Sierra, de 17 años, se hizo dueño del título como mejor parejo en esta última categoría, manifestó su alegría pero también agradeció al colegio y al Sena y a Edwin Méndez, su profesor de danzas.
“Me siento feliz por la oportunidad de seguir cultivando las tradiciones de Vélez, porque eso ser un buen veleño. Mi compromiso es seguir aportando para que el folclor se transmita de generación en generación”.
Hoy, el profesor Guillermo Téllez celebra con orgullo un logro que espera perdure a lo largo de los siglos. Reconociendo la importancia de esta herencia cultural, ha confiado la continuidad y el desarrollo del festival a un equipo de dedicados profesores, miembros del comité organizador: Hernándo Ramírez, Cecilia Eugenio, Orfadila Mateus, Ofelia Parra, Adrián Chacón, Damaris Mateus, Ángela Ariza, Isabelina Cruz, Lany Cuta, Luz Marina Barbosa, Mariledia Ariza, Alejandra Amado y Michael Martínez.

Me enamora el acompañamiento que reciben los niños y jóvenes por parte de sus padres y de la comunidad

Con su compromiso, el legado del festival sigue vivo, prometiendo enriquecer las generaciones futuras con las tradiciones que el pueblo ha cuidado por décadas con amor, respeto y dedicación.
“La mayor motivación es el sentido de pertenencia que tengo con el colegio y el compromiso que tiene la institución con el folclor de los veleños. Me enamora el acompañamiento que reciben los niños y jóvenes por parte de sus padres y de la comunidad”, manifestó en nombre del comité organizador, la profesora Ofelia Parra, quien labora en la institución hace más de 20 años.


















