Colombia
Domingo 31 de agosto de 2025 - 09:16 AM

Carnaval del Perdón o Bëtsknaté

Un carnaval para recordar, un perdón para renacer. Estas es la historia.

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Publicado por: Melissa García Neira

El Putumayo, en el sur de Colombia, es un territorio de inigualable belleza donde la naturaleza despliega toda su majestuosidad y la cultura vibra en cada rincón. Sin embargo, ha sido una tierra golpeada por la violencia, lo que ha frenado su desarrollo turístico a pesar de su enorme potencial.

Esta tierra es el hogar de comunidades indígenas, la razón por la que estas páginas cobran vida. Son ellos quienes, a lo largo de generaciones, han custodiado saberes ancestrales, permitiendo que quienes visitan estas tierras se conecten con la esencia más pura del lugar.

Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA

Los indígenas Inga y Kamentsá son la magia de este lugar maravilloso; ellos son su esencia y su verdadera razón de ser. Son guardianes de la memoria ancestral, de la selva y de los saberes que han sobrevivido al tiempo y a la adversidad. Hablar del Putumayo sin reconocer su presencia sería dejar la historia incompleta, porque es en sus cantos, en sus rituales, en su relación con la tierra y en su cosmovisión donde realmente se encuentra el alma de este territorio.

Esta es una de las festividades más significativas para el pueblo Kamëntsá, una celebración que marca el inicio de un nuevo ciclo de vida y se realiza como una ofrenda a la naturaleza y a la espiritualidad.

Lo que me trae hoy a escribir estas páginas es el deseo de hablar sobre uno de los carnavales más hermosos de Colombia: el Carnaval del Perdón o Bëtsknaté, celebrado en el valle de Sibundoy, en el Putumayo. Esta es una de las festividades más significativas para el pueblo Kamëntsá, una celebración que marca el inicio de un nuevo ciclo de vida y se realiza como una ofrenda a la naturaleza y a la espiritualidad.

Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA

Me atrevería a decir que, si bien es uno de los carnavales más bellos del país, también es uno de los más representativos para los procesos de paz de los que hablamos a diario y que, tristemente, han fracasado en Colombia. Aquí, en esta celebración ancestral, el perdón no es solo un discurso, es un acto genuino, un renacer desde el corazón. Se perdona y se empieza de nuevo, como deberían ser en la práctica los procesos de reparación de las víctimas: reales, profundos y transformadores.

Es la oportunidad de recordar que nuestra historia, con sus heridas y sus triunfos, nos pertenece a todos y que solo reconociéndola podemos avanzar.

Para quienes no han ido, una gran aproximación puede hacerse a través del lente de Juan Diego Pinzón, el autor de las imágenes que acompañan este escrito. Juan Diego, un fotógrafo santandereano que, en mi opinión, es uno de los mejores documentalistas visuales de Colombia—o quizás el mejor—ha capturado en su obra Carnavales y fiestas de Colombia la esencia de nuestras tradiciones. Sus fotografías no son solo imágenes, son un puente hacia el alma de quienes celebran, un viaje sensorial que nos conecta con la historia viva de cada festividad.

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Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA

Este carnaval no es solo una celebración, es un espejo en el que podemos mirarnos y entender el valor de la memoria, la importancia de la unión y la necesidad de seguir construyendo un país donde la alegría y el perdón sean caminos para sanar. Es la oportunidad de recordar que nuestra historia, con sus heridas y sus triunfos, nos pertenece a todos y que solo reconociéndola podemos avanzar.

Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografías suministradas: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografías suministradas: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA
Fotografía suministrada: Juan Diego Pinzón / @HILODEPLATA

Publicado por: Melissa García Neira

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