La familia ha recurrido a distintos mecanismos para exigir la entrega del medicamento, sin obtener resultados.

Publicado por: Redacción Nacional
La desesperación por conseguir el tratamiento que, según afirma, podría prolongar la vida de su madre llevó a Natali Páez, una joven bióloga residente en Bogotá, a tomar una decisión extrema dentro de una sede de la EPS Famisanar.
Encadenada a una silla en medio de las instalaciones de la entidad, la mujer intentó llamar la atención sobre lo que denuncia como una grave demora en la entrega de un medicamento vital para una paciente con cáncer avanzado.
Según su relato, la situación se ha prolongado durante meses sin una respuesta concreta por parte de la entidad de salud, lo que —asegura— ha empeorado el estado de su madre.
Páez sostiene que su madre, Martha Ofelia Rodríguez, de 57 años, padece cáncer de pulmón en estadio cuatro y depende de un medicamento específico para tratar la enfermedad. Sin embargo, afirma que desde finales del año pasado la familia no ha logrado que la EPS garantice el suministro del tratamiento.
“Desde el mes de noviembre dejó de recibir su tratamiento. Hoy estamos en marzo y nada que Famisanar nos da respuesta”, señaló la joven en un video difundido en sus redes sociales, donde explicó los motivos de su protesta.
De acuerdo con su testimonio, el medicamento que requiere la paciente es Selpercatinib, un fármaco utilizado en ciertos tipos de cáncer de pulmón y de tiroides que actúa bloqueando señales que permiten la multiplicación de células cancerígenas.
Para Páez, la falta de acceso a este tratamiento representa un riesgo directo para la vida de su madre. “La vida de mi mamá no puede depender de la negligencia médica de una EPS”, afirmó.
La protesta dentro de la sede de la EPS
Ante la falta de respuestas, la joven decidió manifestarse dentro de una sede de Famisanar ubicada en la calle 78 de Bogotá. Allí se encadenó a una silla y a una estructura del lugar, sosteniendo un cartel en el que explica la situación médica de su madre y exige una solución.
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Según relató, la decisión no fue impulsiva. Durante meses, la familia ha recurrido a distintos mecanismos para exigir la entrega del medicamento, sin obtener resultados.
“Siempre que venimos hemos interpuesto PQRS ante Supersalud, hemos hecho tutelas, hemos hecho absolutamente todo lo que ha estado en nuestras manos”, aseguró.
La protesta, explica, busca obtener al menos una respuesta concreta de la entidad sobre cuándo será entregado el tratamiento.
“Nos tocó venir y encadenarnos acá y no movernos hasta que Famisanar nos dé una fecha exacta de cuándo se va a entregar el medicamento a mi mamá”, dijo.
Esta no es la primera vez que la joven denuncia públicamente el caso. Hace varias semanas ya había compartido en sus redes sociales videos y mensajes detallando el proceso que, según afirma, ha tenido que enfrentar su familia.
En esas publicaciones explicó que han interpuesto tres acciones de tutela, además de más de siete radicaciones presenciales, solicitudes virtuales y múltiples PQRS ante la Superintendencia Nacional de Salud.
A pesar de esas gestiones, asegura que la situación sigue sin resolverse.
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“Cada vez nos dan una versión diferente. Hay silencio absoluto. Mi mamá está empeorando”, denunció.
Para la joven, el problema va más allá de un trámite administrativo. “Esto no es un trámite administrativo. Es una vulneración al derecho fundamental a la salud y a la vida. También están jugando con nuestra salud mental”, afirmó.

















