Colombia
Jueves 13 de noviembre de 2025 - 03:49 PM

Tragedia de Armero 40 años después: memoria, olvido y prevención en Colombia

Cuarenta años después de la tragedia que borró del mapa a un municipio entero, Colombia sigue encontrando en Armero una lección viva sobre la gestión del riesgo, la memoria y la responsabilidad estatal.

Las imágenes más recordadas de la tragedia de Armero (Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)
Las imágenes más recordadas de la tragedia de Armero (Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: Redacción Vanguardia

Han pasado cuatro décadas desde aquella noche del 13 de noviembre de 1985, cuando el volcán Nevado del Ruiz despertó y el lodo sepultó a más de 25.000 personas en cuestión de segundos. Sin embargo, Armero no solo quedó bajo toneladas de tierra, sino también bajo una capa de olvido institucional que, a pesar de los avances legales y técnicos, aún se resiste a disiparse.

La tragedia reveló una dolorosa verdad: los desastres naturales no son solo producto de la naturaleza, sino de la negligencia, la desinformación y la falta de decisiones oportunas. Desde entonces, Colombia emprendió un largo camino para fortalecer su sistema de gestión del riesgo, pero los hechos recientes demuestran que las lecciones de Armero todavía no se aplican con rigor.

Un antes y un después en la gestión del riesgo

El impacto de Armero llevó al país a repensar la manera en que enfrentaba las emergencias. La primera respuesta institucional llegó con la Ley 46 de 1988, que dio origen al Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres. Más de dos décadas después, la Ley 1523 de 2012 consolidó la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y creó la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (UNGRD).

Gracias a estos cambios, Colombia cuenta hoy con monitoreo volcánico permanente en 25 volcanes activos, programas de educación en gestión del riesgo y simulacros de evacuación en comunidades vulnerables. Sin embargo, expertos como la vulcanóloga Martha Calvache insisten en que la verdadera prevención comienza en el conocimiento del territorio y en el ordenamiento adecuado de las cuencas.

“En la medida que los colombianos no tengamos claro dónde vivimos y cuáles son los riesgos, podríamos volver a enfrentar tragedias como la de Armero”, advirtió Calvache durante el reciente homenaje a las víctimas en el Senado de la República.


Memoria y olvido: el desafío pendiente

En 2025, el Congreso aprobó la Ley 2505, que declaró al territorio de Armero como Bien de Interés Cultural y al Nevado del Ruiz como patrimonio natural. Esta norma busca transformar el lugar del desastre en un espacio de memoria, investigación y educación. Sin embargo, la aplicación de las leyes anteriores, como la Ley 1632 de 2013 —que dio vida al Parque Temático Jardín de la Vida—, ha sido mínima.

El senador Guido Echeverri, autor de la reciente iniciativa, lamentó que las comisiones encargadas de velar por estas disposiciones apenas se hayan reunido en contadas ocasiones. “Honrar la memoria de Armero implica más que discursos conmemorativos: exige acciones concretas para evitar que las tragedias se repitan”, afirmó.

Mesa de Rescatistas en la tragedia de Armero. (Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)
Mesa de Rescatistas en la tragedia de Armero. (Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)

Un país que aún repite errores

El informe Armero: ¿40 años de vulneración de derechos?, presentado por la Defensoría del Pueblo, advierte que persisten los mismos patrones de vulnerabilidad que existían en 1985. La avalancha de Mocoa, ocurrida en 2017, es un ejemplo claro de cómo las alertas tempranas fallan, las comunidades habitan zonas de riesgo y la coordinación institucional sigue siendo débil.

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Miriam Cárdenas, sobreviviente de Armero, resume ese sentimiento de abandono: “Nos llevaron lejos del pueblo y nunca más supimos de una ayuda del Gobierno. Solo quedó el recuerdo y el dolor.”

Hoy, el antiguo municipio de Armero es un camposanto natural, cubierto de cruces, árboles y placas que guardan los nombres de quienes allí descansan. Cada noviembre, los sobrevivientes regresan para encender velas y renovar una promesa: que su tragedia no sea en vano.

Armero enseñó que la prevención salva vidas y que la memoria puede ser una forma de resistencia. Cuatro décadas después, Colombia honra a sus muertos convirtiendo el dolor en leyes, educación y conciencia. Pero, sobre todo, recordando que los desastres no terminan cuando el lodo se seca: continúan cada vez que se olvida lo aprendido.

A 40 años de la tragedia de Armero, las voces de los sobrevivientes

Basada en información de www.senado.gov.co y Radio Nacional de Colombia.

Publicado por: Redacción Vanguardia

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