El mandatario estadounidense cuestiona la utilidad de la Alianza tras su cita con Mark Rutte. Además lanza nuevas advertencias sobre suelo danés.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a sacudir los cimientos de la relación transatlántica este miércoles. Tras una tensa reunión con el secretario general de la organización, Mark Rutte, el mandatario estadounidense remarcó que la OTAN “no estuvo ahí” cuando su país la necesitó durante la reciente escalada de hostilidades en Oriente Próximo.
Trump fue tajante al considerar que la Alianza Atlántica tampoco responderá en el futuro si Washington vuelve a requerir su ayuda, especialmente tras la ofensiva conjunta con Israel contra Irán.
Tensiones tras el encuentro con Mark Rutte
“La OTAN no estuvo ahí cuando la necesitábamos y tampoco estará ahí si volvemos a necesitarla”, subrayó el inquilino de la Casa Blanca a través de un mensaje en su red social. Estas declaraciones se produjeron apenas minutos después de que Rutte admitiera públicamente ver al mandatario “claramente decepcionado” con varios aliados, aunque lo describió como alguien receptivo a escuchar argumentos sobre la situación geopolítica actual.

Por su parte, el jefe de la OTAN intentó suavizar la postura de Washington recordando al presidente que la “gran mayoría” de las naciones europeas han colaborado activamente. Este intercambio ocurre tras semanas de reproches directos desde la administración Trump hacia países como España o Francia, debido a sus restricciones y reticencias ante las operaciones militares contra Irán.

El factor Groenlandia: nuevas advertencias de Trump
Más allá de las críticas operativas, el mensaje del mandatario volvió a poner el foco sobre un tema recurrente en su agenda exterior: Groenlandia. Trump aprovechó el contexto de la queja hacia los socios europeos para lanzar una nueva advertencia sobre el territorio autónomo danés.
El presidente recordó su interés sobre la isla, calificándola nuevamente como un “enorme trozo de hielo mal gestionado”. Estas declaraciones reavivan las amenazas de anexión y subrayan la creciente brecha de intereses entre la actual administración estadounidense y sus socios tradicionales en el continente europeo.















