Colombia
Lunes 02 de marzo de 2026 - 12:12 PM

De la calle al estrado: El pasado de Víctor Pinilla, el abogado que venció las drogas en Bucaramanga

Estuvo en la cárcel La Modelo por hurto y pasó casi una década atrapado en las drogas y la delincuencia. Hoy, convierte su historia en un mensaje de advertencia y esperanza para los jóvenes.

Desde que comenzó a consumir drogas, la relación con su familia se fracturó y el hogar dejó de ser un refugio para Víctor.
Desde que comenzó a consumir drogas, la relación con su familia se fracturó y el hogar dejó de ser un refugio para Víctor.

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Publicado por: Laine Katerine Badillo Peinado

A los 18 años, Víctor Eduardo Pinilla Pérez cruzó las rejas de la Cárcel Modelo de Bucaramanga. Hoy, a sus 32, es abogado y socio de una firma ubicada en la calle 36 con carrera 15, en pleno centro de la ciudad. Su historia es la de un joven que durante casi una década estuvo sumergido en el consumo de drogas, la delincuencia y la cárcel, pero que logró reconstruir su vida a través de la rehabilitación, la educación y el ejercicio del derecho.

Un hogar fracturado y el inicio del consumo

Víctor asegura que su “camino de oscuridad” comenzó alrededor de los 20 años, aunque las heridas venían de mucho antes. Creció en un hogar liderado por su madre, una mujer que considera como “berraca y trabajadora” que salía de casa a las seis de la mañana y regresaba pasadas las nueve de la noche. La ausencia de una figura paterna constante y la llegada de una pareja que, según relata, ejercía maltrato físico marcó su infancia.

El ambiente en su hogar, generó en él rechazo, rabia y un profundo vacío emocional. “No sentía mi casa como un lugar seguro, sino como algo negativo”, recuerda. Buscando aceptación y refugio, empezó a consumir marihuana, pastillas y otras sustancias, llevándolo a cometer hurtos y agresiones. Lea: Radiografía del microtráfico en Bucaramanga y el área metropolitana

Preso - persona encarcelada.
Preso - persona encarcelada.

Del delito a la prisión

Los problemas con la ley comenzaron desde joven. Pasó por comisarías y centros correccionales, y al cumplir 18 años fue enviado a la Cárcel Modelo de Bucaramanga por delitos relacionados con hurto. Aunque obtuvo el beneficio de prisión domiciliaria, continuó consumiendo y reincidiendo.

“Cuando estaba bajo los efectos de las drogas no sabía qué hacía. Solo por misericordia de Dios despertaba en mi casa sin saber cómo había llegado”, relata. La reincidencia lo puso nuevamente frente a procesos judiciales y al riesgo de volver a prisión.

Su punto más crítico llegó cuando fue internado en el Hospital Psiquiátrico San Camilo, donde mientras enfrentaba el síndrome de abstinencia, comenzó a acercarse a la familia paterna que, según afirma, fue clave en su proceso de transformación.

A los 18 años, Víctor fue enviado a la cárcel por hurto, enfrentando las consecuencias de años de consumo y delincuencia.
A los 18 años, Víctor fue enviado a la cárcel por hurto, enfrentando las consecuencias de años de consumo y delincuencia.

La rehabilitación y un nuevo propósito

Con apoyo familiar ingresó a un programa de rehabilitación en la fundación Hogares Crea El Puente de Piedecuesta, donde permaneció 17 meses en tratamiento. Otras noticias: Retos con Clonazepam en Santander: Alerta en colegios por peligrosa tendencia

Tras finalizar el proceso, un amigo lo motivó a inscribirse en la universidad. Eligió Derecho en la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Reconoce que tenía vacíos académicos y debía leer varias veces los textos para comprenderlos. Aun así, persistió. “Entendí que si no lo hacía por mí, no lo iba a hacer por nadie”, dice.

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Se graduó, comenzó a litigar y canalizó su espíritu competitivo en los estrados judiciales. Hoy es socio de una firma que atiende procesos civiles, laborales y penales en Bucaramanga.

Víctor Eduardo Pinilla Pérez pasó de estar tras las rejas a defender casos en los estrados judiciales de Bucaramanga
Víctor Eduardo Pinilla Pérez pasó de estar tras las rejas a defender casos en los estrados judiciales de Bucaramanga

Una advertencia sin adornos

Al mirar atrás, Víctor no oculta los errores, pero tampoco el aprendizaje. Envía un mensaje directo a los jóvenes que hoy enfrentan la tentación del consumo:

“La droga en Bucaramanga solo tiene tres destinos: la morgue, el hospital psiquiátrico o la cárcel. Y muchas veces la primera parada es el cementerio”.

Hoy, lejos de las rejas y cerca de los códigos y expedientes, Víctor Eduardo Pinilla Pérez ejerce el derecho con la convicción de que su historia no es solo un testimonio de superación, sino una advertencia viva de que siempre es posible cambiar, pero la decisión debe nacer desde el interior.

Publicado por: Laine Katerine Badillo Peinado

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