Una olla de microtráfico cerca de su casa y un lugar clave para el expendio y el consumo de drogas eran su ambiente natural.

Publicado por: Redaccción Judicial
El barrio donde vivía el joven sicario señalado por el ataque de Miguel Uribe Turbay, el pasado sábado 7 de junio, pese a su aparente tranquilidad, ocultaría un grave problema de criminalidad y microtráfico.
Según testimonios recopilados por El Colombiano, en la zona opera una red de distribución de drogas pesadas, con epicentro en un parque infantil ahora convertido en foco de consumo y venta.
“Aquí viene el jefe a vender hidromorfona, éxtasis, de todo. Pero no le puedo decir así tan así, porque es peligroso. Vende hidromorfona y otras drogas pesadas. Ahí atrás hay una casa de latas en donde las procesan. Al ‘man’ le dicen Copper, pero es un ‘visaje’”, relató un habitante del sector.
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El conjunto residencial donde vivía el presunto sicario está en un extremo del barrio, entre un humedal y una vía principal. A su alrededor hay canchas deportivas, farmacias, comercios de barrio y un colegio público. Sin embargo, justo frente al edificio, el parque que alguna vez fue diseñado para la recreación infantil es hoy un punto de venta de estupefacientes.
“El rodadero y el pasamanos son el territorio del crimen”, detalla El Colombiano, que describió cómo, incluso de día, se encuentran residuos de drogas, vidrios rotos y encendedores. La comunidad, temerosa, asegura que la vigilancia policial se ha intensificado desde el intento de asesinato, pero que el miedo persiste.
“Él vivía aquí en la segunda torre, daba vueltas todo el tiempo por aquí. Andaba a pie. El primer día después del atentado todo esto estaba rodeado”, narró otra fuente citada por El Colombiano. Según los vecinos, el joven no residía permanentemente allí, pero frecuentaba el parque con dos amigos. “Se vestían de pantalón ancho. Yo no entiendo cómo le va a hacer eso a una persona ‘carteluda’, es decir una persona que todo el mundo la conoce”, agregó otra persona.
El joven, como muchos otros menores reclutados por estructuras criminales, era fácilmente identificable por su aspecto. “Tenía el pelo más largo que el mío y además la cara. Era la cara como de un niño chiquito. Cuando lo vimos supimos que era él por el corte”, concluye uno de los testimonios recogidos por El Colombiano.
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Así fue el atentado contra Miguel Uribe
La tarde del sábado se desarrollaba con normalidad en la localidad de Fontibón, Bogotá.
Miguel Uribe Turbay, senador del Centro Democrático, intervenía ante decenas de ciudadanos hablando sobre salud mental. En la escena, lo acompañaban dos escoltas, pero ninguno vigilaba su espalda. Lea aquí: Iván Mordisco niega participación en atentado contra Miguel Uribe en Bogotá: esto es lo que se sabe
A las 5:30 p.m., el evento dio un giro dramático: se escucharon ocho disparos. Uno de ellos impactó en el parietal izquierdo del senador.
El atacante: un joven de 15 años, se había infiltrado entre los asistentes. En vídeos se le ve escuchando el discurso, acompañado de una mujer con la que intercambio palabras antes del ataque.
Luego se posicionó estratégicamente y disparó. El caos se apodero del lugar.
Con información de El Colombiano
















